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El que no haya noticias es una buena noticia — excepto cuando significa que sigue igual la cuestión de la lenta economía de Estados Unidos. Un nuevo informe del Departamento de Trabajo muestra que, a pesar de las promesas y políticas para hacer crecer la economía del presidente Obama, hay todavía 14 millones de americanos sin empleo. Mientras tanto, el presidente anda perdiendo el tiempo con su plan de empleo, firmando órdenes ejecutivas y promoviendo sus equivocadas y caras políticas, carentes de apoyo en el Congreso.
El texto del informe mensual de empleo muestra que el desempleo ha cambiado poco, al 9% en octubre, con solamente 80,000 empleos creados. Aunque siempre es buena noticia que se creen nuevos empleos (especialmente con el historial de esta administración), no hay señales de una recuperación económica fuerte.
¿Y qué está haciendo el presidente acerca de ello? Va vendiendo planes de “creación de empleo” que no harán nada por crearlos y sus planes carecen de apoyo en el Congreso mientras tanto firma órdenes ejecutivas que suenan bien a la hora de los discursos pero que, al final, significarán poco para la economía americana.
El miércoles, el presidente Obama hizo campaña por su plan de gasto en infraestructura, que, dice él, pondrá a trabajar a cientos de miles de desempleados del sector de la construcción. Justo un día después, el Senado, controlado por los demócratas, no pudo aprobarlo ya que tenía oposición bipartita. Como escribimos ayer, despilfarrar más dinero en la construcción de carreteras de todas formas no creará trabajo y el Senado hizo bien en rechazarlo.
Luego, el martes, el presidente firmó una proclamación ejecutiva estableciendo Fort Monroe como monumento nacional en Hampton, Virginia. Notablemente, el presidente intentó vender la firma de la proclamación como un plan de empleo, diciendo: “Los oficiales locales estiman que esto puede terminar creando hasta 3,000 empleos en la región”. Si su estímulo de $787,000 millones no fue suficiente para poner en marcha la economía, ¿quizás lo consiga un nuevo monumento nacional? Y si no es así, ¿quizá ayudará el decreto ejecutivo que firmó el lunes que ordena a la FDA que acelere “su trabajo para reducir la escasez de medicinas y proteger a los consumidores”? Añada a esto el ineficaz alivio de los préstamos a estudiantes que anunció el presidente la pasada semana, que ofrecerá menos de $10 mensuales a los solicitantes de préstamos, y verá que se trata de una serie de manotazos de ahogado de la Casa Blanca obamita que, aparte de ser mala política, no se traducirá en nuevos trabajos.
Mientras que la economía continúa cojeando, Estados Unidos sigue desangrándose, fiscalmente hablando, por la deuda. El “supercomité” del Congreso tiene hasta el Día de Acción de Gracias para presentar un plan que encuentre un billón y medio de dólares en ahorros para la reducción de déficit. A día de ayer, los líderes del Congreso siguen en un punto muerto. Si se hace correctamente, el Congreso puede resolver el problema de gasto de Washington y la crisis de la deuda, preservando su capacidad para proteger la nación y ayudando a que volvamos a una economía fuerte, vibrante — sin aumentar los impuestos. Y todo ello hará mucho por crear el tipo de entorno económico necesario para que haya nuevos empleos.
Ayer, 33 senadores se manifestaron contra el exceso de gasto y de endeudamiento, escribiendo una carta al supercomité en la que decían que su plan debe balancear el presupuesto en 10 años; poner los derechos a beneficios en la senda de la solvencia fiscal; incluir una exhaustiva reforma fiscal que baje los tipos y promueva el crecimiento económico —sin aumento neto de los impuestos— ; y esto de forma que se evite un ulterior empeoramiento de nuestra calificación crediticia. David S. Addington, vicepresidente de Heritage, dijo acerca de esta carta: “Aunque los senadores dejaron fuera un quinto y crucial criterio —que quede plenamente garantizada la financiación de la defensa para proteger Estados Unidos—, el suyo es un importante y claro pronunciamiento de líderes elegidos acerca de lo que se debe hacer”.
Los expertos de Heritage Alison Fraser, Patrick Knudsen y Mackenzie Eaglen dan recomendaciones específicas para el Congreso, incluidas la financiación plena de la defensa nacional, la transformación de los derechos a beneficios y la no subida de impuestos y por qué este tipo de resolución decidida es necesaria:
Dados los sombríos escenarios presupuestarios de la nación, es urgente e imperativo que el Congreso fije el rumbo correcto para resolver la crisis presupuestaria. Pero los detalles importan. Si el supercomité llega al final a una mezcolanza de políticas desesperadas para la reducción de déficit sólo por cumplir con un objetivo arbitrario, el comité podría hacer más daño que bien.
El informe económico de hoy muestra más de las mismas noticias económicas para Estados Unidos y el presidente Obama está respondiendo con más de las mismas políticas que no cambiarán la dirección económica del país. Hacer campaña por medidas que carecen de mérito —y de apoyo en el Congreso— no resolverán el problema. Con una fecha límite que se nos acerca rápido para reducir el gasto, el Congreso tiene una oportunidad para tomar medidas sustanciales para poner sobre seguro el presupuesto de Estados Unidos y si lo hace de la forma adecuada puede también asegurar un brillante futuro económico.
La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.











