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No toquen la Reserva Estratégica de Petróleo

09 / 03 / 2011

Con el precio de la gasolina acercándose a $4 el galón, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, aseguró el lunes a los americanos que la administración es plenamente consciente de la carga que supone para las familias los altos costos de la gasolina. Así que ¿cuál es la solución del presidente Obama para el padecer de la nación? De acuerdo con el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Bill Daley, la administración podría usar la red de seguridad del petróleo —la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) — para bajar el costo del combustible. Craso error. Aunque la mayor parte de la gente quiere pagar menos en la gasolinera, meterse en nuestras reservas es un plan político de estrechas miras que intenta tapar un problema mucho mayor y a largo plazo: el continuado rechazo de la administración Obama a permitir que América tenga acceso a sus recursos petroleros domésticos.

Las reservas de petróleo de Estados Unidos se crearon tras el embargo árabe de 1973 para usarse en casos de crisis nacionales donde hubiese escasez significativa de petróleo — a día de hoy hay unos 700 millones de barriles del mismo. Los presidentes lo han usado raramente — durante la Guerra del Golfo de 1991 y en desastres naturales como los huracanes Iván y Katrina, por ejemplo. Sin embargo, seis senadores demócratas han pedido la venta de reservas para promover los vehículos eléctricos y reducir el déficit. La Reserva no se creó para aumentar las ventas de autos eléctricos (muchos de los cuales también necesitan gasolina).

El representante Ed Markey (D-MA) pidió al presidente que use la Reserva con el argumento de que “es la única herramienta que poseemos para contrarrestar las interrupciones de suministro y combatir las subidas de precios a corto plazo”. Por supuesto, esto no es cierto y la Reserva no es una “herramienta”. La agenda energética Markey/Obama está creando sin duda serios problemas económicos pero no es la emergencia de seguridad nacional que la Reserva está llamada a mitigar.

Ayer, varios gerentes de algunas de las mayores compañías petroleras del mundo dijeron que en realidad no hay escasez de petróleo, que los productores OPEP como Arabia Saudita “tienen la capacidad de cubrir lo que falte” en el suministro que ha traído la crisis de Libia y que Estados Unidos no debería tocar sus reservas. Lo que es más, dado el constante malestar en Oriente Medio, puede llegar un momento en que Estados Unidos verdaderamente necesite su red de seguridad energética. Por ejemplo, un bloqueo iraní del Estrecho de Hormuz podría crear una interrupción significativa del comercio global. Vaciar las reservas para dar cobertura política a un desastroso programa energético sería irresponsable y temerario.

El debate sobre el uso de las reservas tampoco ha entrado en el asunto de que se tendríamos que reabastecernos. La Ley de Política Energética de 2005 ordena al Departamento de Energía que llene las reservas tan prontamente como sea posible. No hay visos de solución a los altos precios del petróleo y Estados Unidos de hecho está perdiendo miles de millones de dólares en regalías petroleras debido a la decisión unilateral del presidente Obama de disminuir las perforaciones en alta mar. No podemos discutir sobre el consumo de las reservas sin tratar al mismo tiempo sobre el asunto del reabastecimiento.

Hay algo que la Casa Blanca podría hacer, sin embargo: restaurar y ampliar el suministro de petróleo de América. Una y otra vez, la administración Obama ha puesto obstáculos en el camino para así restringir el suministro nacional de petróleo, incrementando por tanto los precios mundiales de la energía y la cantidad de petróleo que importamos. El presidente Obama ha rescindido permisos de perforación, excluido el Golfo de México y las costas del Atlántico y el Pacífico de los programas de arrendamiento usufructuario de perforaciones petrolíferas y gasísticas de petróleo y gas, todo ello mientras han caído significativamente estos programas en el oeste de Estados Unidos. En vez de buscar fuentes domésticas de energía, la Casa Blanca ha invertido en biocombustibles, energía alternativa y vehículos eléctricos — todo lo cual es mala política. Hay una forma mejor. Los epertos de la Fundación Heritage, James Carafano y Nicolas Loris:

Estados Unidos, como único país en el mundo que pone la mayor parte de sus aguas territoriales fuera de los límites para la exploración de petróleo y gas, debería como mínimo estar perforando en las áreas a las que tiene acceso. Eliminar la moratoria de facto que pende sobre las perforaciones incrementaría el suministro y haría innecesario usar la Reserva. Una política energética de libre mercado que abra el suministro y sopese, prudentemente, los beneficios económicos con los medioambientales, llevaría a una bajada de los precios, crearía empleos y reduciría la necesidad de importaciones.

La Reserva Estratégica de Petróleo se creó, por encima de todo, para ser un instrumento de seguridad nacional en tiempos de crisis. No es una herramienta política para ayudar a tapar mala política energética. No es el momento de usarla. Más bien es el momento de que la administración Obama permita a Estados Unidos acceder a sus recursos energéticos domésticos al mismo tiempo que baja los precios, crea empleos y reduce la necesidad de importaciones.

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org
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