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  • ¿Se le encogió el sueldo? Bienvenido al mundo de Obama post-abismo fiscal


    Puede que los trabajadores americanos que hayan recibido su primer sueldo completo del año tuvieran antes de ayer un desagradable despertar. A pesar de todas las promesas del presidente de no subir los impuestos a la clase media, eso es exactamente lo que ha hecho.

    Al permitir que expirasen las vacaciones fiscales sobre la nómina a finales de 2012, el presidente Obama y el Congreso también permitieron que el porcentaje de impuestos destinados al Seguro Social tomados directamente de las nóminas personales aumente desde el 4.2% hasta el 6.2% para 2013, elevando así el total de los impuestos que pagan los trabajadores del 13.3% al 15.3%. Para alguien que gana $50,000 anuales, esta subida de impuestos significa $1,000 menos en el sueldo que lleva a casa cada año.

    Los americanos comunes y corrientes, como se refiere a menudo el presidente Obama a la mayoría de americanos, no se han librado de ninguna de las subidas de impuestos permitidas mediante el acuerdo sobre el abismo fiscal. Los ingresos de los que disponen los americanos están siendo recortados se mire como se mire. El incremento de la parte del impuesto sobre la nómina destinada al Seguro Social es un ejemplo perfecto. Además, el efecto de unos impuestos más altos a los inversores y a las pequeñas empresas se transmitirá al resto de americanos en forma de sueldos y salarios más bajos y de menos oportunidades para el progreso de sus carreras profesionales.

    Los americanos que sueñan con abrir sus propias empresas se verán particularmente afectados. Con las 13 subidas de impuestos de 2013, los que más perjudicados se verán son los inversores, que son quienes proporcionan gran parte del capital inicial que necesitan las empresas para arrancar. El tipo sobre los dividendos y las ganancias del capital aumentó de un 15% hasta el 20% para los ingresos gravables superiores a $450,000 ($400,000 para los contribuyentes solteros).

    Además, Obamacare impuso (por primera vez en la historia) un recargo sobre la inversión disfrazado de impuesto sobre la nómina. Aplica una sobretasa del 3.8% sobre los ingresos procedentes de inversiones para los contribuyentes con ingresos gravables que excedan de los $250,000 ($200,000 para personas solteras). Esto lleva el tipo máximo sobre las ganancias y dividendos del capital hasta el 23.8%. Además, esto supone un segundo nivel de de fiscalidad sobre las ganancias del capital. En Estados Unidos, la mayoría de las ganancias provenientes del capital tributan primero al tipo impositivo empresarial más alto del mundo, el 35%.

    La enorme subida del impuesto sobre los dividendos y las ganancias del capital hace más difícil y más caro que las empresas que están empezando aumenten su capital. Además de perjudicar a los emprendedores con visión de futuro, las repercusiones de unos mayores obstáculos tributarios para la obtención de capital por parte de las empresas que están en sus comienzos se dejarán sentir en la economía en forma de menos oportunidades para la innovación y un crecimiento más lento en la productividad de los trabajadores, que son los motores del crecimiento económico.

    El acuerdo sobre el abismo fiscal permitió que los impuestos subieran para la mayoría de los americanos, a pesar de tener como objetivo específico a quienes tienen mayores ingresos. Y sin embargo, en lo referente a las finanzas de la nación, el acuerdo sobre el abismo fiscal no arregló nada en concreto. De hecho, aumentó el gasto federal neto en $47,000 millones. De modo que el presidente le prestaría un mejor servicio al pueblo americano si agarrase el timón del liderazgo y sacase al presupuesto de la nación del rumbo de colisión fiscal en el que se halla ahora mismo.

    Esa oportunidad se ha presentado con las negociaciones sobre el límite de la deuda. Aún queda algo de tiempo para tomar la decisión correcta, con el fin de reducir el déficit mediante la reducción del gasto.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

    Posted in Actualidad, Adminstración Obama, Análisis, Congreso, Destacables, Economía, Elecciones EE.UU. 2012, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Impuestos, Opinión