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  • Para tener en cuenta mientras sigue el problema nuclear de Japón

    El verdadero alcance de la destrucción causada por el terremoto y tsunami del viernes en Japón es todavía desconocido. Aunque la cifra oficial de víctimas ha pasado el millar, el jefe de policía de la prefectura de Miyagi dijo el domingo que “no hay duda” de que al menos 10,000 personas han muerto tan solo en esta región. Japón ha mobilizado 100,000 soldados para misiones de rescate y al menos tres buques de la marina de Estados Unidos del grupo de ataque USS Ronald Reagan, están ayudando en las tareas de apoyo. Sin embargo, a pesar de la gravedad de la situación, algunos en la izquierda en nuestro país están politizando el desastre para mandarle dardos a la industria de la energía nuclear.

    El representante Edward Markey (D–MA) publicó una nota el sábado comparando la actual situación de Japón con Chernóbil y exhortó a la administración Obama a imponer una moratoria a todos los nuevos reactores nucleares. Lo que está ocurriendo en Japón ahora mismo no es en nada parecido a Chernóbil e imponer una moratoria a la industria nuclear sería un fallo tan clamoroso de política como lo fue la moratoria de perforaciones de la administración Obama tras la explosión del Deepwater Horizon.

    Las noticias en la televisión por cable y los periódicos están repletas de titulares atemorizantes como “Las emisiones radiactivas de Japón podrían durar meses”, ayudarán a la cruzada antinuclear de Markey. Pero la realidad está muy lejos del alarmismo. He aquí algunos hechos fríos que hay que tener en cuenta mientras siguen llegando noticias de Japón:

    • Los bajos niveles de radiación que se han emitido no tendrán previsiblemente impacto biológico o medioambiental. Los humanos están constantemente expuestos a radiación de fondo que probablemente excede la emitida.
    • El desastre de Chernóbil lo causó un error de diseño y un fallo de la operadora comunista que no está presente en ninguna de las plantas en Japón.
    • No hubo impactos de salud en la exposición a la radiación en Three Mile Island.
    • La Comisión de Regulación Nuclear no necesita más imponer más regulación como respuesta a estos acontecimientos. Ya supervisa y regula más que suficiente.
    • La planta con problemas en Japón tiene más de 40 años. Los diseños de hoy en día son muchos más avanzados.
    • Nunca ha habido nadie herido, mucho menos muerto, como resultado de la energía nuclear comercial en Estados Unidos.

    El peligro al que actualmente se están enfrentando los ingenieros japoneses no debería minimizarse: Lo que está ocurriendo ahora con los reactores de Japón podría conducir a que se funda un núcleo y que haya una emisión significativa de radiación. A Ud. también lo podría golpear un auto de camino al trabajo. Pero no es probable que ocurra. Lo que sí es probable que ocurra es que los japoneses a cargo de esto continúen trabajando con profesionalidad y supervisando que se enfríen estas plantas nucleares.

    Los sucesos desarrollándose en Japón no deberían tener impacto alguno en el parque de reactores americanos o en los futuros planes de expandirlo. La Comisión de Regulación Nuclear no necesita hacer más normas en respuesta a esto. Hace falta recordar que las plantas nucleares son propiedad privada y que los propietarios tienen todos los incentivos para que el funcionamiento de las plantas sea seguro. El papel del gobierno debería ser simplemente fijar y hacer cumplir estándares medioambientales y de seguridad que sean justos, eficientes y eficaces, y permitir que la industria privada los cumpla. Los abanderados antinucleares como Markey hacen imposible este equilibrio. Si el riesgo de la energía nuclear es demasiado grande, los inversionistas pondrán su dinero en cualquier otro lugar.

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org
    Posted in Energía y Medio Ambiente, Estudios, Opinión