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Progresismo: Hizo una donación y perdió su trabajo


Brendan Eich
El director ejecutivo de Mozilla dimitió ayer entre las protestas por su donación de $1,000 para respaldar la Proposición 8 de California, que definía el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer.

 

La donación de Brendan Eich, hecha en 2008, se reveló hace dos años mientras ocupaba un importante cargo en Mozilla. Pero fue después de su nombramiento como director ejecutivo el mes pasado cuando la mitad de la junta de Mozilla dimitió y los empleados de la compañía expresaron públicamente su desaprobación, mientras que otros lanzaron una campaña pública para su destitución.

A raíz de la noticia aparecida ayer, Andrew Sullivan, un destacado defensor de la redefinición del matrimonio, comentó que el suceso “debería repugnar a cualquiera interesado en una sociedad diversa y tolerante”.

A continuación le mostramos las reacciones de los investigadores de la Fundación Heritage.

Ryan T. Anderson, analista de religión y sociedad libre adscrito a la donación William E. Simon, advirtió de que los “matones” estaban envenenando el discurso democrático al atacar a cualquiera que no comparta su punto de vista:

El escandaloso tratamiento dado a Eich es el resultado de una contribución personal y privada para una campaña en defensa del matrimonio como la unión de los masculino y lo femenino, un punto de vista reafirmado en su momento por el presidente Barack Obama, la entonces senadora Hillary Clinton e incontables altos cargos. Después de todo, la Proposición 8 fue aprobada con el respaldo de 7 millones de votantes californianos.

¿Fue entonces el presidente Obama un intolerante cuando respaldó el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer? ¿Y caracterizar el desacuerdo sobre este tema (sin importar lo cuidadosamente que se exprese) como “discurso del odio” es realmente el modo de encontrar un punto en común y una coexistencia pacífica?

Sin duda, los empleados de Mozilla (compañía creadora de Firefox, el popular navegador de Internet) tienen derecho a protestar contra un director ejecutivo que no sea de su agrado, sea por la razón que sea. Pero ¿están tratando civilizadamente a aquellos de sus conciudadanos con los que no están de acuerdo? ¿Debe ser cada desacuerdo político un juicio capital sobre el derecho a permanecer dentro la sociedad civil?

Cuando Obama “evolucionó” respecto a tema hace sólo un año, insistió en que el debate sobre el matrimonio era legítimo. Dijo que hay gente de buena voluntad en ambos partes.

Hans von Spakovsky, director de la Iniciativa para la Reforma de la Ley Electoral y analista legal titular de la Fundación Heritage, comentó que el suceso era un ejemplo de cómo la divulgación de las contribuciones políticas servía de medio para intimidar y acosar a las personas por sus puntos de vista personales:

Antes de que Eich dimitiera, señaló que había mantenido sus creencias personales fuera de Mozilla y que no eran relevantes para su trabajo como director ejecutivo. Tenía toda la razón, aunque eso no impidió que dimitiera.

En una sorprendente muestra de ironía que obviamente ella no entendió, la presidenta ejecutiva de Mozilla, Mitchell Baker, que aprobó la renuncia de Eich, indicó que ésta era necesaria ya que “conservar la integridad de Mozilla era primordial”. Parece que no se da cuenta de que obligar a un fundador de la compañía a dimitir debido a sus creencias personales, que no tienen nada que ver con su calificación como responsable empresarial, es exactamente lo contrario de “integridad”.

Ciertamente Eich no está solo en este lío. Como señaló anteriormente la Fundación Heritage, otros defensores de la Proposición 8 de California han sido objeto de acoso, intimidación, vandalismo, han sido convertidos en chivos expiatorios raciales, puestos en listas negras, han perdido su empleo, han sufrido dificultades económicas, protestas airadas, violencia, amenazas de muerte e intolerancia antirreligiosa. Todo ello cometido por personas que afirman que simplemente están tratando de obtener “aceptación” y que se quejan de la supuesta intolerancia de la sociedad respecto a su estilo de vida.

 

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

 

Posted in Actualidad, Análisis, Campana de Heritage, Constitucionalismo, Corte Suprema, Destacables, Estado de Derecho, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Opinión, Pensamiento Político, Principios Fundacionales, Sociedad civil, Temas legales
 
  • Horacio Ricciardelli

    ESTO ES EL MEJOR TESTIMONIO DE LA INTOLERANCIA DE LOS “TOLERANTES” PROGRESISTAS.