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  • Obamacare despierta al gigante dormido

     

     

    Es en verdad un raro suceso cuando confesiones religiosas de todo tipo unen fuerzas por una causa común y es aún más raro cuando la causa es política y que su principal objetivo sea una pieza legislativa. Pero cuando esa ley eviscera el mismísimo fundamento de la libertad religiosa en Estados Unidos tal como la protege la Primera Enmienda, no debería sorprender que católicos y judíos, carismáticos cristianos evangélicos y luteranos ortodoxos por igual encuentren causa común en la defensa de sus libertades.

    Tal es el caso con la tormenta de oposición a Obamacare y el ataque de la administración Obama a la libertad religiosa. Según un nuevo mandato de Obamacare del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS), la Casa Blanca está obligando a que muchos empleadores religiosos, con excepción de organizaciones religiosas propiamente dichas, proporcionen cuidados médicos para la anticoncepción —incluidas drogas abortivas— pisoteando así su libertad religiosa, constitucionalmente garantizada. Y este mandato es el que ha ocasionado una vehemente respuesta en iglesias y sinagogas de todo el país.

    Ayer, el director de la Liga Católica, Bill Donohue, advirtió que los 70 millones de católicos de la nación están preparados para hacer la guerra a los dictados de la administración, diciendo: “Nunca antes, sin precedentes en la historia americana, que el gobierno federal se alinee contra la Iglesia Católica Romana. Esto va a combatirse con demandas judiciales, con decisiones judiciales y, me atrevo a decirlo, puede que incluso en las calles”.

    Los comentarios de Donohue son posteriores a los de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos y al menos 153 obispos católicos de todo el país han intervenido oponiéndose al mandato. “Nosotros los católicos nos veremos forzados o bien a violar el dictado de nuestra conciencia o a dejar de dar cobertura médica a nuestros empleados y ser multados por ello”, escribió el obispo Alexander Sample, de Marquette, Míchigan. Esas penalizaciones incluyen multas impuestas por el gobierno federal que podrían costar millones de dólare anualmente a las grandes organizaciones.

    La Iglesia Católica no está sola en su oposición a la arremetida de Obamacare contra la libertad religiosa. David Addington, vicepresidente de la Fundación Heritage para Política Doméstica y Económica, da detalles de las crecientes filas de fieles que dicen que la administración Obama ha cruzado una línea muy peligrosa. La Asociación Nacional de Evangélicos comentaba: “Las normas del HHS pisotean nuestras más apreciadas libertades y crean un peligroso precedente” y la Unión de Congregaciones Judías Ortodoxas de América dijo: “Al no ampliar la dispensa religiosa de la ley de salud, la administración Obama decepcionantemente ha ignorado  las necesidades de organizaciones religiosas tales como hospitales, organizaciones de bienestar social y aún más”. La Agudath Israel de América manifestó su oposición, así como hizo el Sínodo de Misuri de la Iglesia Luterana y la Asamblea de Arzobispos Ortodoxos Canónicos de América Central y del Norte.

    La administración Obama está empezando a sentir la presión. El domingo, la secretaria del HHS, Kathleen Sebelius, publicó un comentario en USA Today defendiendo las acciones de la administración Obama, alegando que la muy escasa dispensa al mandato es prueba de que la Casa Blanca está “trabajando para alcanzar el balance correcto entre el respeto a las creencias religiosas y aumentar el acceso de las mujeres a  críticos servicios preventivos de salud”. Esa dispensa, sin embargo, no se aplica a instituciones como escuelas religiosas u hospitales. Sebelius puede decir que la administración está dando un período de gracia a las gentes de fe, pero en realidad no es así. En un editorial del mismo día que el comentario de Sebelius, USA Today se mostró de acuerdo con aquellos que defienden el lado de la libertad religiosa, escribiendo que “al redactar las normas que gobernarán la reforma de la ley de salud”, la administración Obama “pasó por encima” y violó la “simple proposición de que el gobierno debe estar al margen de entrometerse en los asuntos de las iglesias”.

    Las acciones de la administración Obama, aunque completamente en contra de la libertad religiosa, no deberían sorprendernos dada la naturaleza de la ley de salud del presidente. Obamacare ha dado amplios poderes al gobierno federal sobre un sexto de la economía americana y por tanto intenta conceder a Washington el poder de forzar a las instituciones religiosas a tomar acciones contrarias a sus creencias. Addington escribe que este tipo de concentración de poder “ha demostrado ser un experimento radical y peligroso”. Los líderes religiosos y los fieles de Estados Unidos han despertado ante esta amenaza en su propia puerta y están arremetiendo en defensa de sus libertades. El Congreso también debería actuar ya para derogar Obamacare y restaurar la libertad religiosa que es tan central para nuestra forma de vida.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.
    Posted in Actualidad, Campana de Heritage, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Historia de Estados Unidos, Opinión, Pensamiento Político, Principios Fundacionales, Sistema de Salud