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Protegiendo a Estados Unidos del terrorismo de al-Qaeda con aviones no tripulados

En otro duro golpe a al-Qaeda, la semana pasada el ataque de un avión americano no tripulado en la zona tribal de Waziristán del Norte en  Pakistán mató al nuevo número 2 de la organización, Atiyah Abd al-Rahman. El éxito del ataque demuestra la importancia de continuar la campaña de misiles lanzados desde aviones no tripulados a lo largo de la frontera entre Pakistán y Afganistán como piedra angular de la misión para reducir y finalmente derrotar a al Qaeda.

Las autoridades pakistaníes y los medios de comunicación critican con regularidad este tipo de ataque como una violación de la soberanía pakistaní. Pero, es bastante improbable que Estados Unidos ceje en su campaña de aviones no tripulados ya que dicha táctica ha demostrado ser la herramienta más efectiva que tiene Estados Unidos para destruir a la cúpula de al-Qaeda y causar estragos en su capacidad para entrenar y tramar ataques en todo el mundo.

Al-Rahman, ciudadano libio, había ascendido hasta el segundo puesto de al-Qaeda tras la eliminación de Osama bin Laden, el 2 de mayo. Además de servir como el principal enlace con las redes organizativas de al-Qaeda en Irak e Irán, al-Rahman había reforzado la posición de al-Qaeda en Argelia al ayudar a formar al-Qaeda en el Magreb Islámico.

La eliminación de al-Rahman, planificador central de operaciones para la organización, es otra señal de que al-Qaeda se está debilitando. Al-Rahman había dirigido al terrorista americano Bryant Neal Vinas, que ayudó a al-Qaeda en un complot para bombardear el metro de Nueva York en 2009. Al-Rahman también había dirigido atentados terroristas en Europa y además estuvo involucrado en el atentado suicida que mató a siete agentes de la CIA en Afganistán en diciembre de 2009.

Los archivos encontrados en el recinto de Bin Laden en Abbottabad al parecer revelaron que Osama bin Laden y al-Rahman habían hablado sobre tratar de llegar a un acuerdo con las autoridades pakistaníes para que al-Qaeda recibiera protección en Pakistán a cambio de alcanzar un acuerdo para dejar de organizar ataques dentro de Pakistán. Si bien no hay indicios de que se hablara de dicho plan alguna vez con las autoridades pakistaníes, la revelación indica que los operativos de al-Qaeda perciben vulnerabilidades entre los líderes de Pakistán, las cuales pueden explotar en beneficio propio.

Aunque Estados Unidos ha avanzado enormemente contra al-Qaeda en los últimos 18 meses, culminando con la muerte de bin Laden en mayo, no será capaz de terminar la tarea de derrotar por completo a la organización sin la plena cooperación de Pakistán.

Desde hace mucho, las autoridades paquistaníes han estado tolerando a grupos terroristas vinculados con al-Qaeda,  lo que a su vez facilita la capacidad de la organización de utilizar Pakistán como una plataforma de lanzamiento para su campaña terrorista internacional. Las autoridades pakistaníes han buscado argüir que se puede “controlar mejor” o “vigilar” a los grupos terroristas si sus agencias de inteligencia mantienen vínculos con ellos. Sin embargo, si estos grupos fueron capaces de proteger al terrorista más buscado del mundo sin el conocimiento del ejército de Pakistán, entonces ¿quién está vigilando a quién?

Como el Grupo de Trabajo Contraterrorista de la Fundación Heritage ha sostenido en su informe del 24 de agosto, las autoridades de Estados Unidos deberían rechazar las afirmaciones de Pakistán de que son incapaces de acabar con los grupos vinculados a al-Qaeda, como Lashkar-e-Taiba que es responsable del ataque terrorista de Mumbai de 2008 y de Harakat-ul-Mujahideen, cuyo líder estuvo en contacto con el mensajero de bin Laden antes del asalto del 2 de mayo.

De hecho, Estados Unidos no debería conformarse con las excusas pakistaníes que buscan evitar un enfrentamiento total con los grupos terroristas y debería en su lugar exigir que Pakistán responda por las actividades de todos los grupos terroristas en su territorio

A pesar de las graves diferencias entre Islamabad y Washington sobre el terrorismo, está en el interés de Estados Unidos mantener su compromiso con los líderes de Pakistán y demostrar el interés de Estados Unidos en el desarrollo de un Pakistán próspero y moderado, libre de la lacra terrorista. Los líderes pakistaníes están cayendo lentamente en la cuenta de lo que cuesta tolerar el terrorismo en su territorio y Estados Unidos debería estar en condiciones de apoyar al estado contra las intenciones de los terroristas.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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