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  • Proteger a América

    ¡PÓNGANSE A TRABAJAR!

    EL PROBLEMA:

    El alto ritmo de las operaciones en el extranjero que comenzaron en los años 90 exige un gran esfuerzo de todos los cuerpos militares de América. Incluso con los aumentos generalizados en el presupuesto de defensa que se dieron después del año 2001, las fuerzas militares de Estados Unidos siguen necesitando un mejor apoyo del Congreso para llevar a cabo sus misiones.

    Para proteger a América y sus intereses en el exterior así como para respaldar a nuestra gente en el servicio, el Congreso deberá suministrar para defensa un promedio de $720 mil millones por año (ajustado a la inflación) por cada uno de los próximos cinco ejercicios fiscales además de la financiación necesaria para operaciones de contingencia en marcha. El Congreso deberá exigir eficiencia en el presupuesto de defensa y reinvertir los dólares recuperados gracias a reformas de las fuerzas militares para compensar el costo de desarrollar y modernizar equipos de la siguiente generación.

    LOS HECHOS:

    • La defensa nacional es una obligación constitucional: La Constitución de Estados Unidos instruye al Gobierno federal ante todo de encargarse de la defensa común. Solamente unas fuerzas totalmente equipadas y modernizadas pueden asegurar este fin.
    • Aventurar las misiones fundamentales compromete la seguridad: América necesita unas fuerzas militares capaces de llevar a término sus misiones fundamentales. Entre ellas están la protección del territorio nacional y dar seguridad a nuestros aliados; asegurarse el acceso a mar, aire, espacio y ciberespacio; ayudar a que nuestros aliados construyan sus defensas para asociarse con nosotros si hiciera falta y derrotar a los enemigos en su territorio para que no puedan atacar impunemente a Estados Unidos. Eso no lo podemos lograr con fuerzas más reducidas y material anticuado.
    • El material militar se está poniendo viejo: Las principales operaciones que Estados Unidos comenzó en 2001, después de una década de recortes de equipo y personal, ha desgastado el inventario militar de vehículos de combate, aviones y barcos mucho más rápidamente de lo previsto. Por ejemplo, los aviones tácticos de la Fuerza Aérea tienen 20 años como promedio, los bombarderos casi 30 y los petroleros cerca de 45 años. Estados Unidos deberá modernizar su equipo para asegurarse de que nuestros soldados pueden cumplir con sus misiones, desanimar a agresores potenciales y defender los intereses nacionales ahora y en el futuro.
    • Los gastos de defensa están casi en mínimos históricos. Los gastos de defensa fueron del 38% del producto interno bruto (PIB) durante la Segunda Guerra Mundial; del 14% en la Guerra de Corea; del 10% durante la guerra de Vietnam y del 7% durante la Guerra Fría. Sin embargo, desde 2001, ha promediado alrededor del 4% del PIB incluso estando la nación en guerra.
    • Obama reducirá aún más los presupuestos de defensa: Los planes presupuestarios de la Casa Blanca indican que los presupuestos de defensa caerán a apenas el 3% del PIB en 2019.
    • Los gastos de defensa no son la causa de las penurias fiscales de América: El gasto obligatorio de los derechos a beneficios y el interés a pagar por la deuda conforman actualmente el 50% del presupuesto federal mientras que los gastos de defensa conforman menos de una quinta parte.

    EL CONGRESO DEBERÁ:

    • Proveer los fondos adecuados para defensa: El Congreso deberá suministrar para defensa un promedio de $720 mil millones por año (ajustado a la inflación) por cada uno de los próximos cinco ejercicios fiscales, excluyendo los fondos para Afganistán e Irak. Las partidas presupuestarias anuales de defensa deberían reflejar estas pautas de gasto y darles prioridad en el debate en las Cámaras y promulgarlas antes del comienzo del ejercicio fiscal. No se trata de una cifra arbitraria sino de una basada en una sólida evaluación estratégica de lo que las fuerzas militares necesitan en el futuro.
    • Adoptar un presupuesto de defensa sensato y eficiente: Eliminando el despilfarro y las redundancias son fines loables y se deberían perseguir a conciencia. Todo fondo conseguido gracias a la eficiencia de la defensa se deberá reinvertir en el presupuesto de defensa, especialmente para compensar el coste de modernizar y desarrollar equipos de la próxima generación. Una verdadera reforma implica arreglar anticuados e ineficaces paquetes salariales y prácticas empresariales (al tiempo que se mantiene el reclutamiento y la retención de forma efectiva y cumpliendo con los compromisos) — no con recortes de tropas y reducción de capacidades cruciales como defensas antimisiles y superioridad en tierra, mar, aire y espacio. Manteniendo presupuestos de defensa sensatos y estables así como adoptando una mejor política en la gestión de recursos humanos, el Congreso puede encontrar los fondos que hacen falta urgentemente para la modernización y proveer un flujo constante de financiación para nuevos equipos de vital importancia con mayores y más eficaces niveles de producción, economías de escala y costos de producción más bajos.