• Ampliar:
  • A
  • A
  • A

Nuestro trabajo solo ha empezado

Queridos compañeros conservadores:

Los americanos están decepcionados. Están decepcionados porque el debate sobre el límite de nuestra deuda versó sobre las necesidades de los políticos en vez de las necesidades del país. Están decepcionados con un gobierno quebrantado que se rehúsa a arreglarse. Y están decepcionados porque la Ley de Control del Presupuesto que aprobó la Cámara la pasada noche y que probablemente se aprobarán en el Senado hoy no hace los cambios realmente transformadores que esta nación exige.

Hay varios elementos de este plan que son simplemente inaceptables, incluso cuando consideramos los estrechos márgenes políticos que limitaron un resultado mejor (esto es, la Casa Blanca y el Senado están todavía controlados por progres de la corriente “gasta, aumenta impuestos y pide prestado”).

No hay certeza de una calificación AAA: Este plan es insuficiente para proteger la calificación crediticia triple A de nuestra nación. El viernes, Moody’s dijo que ni la propuesta de Boehner ni la de Reid devolverían nuestra sólida base crediticia. Este plan no es una mejora sobre aquellos dos. Los economistas de Barclays Capital en Londres dijeron del acuerdo: “En su conjunto, nuestra primera impresión es que el acuerdo es improbable, por sí mismo, que sea suficiente para hacer que S&P retire a Estados Unidos de su lista de observación de una posible reducción de la calificación”. Ajay Rajadhyaksha, jefe de estrategias de renta fija en Barclays Estados Unidos, fue lapidario: “Las posibilidades de una rebaja de calificación tras este acuerdo siguen siendo sustancialmente altas”.

Recortes irresponsables en defensa: Hay previstas dos rondas de recortes de defensa que arriesgan nuestra seguridad nacional. Si se imponen ambos, tendremos un billón menos de dólares de lo que necesitamos para proteger nuestra nación y defender sus intereses. A pesar del aumento de los riesgos que plantean Irán y Corea del Norte y las guerras en curso en Afganistán, Irak y Libia, este acuerdo violenta aún más un presupuesto de defensa ya dimensionado para tiempo de paz e ignora el problema real — gasto desbocado en derechos a beneficios.

Más aumentos de impuestos: Ayer, oficiales de la Casa Blanca se presentaron en las cadenas de televisión para asegurar a su base progre de que el nuevo comité “especial” recomendaría aumentos de impuestos. Esta es una afirmación de la Casa Blanca que es cosa segura. Este acuerdo fija las condiciones para un aumento masivo de impuestos mediante la expiración de tipos bajos y politiqueo en los comités de las cámaras. Incluso el presidente Obama se mostró de acuerdo en diciembre de 2010 en que aumentar los impuestos para desalentar las inversiones de creación de empleo en medio de una recesión era una mala idea. Sigue siendo una mala idea.

Un enfoque poco claro para un presupuesto balanceado: Los conservadores están unidos tras la idea de que el Congreso debería balancear su presupuesto año sí y año también, pero el problema está en los detalles. El acuerdo sobre el límite de la deuda es una oportunidad perdida para disminuir el gasto y acercarse a un presupuesto balanceado. Además, el acuerdo del límite de la deuda hace poco por impulsar nuestra causa de la enmienda constitucional del presupuesto balanceado. No todas las enmiendas del presupuesto balanceado son iguales. Necesitamos una enmienda con las protecciones apropiadas para el contribuyente de forma que el Congreso no pueda simplemente aumentar los impuestos para equilibrar el presupuesto.

La responsabilidad salta por los aires: El pueblo americano no envía políticos a Washington para que nombren comités especiales y eludan su responsabilidad. Deben tomar decisiones difíciles para reformar los derechos a beneficios. Demasiadas comisiones han sido ignoradas ya. Este comité mitad demócrata, mitad republicano, probablemente entrará en parálisis, también (o peor aún, promoverá un aumento de impuestos), así que poco sacaremos de ello.

Estos son solo algunos de los problemas detectados en el acuerdo de la deuda por un montante de $2.5 billones. Hay otros.

Los conservadores han luchado bien por los necesarios recortes de gasto no de defensa para reducir el tamaño y costo del gobierno. Aunque los demócratas del Senado se estuvieron sin hacer nada durante más de 800 días, sentados, los conservadores de la Cámara introdujeron y aprobaron el plan presupuestario de Ryan y la Ley “Recortar, Limitar y Balancear”, ambas pasos en la dirección correcta.

El acuerdo del límite de la deuda es una decepción, pero los conservadores han conseguido algo importante. Podemos estar orgullosos del progreso hecho para cambiar el tenor de la conversación en Washington. Como con el plan presupuestario de Ryan, hablamos en términos de reducciones de gasto para un gobierno más pequeño y menos caro, no en términos de aumentos de los gastos. La opinión popular está con la filosofía conservadora de un gobierno limitado.

Pero este aumento de la deuda es el mayor de la historia. Esto no es sorprendente, dados los históricos aumentos del gasto y los déficits de que hemos sido testigos en los pasados dos años. No podemos mantener este rumbo y conservar nuestro crédito o crear empleos y crecimiento económico.

Dado el marco bajo el que vivimos ahora y el agua que ha pasado el proverbial molino, recae en los conservadores ahora hacer lo siguiente:

Buscar la reforma de los derechos a beneficios: El Seguro Social está operando en déficit y se enfrenta a un déficit de largo plazo de casi $8 billones. Medicare es el programa federal más caro y menos eficiente. Obamacare es simplemente una abominación que debe ser derogada. El Congreso debe actuar para hacer reformas importantes de los programas de derechos a beneficios. No podemos ya más aceptar débiles recomendaciones y la carencia de coraje político. No puede haber más debates en Washington sobre el presupuesto que ignore esta crisis prevenible que se cierne sobre nosotros.

Procurar reformas de impuestos que sean neutrales respecto de la recaudación: El actual sistema impositivo es demasiado complejo y penaliza el trabajo productivo. Los legisladores ven a quienes crear empleos y a los emprendedores como objetivos fáciles contra los que cargar de forma que puedan gastar más. Es un ciclo terrible que es costoso para nuestra economía. El comité que se crea con el acuerdo de la deuda debería ocuparse de la reforma de los impuestos más que simplemente de aumentos de los mismos. Crear un sistema simple, más sencillo, que proteja a los trabajadores de baja renta, anime a la inversión y propulse el crecimiento empresarial sería un gran paso en el camino a la recuperación económica.

Mantener una fuerza militar fuerte para defender a América: Con casi un billón de dólares de reducción de nuestros ejércitos en estudio, durante un periodo de mayores riesgos y con operaciones globales, es imperativo que el Congreso asegure que esos recortes no van a eliminar recursos muy necesarios para nuestros hombres y mujeres en combate y que tengan el mejor equipo y tecnología para mantener protegida a América. Como dijo el vicepresidente de Heritage, Kim Holmes: “América es diferente de otros países por muchas razones, pero seguramente una de las mayores es que somos los dueños de nuestro destino. Tenemos la fortuna de poseer una fuerza armada que no solo nos defiende, sino que nos evita estar a merced de otros países, muchos de los cuales nos desean lo peor”.

Ponerse serios con el gasto y la regulación: Washington tiene una forma única de dar un paso adelante y tres atrás. Debemos estar vigilantes con la prevención de nuevos gastos y regulaciones que impiden el crecimiento económico, ahogan la creación de trabajo y hacen crecer al gobierno federal.

Para rebajar los gastos y caminar hacia un presupuesto balanceado, reducir el porcentaje de la economía que se dedica a la deuda pública, conservar la capacidad de América de proteger la nación y cambiar a un sistema fiscal de creación de empleo sin aumentar los impuestos, la Fundación Heritage ha publicado “Para Salvar el Sueño Americano: el plan de Heritage para arreglar la deuda, reducir el gasto y restaurar la prosperidad”. El plan de Heritage hace lo que el Congreso debería haber hecho y no pudo.

Conservadores: Sigan en la lucha por lo que es bueno para Estados Unidos.

¡Adelante!

 

Edwin J. Feulner

Presidente de la Fundación Heritage

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

 

Posted in Campana de Heritage, Defensa, Derecho a beneficios, Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Liderazgo Americano, Opinión, Proteger a América, Seguridad