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Este fin de semana en el que conmemoramos el 10º aniversario de los atentados del 11 de septiembre sería bueno reflexionar por qué es vital y necesario mantener una defensa que proteja a Estados Unidos. Como dijo George Washington en su primer discurso anual al Congreso en 1790: “Estar preparados para la guerra es uno de los medios más eficaces para mantener la paz”.
Es por todos sabido que la defensa común es “la principal responsabilidad del gobierno de Estados Unidos —una responsabilidad que finalmente posibilita que disfrutemos de nuestras muchas libertades con seguridad”. Sin embargo sucesivas administraciones de ambos partidos políticos se han dedicado a otros menesteres y han descuidado la primera de sus obligaciones. Basta con ver el gráfico de la semana para ver dónde han puesto sus prioridades los políticos: En prometer cada vez más beneficios para así contar con el voto popular – y ser reelegidos. Y la mayoría de ellos siempre apela a los consabidos estribillos de “recortar el gasto en defensa” así como de las bondades de “la doctrina del no intervencionismo”.
Como el experto de Heritage Marion Smith sostiene: Es mucho lo que está en juego y Estados Unidos no puede permitirse otro encuentro mortal con el aislacionismo…. Este imprudente cometido de permanecer retirado reduce la importancia de estar militarmente preparado para cualquier contingencia y debilita la capacidad del país para usar su poder en favor de la libertad”. No hacen falta recortes en defensa sino en los derechos a beneficios.
El gráfico que ilustra este artículo es parte del Libro de Tablas Presupuestarias 2011: El Presupuesto Federal en Gráficos de la Fundación Heritage que incluye gráficos de los gastos federales, ingresos, deuda y déficit y programas de derechos a beneficios.












