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Obamacare: La peor pesadilla para un padre

Nada es más importante para Larry Patterson que su familia. Sus cuatro hijos, que van desde los dos años hasta un graduado universitario, moldean su perspectiva de la vida. Ellos son una de las principales razones por las que está preocupado acerca de las devastadoras consecuencias de Obamacare.

Patterson tiene buenas razones para estar preocupado. La Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, más conocida como Obamacare, reduce la opción familiar de cobertura, limita la implicación de los padres y es un golpe directo a los valores de la familia en asuntos médicos.

Aunque se tardarán años en implementar muchas de las provisiones de la ley, Patterson ya se está preparando para las duras realidades de la vida bajo Obamacare.

Este hombre de negocios del norte de Dallas tiene una franquicia llamada Glass Doctor que arregla vidrios de automóviles, parabrisas, ventanas y puertas de ducha. Tiene la fortuna de poder ofrecer seguro médico a sus empleados y cuenta con buena cobertura para su familia. Pero con las incertidumbres sobre los crecientes costos de la atención médica y el enorme impacto en las pequeñas empresas, el futuro se ve negro. “No sé muchos detalles pero me temo que Obamacare interferirá en la relación con mi médico, de eso sí estoy seguro” decía Patterson. “Llegado a cierto punto, el médico va a tener que decidir si él quiere cumplir con su juramento hipocrático o el juramento obamacrático”.

Y reflexiona Patterson: “Cuando el interés del paciente y el doctor no es el mismo, ¿cómo va el médico a poder decidir lo que es correcto cuando tenga que enfrentarse a la realidad de una ley federal que dice algo distinto?” La pregunta pesa en la mente de Patterson. Él se pregunta lo que significará para su propia atención médica y la vida a la que se enfrentarán sus cuatro hijos: Ashley, Jamie, Tatum y Willy.

El tema central de Obamacare es mayor regulación gubernamental. Aunque es cierto que esa ley cubrirá a más familias, el nuevo derecho impone condiciones. Las familias que aprovechen los créditos fiscales ofrecidos no tendrán opción para comprar seguros más baratos de un estado a otro y tampoco se les permitirá comprar planes familiares más adecuados a sus necesidades.

Patterson dice que probablemente el resultado será peor atención médica de la que él y su familia reciben hoy ya que “serán los políticos los que decidan quiénes son los ganadores y los perdedores, qué tratamientos pueden hacer los médicos y qué se les va a remunerar, y tendremos al Gobierno diciendo ‘No, este tratamiento no y no vamos a pagar por él’. Eso reducirá el campo de elección, no solo por la cantidad de médicos sino por los tratamientos disponibles”.

Él ha visto el impacto de primera mano. Su primo, médico de unos 50 años, decidió jubilarse a edad temprana de la profesión médica para evitar tener que hacerle frente a más regulación gubernamental ya que la carga burocrática adicional para él y su personal simplemente era demasiado grande – y eso que su primo había pensado trabajar unos 15 años más.

Pero las preocupaciones de este ciudadano van más allá de una opción reducida de doctores y tratamientos. También teme que el Gobierno amplíe su rol en las vidas de sus hijos, sacándolo a él, que es el padre,, fuera de la ecuación. “Cuando era niño, mis padres tenían control absoluto sobre lo que yo hacía, cuando lo hacía y cómo lo hacía, hasta que cumplí 18 años, me fui de casa y comencé a cuidar de mí mismo. Si mi hija tuviera 17 años y se quedara embarazada, lo último que necesitaría sería  un asesor del Gobierno diciéndome lo que tengo que hacer”. Pero según la nueva ley de atención médica, eso es exactamente lo qué podría suceder. Obamacare debilita el papel de los padres al fomentar los anticonceptivos y el aborto sin respetar el consentimiento de los padres.

Los centros de salud escolares recibirán $50 millones al año para promover opciones como tomar anticonceptivos y recurrir al aborto. Y hay $75 millones extra por año para becas de Educación en Responsabilidad Personal para así ayudar a los estados a reducir los embarazos.

Con el gobierno adquiriendo un mayor rol, ¿dónde deja eso a un padre como Patterson? Él habla con frecuencia sobre las consecuencias de la ley sobre su familia y sus empleados para que estén plenamente conscientes de lo que significa. En casa, podría dar lugar a menos alternativas y más regulación. En el trabajo, podría provocar una subida en el costo de las pólizas y del copago.

Pero dejando los asuntos políticos a un lado, Patterson se preocupa porque sus hijos verán a América diferente con Obamacare. “Esta ley les dice a mis hijos y a futuros americanos que no son competentes, que no pueden cuidar de sí mismos, el Gobierno tiene que hacerse cargo de su cuidado. Al mirar esta legislación veo cómo estamos delegando las responsabilidades morales básicas que tenemos en nuestras comunidades para cuidar de nuestros padres ancianos, para cuidar a los menos privilegiados en nuestras comunidades. Estamos alejándonos de las obligaciones morales básicas con nosotros mismos, con nuestras iglesias, con nuestras sinagogas, con nuestras organizaciones cívicas y estamos delegando estas responsabilidades en manos del gobierno. No entiendo eso”.

Patterson se autodenomina “el pesimista más optimista que Ud. encontrará”. Por eso tiene fe en que se revocará Obamacare y que la generación de sus hijos pueda devolver al país al camino correcto, también en la atención médica: Reinstaurando los principios del gobierno limitado, de la libertad individual y de los valores tradicionales.

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org y en el Washington Examiner.

Posted in Economía, Estudios, Familia y Religión, Gobierno de Estados Unidos, Opinión, Sistema de Salud