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Les ha tomado casi dos semanas pero, por fin, el consejo editorial del Washington Post se ha dado cuenta de lo absurdo que es el respaldo del presidente Barack Obama a la perforación petrolera… en otros países. Su editorial dice lo siguiente:
¿Cuándo fue la última vez que un presidente americano estuvo frente a un público en un país extranjero y anunció que espera gustoso importar más de su petróleo? Respuesta: Apenas hace una semana, el presidente Obama se reunió con líderes políticos y de negocios en Brasilia felicitándolos por el reciente descubrimiento de yacimientos de petróleo brasileño en altamar que podrían duplicar los de Estados Unidos. Los americanos “quieren ayudar con tecnología y apoyo para que desarrollen estas reservas de petróleo con seguridad, y cuando estén listos para comenzar a vender, queremos ser uno de sus mejores clientes” dijo Obama.
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En cuanto a la perforación petrolera en altamar, el entusiasmo de Obama por hacer huecos en el suelo marino de Brasil es difícil de reconciliar con su decisión, anunciada el 1 de diciembre, de mantener las aguas de las costas este y oeste [de Estados Unidos] y del Golfo de México fuera de los límites a la exploración de forma indefinida. Su política fue una revocación de la decisión anterior que él mismo había tomado de abrir algunas de esas áreas. Podemos entender ese cambio de opinión, después del masivo derrame de petróleo en la zona oeste del Golfo el año pasado. Y, demostrando cierta flexibilidad incluso después del desastre, la administración anunció que concedía 5 permisos para perforar en aguas profundas de la zona oeste del Golfo desde el derrame.
Los analistas de la Fundación Heritage Nicolas Loris y John Ligon han detallado cuánta energía está dejando sin desarrollar el presidente Obama en Estados Unidos:
- Acceso a yacimientos en altamar y en tierra. Hay por lo menos 19,000 millones de barriles de petróleo en las costas del Pacífico y el Atlántico y la parte oriental del Golfo de México. Se estima que hay otros 19,000 millones de barriles en el Mar de Chukotsk en la costa de Alaska que son inaccesibles debido a las dispendiosas regulaciones impuestas, como por ejemplo, adquirir permisos para controlar la calidad del aire. La Junta de Apelaciones Medioambientales de Estados Unidos invalidó la aprobación del permiso de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para esa área después de los recursos presentados por grupos ecologistas. Otra restricción obvia y sin sentido se da en la Reserva Nacional de Vida Salvaje del Ártico (ANWR), donde se estima que hay unos 10,000 millones de barriles de petróleo bajo unos pocos miles de acres a los que puede accederse con mínimo impacto ambiental. Esos 10,000 millones de barriles son equivalentes a 16 años de importaciones de Arabia Saudita al presente ritmo.
- Acceso a arenas bituminosas. Según el Departamento de Interior y la Oficina de Administración de Tierras (BLM), hay 800,000 millones de barriles (una estimación conservadora) de petróleo recuperable de arenas bituminosas en la Formación Green River que cubre zonas de Colorado, Utah y Wyoming. Esto es más de tres veces las reservas probadas de Arabia Saudita.
Aunque la tecnología todavía se está desarrollando y hace falta tomar en consideración los temas medioambientales, la administración no debería crear sofocantes restricciones que restringen la inversión comercial en investigación y tecnología y que harían el proceso económicamente viable y seguro para el medio ambiente.










