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Para salvar el Sueño Americano


Hoy me complace anunciarles que la Fundación Heritage ha publicado su exhaustivo programa integral de acción que fija un nuevo curso para el tamaño y alcance del gobierno federal. El nuevo informe, Para salvar el Sueño Americano: El plan de Heritage para solucionar la deuda, reducir el gasto y restaurar la prosperidad plantea recomendaciones específicas para el Seguro Social, Medicare, Medicaid, seguros médicos, el código tributario y el gasto federal.

Para salvar el Sueño Americano conceptualiza soluciones reales para frenar el potencial declive de América y a la vez fortalecer la economía para las generaciones de hoy y mañana.

Lo hacemos porque hemos llegado al momento de tomar una decisión en América. Durante demasiado tiempo. el Congreso ha estado inmerso en una insostenible borrachera de gasto, impuestos y préstamos. Nuestra nación va camino de la quiebra y estamos pasando los costos de esta equivocada política a nuestros hijos y a sus hijos.

Con el transcurrir del tiempo, nuestro gobierno nacional se ha inflado, se ha extralimitado y va sin freno, descuidando sus funciones básicas, operando mucho más allá de sus medios y abrumadoramente fuera de sus límites constitucionales. Si no hacemos nada, el rumbo por el que vamos ahora arruinará nuestra economía, minará nuestra prosperidad y nos llevará a la insolvencia fiscal. Robarle al futuro la oportunidad y la libertad destruirá el Sueño Americano para futuras generaciones.

De hecho, ya estamos viviendo la vergüenza de ser aleccionados públicamente por nuestros comunistas acreedores chinos que desprecian nuestro derroche. El día que se anunció que Standard and Poor’s había rebajado la perspectiva de nuestra economía se pudo oír una exclamación de desasosiego colectivo en la comunidad internacional. Si nuestros líderes electos siguen en este plan, sin duda nos enfrentaremos a crisis financieras como las de Grecia y Portugal.

América está al borde de convertirse en un país en declive — estancado económicamente y permanentemente endeudado, fuertemente regulado y burocrático, con menos autogobierno y menos libre.

Pero ese destino no tiene por qué ser el de nuestro futuro. Podemos poner el gasto bajo control, equilibrar el presupuesto y reducir nuestra deuda. Podemos limitar el tamaño del gobierno y liberar nuevamente el genio ilimitado de los americanos para crear riqueza y empleos. Podemos cambiar la tendencia y alterar el curso de nuestra nación.

Para salvar el Sueño Americano es nuestro plan para arreglar la deuda, recortar el gasto y, sobre todo, restaurar la prosperidad. Equilibra el presupuesto de la nación en una década — y lo mantiene equilibrado. Reduce el tamaño de la deuda y recorta el gobierno a la mitad. Elimina la atención médica hecha obligatoria por el gobierno y financia completamente nuestras necesidades de defensa nacional. Para poner nuestras finanzas en orden, debemos ocuparnos de arreglar el Seguro Social, Medicare y Medicaid, los tres grandes, conocidos como programas de derechos a beneficios, que juntos suponen el 43% del gasto federal actual. Demasiados adultos mayores carecen de suficiente ayuda para evitar la pobreza. Por tanto, Para salvar el Sueño Americano no acaba con estos programas; en su lugar, se concentra en aquellos que los necesitan.

Nuestro plan también anima a los ciudadanos a ser más responsables en lo fiscal. El plan rediseña nuestro sistema tributario por entero para convertirlo en un impuesto al consumo que será de tipo único. Esta es una estructura que promoverá mayores ahorros, beneficiando por tanto a los americanos, nuestro sistema político y la economía. Mayores ahorros quiere decir más sólida formación de capital y una economía más robusta lo que a su vez se traduce en verdaderos trabajos para los americanos.

Este plan reduce sustancialmente el tamaño y alcance del gobierno federal, fundamentalmente incrementa el papel de los estados para que elijan sus propios modelos y lleva la capacidad de decisión más cerca del pueblo que de administradores no elegidos en las urnas. Estos son pasos cruciales para poner a nuestra nación en el camino de la responsabilidad fiscal, política y constitucional. Es parte de nuestra más amplia iniciativa por poner a nuestro país de nuevo en el camino correcto, recuperar sus verdades, conservar sus principios liberadores y forjar una América donde la libertad, la oportunidad, la prosperidad y la sociedad civil florezcan.

Después de todo, nuestro plan, aunque de naturaleza económica, tiene un ulterior propósito moral . Si los derechos a beneficios no se reforman, la siguiente generación, y las futuras, tendrán que pagar impuestos a niveles confiscatorios que terminarán con nuestra libertad tal como la hemos conocido. Nuestra propuesta se dirige a preservar la promesa de América que nos legaron las generaciones pasadas.

Edmund Burke nos recuerda que pensemos de nuestro paso por la tierra no como un suceso individual y temporal, sino como una sociedad “entre aquellos que están vivos, aquellos que están muertos y aquellos que han de nacer”. Lo que intentamos hacer con Para salvar el Sueño Americano es mantener la fe en esa sociedad.

Ya nos hemos visto en las mismas anteriormente y todas las veces el pueblo americano ha estado a la altura de las circunstancias y no dejó para mañana lo que podía hacer en el momento. En 1776 nos dijeron que ningún colono advenedizo podría derrotar a la nación más fuerte del mundo y decidimos cambiar el curso de la historia. En 1860 se nos dijo que la Unión no se aguantaría unida y que América estaba finiquitada, sin embargo alumbramos un nuevo nacimiento de la libertad. En 1980 nos dijeron que el Siglo Americano estaba llegando a su fin y lanzamos una gran expansión económica, reconstruimos nuestros ejércitos y revivimos nuestro espíritu nacional.

Los tiempos difíciles exigen elecciones duras. El futuro de nuestra nación está en juego.

Todo lo que se pide de nosotros, como dijo alguna vez mi héroe Ronald Reagan, es “nuestro mejor esfuerzo y nuestra voluntad de creer en nosotros mismos y creer en nuestra capacidad de hacer cosas grandes; creer que juntos, con la ayuda de Dios, podemos y resolveremos los problemas a los que nos enfrentamos”.

Todos juntos, no dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy, cambiemos el curso de nuestro país y salvemos el Sueño Americano.

 

 

 

Edwin J. Feulner

Presidente de la Fundación Heritage

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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