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OTAN: Se avivan las tensiones entre Estados Unidos y Pakistán

Los partidarios de la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N) queman una bandera de Estados Unidos en Multan el 28 de noviembre de 2011, como protesta por un ataque de la OTAN sobre las tropas de Pakistán. Pakistán negó haber provocado los ataques aéreos de la OTAN que mataron a 24 soldados pakistaníes.  AFP FOTO/S. S. MIRZA

 

Un ataque aéreo de la OTAN, acaecido el pasado sábado en la frontera entre Afganistán y Pakistán que acabó con la vida de 24 soldados pakistaníes, ha vuelto a avivar las tensiones entre Estados Unidos y Pakistán y ha puesto en tela de juicio el futuro de su relación.

Las circunstancias que rodean el ataque aún no están claras y tanto la OTAN como el Comando Central de Estados Unidos se han comprometido a investigar el incidente. Las autoridades afganas y occidentales han dicho que se lanzó el ataque aéreo en respuesta a disparos provenientes de las proximidades de dos puestos fronterizos pakistaníes. Oficiales militares pakistaníes han negado estas afirmaciones y dijeron que el ataque de la OTAN sucedió sin provocación.

Islamabad respondió rápidamente a los incidentes cerrando las vías de suministro de la OTAN que pasan a través de Pakistán hacia Afganistán y exigiendo que todo el personal militar de Estados Unidos evacuara la base aérea de Shamsi en la provincia de Baluchistán que ha estado facilitando la campaña de aviones no tripulados de Estados Unidos en las zonas fronterizas tribales de Pakistán. Islamabad ya había pedido a Estados Unidos que detenga el lanzamiento de estos aviones robot desde el territorio pakistaní y el desalojo del personal militar americano restante, una docena de efectivos, de la base aérea de Shamsi parecía ser más que nada una reprimenda simbólica para Estados Unidos.

La situación militar en la frontera entre Afganistán y Pakistán no es blanco y negro; a veces es difícil determinar dónde se origina el fuego enemigo. Se sabe que los insurgentes afganos en el lado pakistaní disparan contra las fuerzas de la OTAN desde zonas cercanas a los puestos del ejército de Pakistán, lo que conduce a la confusión sobre la ubicación precisa del enemigo. La ambigua relación entre las fuerzas militares de Pakistán y algunos insurgentes afganos también se presta a confusión respecto a si Pakistán está ayudando a impedir que los militantes atenten contra las fuerzas de la coalición o se hacen de la vista gorda ante sus actividades. Es poco probable que la situación se torne más fácil ya que entre los planes de la OTAN para 2012 está incrementar las operaciones militares en el este de Afganistán a lo largo de la frontera para cerrar las rutas de los insurgentes desde Pakistán.

Este trágico incidente pone aún más de relieve las diferencias estratégicas entre la coalición Estados Unidos/OTAN y Pakistán en lo que respecta al futuro de Afganistán. Los vínculos entre Estados Unidos y Pakistán están destinados a ir yendo de crisis en crisis a menos que, y hasta que, las dos partes puedan llegar a compartir criterios sobre el camino a seguir en Afganistán. Las relaciones entre Washington e Islamabad estaban empezando a restablecerse después de las afirmaciones formuladas por el Jefe del Estado Mayor Conjunto que se retiró en septiembre, el almirante Michael Mullen, el cual había dicho que la Red Haqqani es una “rama” de la inteligencia pakistaní.

El incidente constituirá un importante revés para las relaciones entre Estados Unidos y Pakistán y desestabilizará la capacidad de cooperar de las dos partes en Afganistán, pero tampoco es probable que haya una ruptura radical en las relaciones. Estados Unidos busca un acercamiento  continuado con Pakistán para ayudar a evitar un escenario de pesadilla: que una nación nuclear de 180 millones de habitantes sucumba potencialmente en manos de extremistas religiosos. Por su parte, Pakistán necesita la ayuda de Estados Unidos  y otras instituciones crediticias occidentales para sostener su economía y mantener su posición regional.

La administración Obama se había esperanzado en que la Conferencia de Bonn sobre Afganistán, programada para la próxima semana, ayudaría a catalizar los esfuerzos de reconciliación en Afganistán. Este incidente con la OTAN y la dura reacción de Pakistán (que incluye amenazas de boicotear la conferencia) han empañado el proceso de Bonn. La mayoría duda de que la Conferencia de Bonn dé lugar a cualquier avance serio para la reconciliación en Afganistán y parece ser que los acontecimientos de esta semana hacen que aquellas perspectivas sean cada vez más lejanas.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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