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Pasando la cuenta de los costos universitarios a los contribuyentes

28 / 10 / 2011

 

El presidente Obama nuevamente puso en acción su retórica culpando a los conservadores el día que describió su plan para proporcionar ayuda a los estudiantes agobiados por la deuda de los préstamos estudiantiles que asumieron voluntariamente.

“No podemos esperar a que el Congreso haga su trabajo, donde ellos no actúen, lo haré yo”, dijo Obama a una multitud de estudiantes universitarios de Denver anteayer por la tarde.

El plan del Presidente incluye la limitación al 10% del ingreso anual discrecional que los prestamistas pueden exigir que los estudiantes paguen. Asimismo, se reduciría de 25 a 20 el número de años que los estudiantes tengan que pagar sus préstamos hasta que han sido completamente condonados. Y todo esto se lograría una vez más burlando al Congreso.

El plan del gobierno para condonar toda la deuda después de 20 años desplaza la carga de tener que pagar por la universidad y va del estudiante –la persona que se beneficia directamente de haber estudiado en la universidad– a casi las tres cuartas partes de los americanos que nunca se graduaron en la universidad.

También penaliza a los contribuyentes que han trabajado duro para pagar su propia deuda de préstamos estudiantiles – y que todavía siguen pagando– al tener que pagar la deuda de otros que pidieron prestado más de lo que podían pagar, en algunos casos, para obtener unos títulos universtitarios de cuestionable valor de mercado.

Y ya que estamos analizando el tema, una razón importante del porqué del aumento masivo de los costos de la educación universtitaria en los últimos años es justamente la intromisión del gobierno en primer lugar. Las becas Pell han crecido un 475% mientras que el costo de la universidad ha aumentado un 439% desde 1982 –más rápido que los aumentos en el costo de atención médica– después de ajustar por la inflación. Los subsidios federales aislan a las universidades de preocuparse siquiera remotamente por gastar el dinero con prudencia o de reducir costos. El Centro para la Asequibilidad Universitaria y Productividad señala que:

 

Las universidades e incluso muchas escuelas de artes liberales padecen de una enorme burocracia que no es sólo cara, sino que contribuye a una toma de decisiones lenta y a menudo poco innovativa. No es nada raro que las escuelas tengan más personas trabajando en lo administrativo que como miembros de la facultad.

 

Las propuestas del Presidente en última instancia, no ayudarían en nada a para mitigar el costo de asistir a la universidad. En cambio, la limitación del número de años que un estudiante es apto para recibir subsidios federales, vincular la ayuda al mérito y alentar a los estados a poner online más del currículum, harían mucho más acabando así con la “burbuja” de la educación superior y reduciría los costos universtitarios.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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