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Cuando la ahora lideresa de la minoría Nancy Pelosi (D-CA) juró su cargo como presidenta de la Cámara de Representantes el 4 de enero de 2007, la deuda nacional estaba en $8.67 billones. Para cuando Pelosi le tuvo que entregar el mazo al nuevo presidente de la Cámara de Representantes John Boehner (R-OH) el día de ayer, la deuda nacional suma $14.01 billones. Hay una diferencia de $5.34 billones y eso significa que la presidenta Pelosi añadió más de $1 billón de deuda por año durante su tiempo en el cargo. Y encima tuvo la audacia de decirles a los periodistas el martes que: “La reducción del déficit ha sido una prioridad para nosotros. Es nuestro mantra, pagamos lo que gastamos (pay-as-you-go)”.
Solamente alguien tan fuera de contacto con la realidad, alguien que puede afirmar que la “reducción del déficit” ha sido su “mayor prioridad” mientras que simultáneamente agrega más de un billón de dólares anuales a la deuda, podría afirmar que la revocación de Obamacare aumentaría la deuda. Pero eso es exactamente lo que quiere Pelosi que creamos. El martes también dijo que revocar Obamacare sería “muy violento para la deuda nacional y el déficit”. Nada podría estar más lejos de la verdad.
Aunque la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) publicó un informe proyectando que Obamacare podría producir $124 mil millones de ahorro durante sus diez primeros años, ninguna persona honrada e inteligente creerá que alguna vez eso pueda ser realidad. No se lo cree ni la CBO. Doug Elmendorf , el director de la CBO, escribió que: “La valoración de costos hecha por la CBO indicaba que la legislación mantiene y ejecuta una serie de normativas que podrían ser difíciles de sostener durante un largo periodo de tiempo”. Y luego se dedica a enumerar una serie de normativas específicas de Obamacare, como las reducciones arbitrarias en el índice de crecimiento del gasto para Medicare – algo que cualquiera que siga la política del sistema de salud sabe que será imposible de implementar en la realidad.
Y hablando de reducciones arbitrarias en el índice de crecimiento de Medicare, otro truco que usó Pelosi para que la CBO le produjera una cifra fantasiosa de reducción del déficit fue dejar de lado por completo la forma cómo Medicare paga a los médicos. Las anteriores versiones de Obamacare incluían un permanente “doc fix” – mayor compensación para profesionales de Medicare sin presupuesto dentro de la ley de atención médica – que evitaba los recortes automáticos a las compensaciones de los médicos afiliados a Medicare. Pero cuando los demócratas no pudieron lograr que les salieran las cuentas incluyendo el doc fix, entonces lo solucionaron simplemente quitándolo por completo de la legislación. Desde entonces se han visto forzados a aprobar dos extensiones del doc fix en disposiciones separadas. Es super fácil afirmar que el anteproyecto de ley de la atención médica no agrega nada al déficit si uno no se toma el trabajo de incluir el pago para los médicos en la cuenta total.
Y así hay otros aspectos de los “controles de costos” de Obamacare que la CBO no identificó como políticamente sospechosos y que ya se están desmoronando rápidamente. No solo el mandato individual para comprar seguro médico está siendo visto en las cortes de justicia, sino que el respaldo entre los demócratas también se está evaporando, especialmente entre aquellos que tienen que ponerle la cara a los votantes en 2012. La senadora Claire McCaskill (D-MO), que tiene que presentarse a la reelección el próximo año, salió ayer en la televisión declarándose a favor de desechar el mandato individual de Obamacare, diciendo en MSNBC: “Hay otras maneras distintas a las de un mandato con las que podemos conseguir que la gente entre al consorcio – espero – y necesitamos considerar eso”.
Nadie espera que el presidente Barack Obama firme una ley que derogue su logro estrella como presidente. Pero eso no significa que una revocación de Obamacare en la Cámara de Representantes sea una pérdida de tiempo. Envíaría un fuerte mensaje a la nación: Que la nueva Cámara de Representantes se toma en serio su compromiso de una genuina reducción del déficit y la burocracia y de devolverle nuevamente el control del sistema de salud a las familias americanas.
La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org











