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Obama le sigue dando la espalda al empleo

28 / 11 / 2011

 

 

 

Esta semana, el presidente Obama va de nuevo a intentar vender su más reciente plan para estimular la economía, pero entretanto le da la espalda a proyectos que servirían para poner a trabajar a miles o incluso cientos de miles de americanos. Y está haciendo todo ello para apaciguar a su base electoral izquierdista y ecologista a expensas de la producción nacional de energía.

Rob Bluey, de Heritage, informaba la pasada semana de las averiguaciones de un grupo con sede en Nueva Orleans acerca de que la administración Obama está, hasta ahora, aprobando sólo el 35% de los planes de perforación de pozos petroleros en el Golfo de México este año. También le está llevando a la administración un promedio de 115 días —casi cuatro meses— conseguir la aprobación de la Oficina de Gestión y Regulación de la Energía Oceánica. Estos números suponen una fuerte bajada de previous años, bien por debajo de la media histórica de una tasa de aprobación del 73.4% y los 61 días que llevaba aprobar los planes. Y para los planes que requieren tareas de perforación estas cifras son incluso peores, con un tiempo promedio de aprobación de 222 días.

Son malas noticias para la creación de empleo. Una sola plataforma de alta mar puede crear 700 empleos locales. Pero frenar la perforación petrolera en el Golfo no es la única forma en la que el presidente está bloqueando los empleos. Este mes, la administración Obama anunció que retrasaría la construcción del oleoducto Keystone XL, valorado en $7,000 millones y que traería más de 700,000 barriles de petróleo diarios desde Alberta, Canadá, a la costa del Golfo de Texas — y podría haber producido hasta 20,000 empleos. Nicolas Loris, de Heritage, nos explica el impacto:

 

Lo que este retraso significa realmente es que el presidente Obama está aplazando una importante decisión en año electoral en el que sus dos mayores apoyos —los sindicatos y los ecologistas— están divididos sobre este asunto. Esta táctica le permite que retrase la decisión hasta después de las elecciones de 2012.

Más importante aún, esto significa un retraso en el acceso a importaciones nada complejas de nuestro vecino norteño, en la creación de miles de empleos y en la generación de ingresos para los estados por los que pasa el oleoducto. Montana, Dakota del Sur, Kansas, Oklahoma, Nebraska y Texas recaudarían colectivamente, según se estima, $5,200 millones en ingresos de impuestos sobre bienes raíces como resultado de la construcción del oleoducto.

 

Como si eso no fuera suficiente, la Casa Blanca tomó otra decisión que paralizó los empleos relacionados con la energía en Estados Unidos. A mediados de noviembre, la administración Obama retrasó los subarriendos de minería de gas y petróleo en el Bosque Nacional de Wayne, Ohio. Aparte de proporcionar a los americanos acceso a energía asequible, el proyecto podría haber tenido un tremendo impacto en el estado, incluyendo la creación de unos 200,000 empleos, según se estima, un incremento en conjunto de salarios e ingresos personales de $12,000 millones para 2015 y un beneficio milmillonario a propietarios, escuelas, negocios y comunidades de Ohio.

El rumbo que sigue el presidente en política energética busca apaciguar a un grupo muy concreto de su base electoral, pero a un costo enormemente alto. Mientras que los americanos luchan por llegar a fin de mes, pagar sus cuentas y encontrar empleo, el presidente Obama está dando la espalda a nuevos trabajos y fuentes seguras y asequibles de energía.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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