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  • Proveer la defensa común

    En un discurso durante un almuerzo con ejecutivos americanos de negocios, el presidente chino Hu Jintao exhortó a Estados Unidos a reconocer las reivindicaciones de China sobre el Tibet y Taiwán y dijo: “Nosotros no estamos en una carrera armamentística; nosotros no somos una amenaza militar para ningún país. China nunca buscará dominar o practicar una política expansionista”. Ciertamente esperamos que esto sea verdad. Pero nuestros líderes deben hacer algo más que tener esperanza. Como afirmó el presidente George Washington en su primer mensaje anual: “El medio más eficaz para preservar la paz” es “estar preparados para la guerra”.

    Esta semana hemos documentado el rápido ascenso de China en cuatro áreas clave de probable conflicto: aire, mar, espacio e Internet. Durante la última década, en cada una de estas áreas, las capacidades chinas han aumentado de forma significativa mientras que las nuestras se han estancado o han disminuido. Si continuamos con esta tendencia no podremos contar con seguridad duradera. En la más reciente publicación de la serie Entendiendo qué es América de la Fundación Heritage, la investigadora especializada en Estudios de Seguridad Nacional, Mackenzie Eaglen, explica por qué esta negligencia es antitética a la visión de los Fundadores para la paz:

    Los Fundadores se dieron cuenta que solamente unas fuerzas militares organizadas y profesionales podrían responder ante amenazas domésticas y exteriores. Por eso autorizaron la edificación de fuertes militares, la creación de la Marina americana y la fundación de Academia Militar de West Point. … Los Fundadores de América creían que la paz a través de la fortaleza es preferible – militar, financiera y moralmente – a permitir que la guerra venga por culpa de la debilidad. Por eso, hace más de doscientos años, Thomas Jefferson aconsejó a George Washington que “tener el poder de hacer la guerra a menudo la previene”.  Posibilitando la defensa común, la meta de los Fundadores era crear unas fuerzas militares lo suficientemente poderosas y capaces como para que los enemigos de América prefirieran no desafiarla.

    Mantener unas fuerzas lo suficientemente poderosas como para disuadir a los aspirantes al reto no sale barato. Y nuestros crecientes problemas con el gasto federal requieren atención inmediata. Pero igualmente hace falta mantener una defensa nacional fuerte. El Congreso deberá evaluar lo que valga la pena de todo el gasto federal y decidir si es constitucional y necesario. En un momento en que nuestro gobierno federal ha asumido responsabilidades que constitucionalmente no le corresponden, es importante recordar la obligación constitucional del gobierno que es fundamental y por mandato: Mantener seguros a los americanos. El deber de “proveer la defensa común” está claramente tipificado en el Preámbulo de la Constitución de Estados Unidos. Si hay algún programa que se justifique por mérito constitucional es defensa.

    Es cierto que la praxis actual de los gastos para defensa de nuestra nación dejan mucho que desear. Las analistas de la Fundación Heritage en temas de política de defensa, Mackenzie Eaglen y Julia Pollack, han identificado reformas en el gasto de defensa que podrían ahorrar más de $70 mil millones al contribuyente. Pero es de vital importancia que estos ahorros del gasto se usen para consolidar las herramientas de seguridad nacional de modo que Estados Unidos pueda continuar estabilizando la escena internacional, manteniendo seguros y libres a los ciudadanos de Estados Unidos y asegurándose de que la economía de América pueda prosperar y crecer.

    Llevados por el deseo de ahorrar dinero, el Congreso no debería tomar medidas que reducirían el gasto militar a corto plazo pero que aumentarían enormemente el peligro y el costo para América a largo plazo. Se puede evitar ese escenario, suministrando para defensa un promedio de $720 mil millones por año por cada uno de los próximos cinco ejercicios fiscales, además de la financiación necesaria para operaciones de contingencia en marcha. En su Discurso de Despedida, George Washington exhortó a los americanos a recordar que “algunos desembolsos para conjurar el peligro con frecuencia ahorran luego mayores desembolsos para repelerlo”.

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org
    Posted in Defensa, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Historia de Estados Unidos, Liderazgo Americano, Liderazgo para América, Opinión, Política Exterior, Proteger a América, Seguridad Internacional, Seguridad Nacional