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  • Seis soluciones a la crisis fiscal de Estados Unidos

     

    El presidente Obama hizo ayer su primera oferta a los republicanos del Congreso para las negociaciones sobre el “abismo fiscal”: la catástrofe económica de las subidas de impuestos de la que sólo nos separan unas cuantas semanas.

    ¿Y cuál fue la propuesta de la Casa Blanca? $1.6 billones en subidas de impuestos, $50,000 millones en nuevos gastos de estímulo económico y un cambio que facilitaría subir el límite de deuda, por lo que todo ese gasto podría continuar.

    Ante estas sugerencias, el líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell (R-KY), no pudo contener la risa.

    Un asesor del Congreso comentó que la oferta “cuenta para poco más que para reiterar la petición presupuestaria del presidente, que no obtuvo ni un solo voto ni en la Cámara de Representantes ni en el Senado”.

    Quizás los republicanos de la Cámara podrían sin más volver a llevar a votación la más reciente propuesta del presidente Obama para ver si ha cambiado algo.

    El “abismo fiscal” no es algo artificial. El Congreso (principalmente el Senado, dirigido por los progresistas) y el presidente fueron quienes lo crearon mediante sus decisiones legislativas durante los últimos cuatro años, para luego mirar hacia otro lado, tratando de no ver el problema hasta después de las elecciones.

    Los cargos electos de Washington siguen promulgando parches a corto plazo para mantener al gobierno en marcha, lo que no es una solución real. Necesitamos reformar los programas que están causando este gasto y estos déficits desbocados a día de hoy y para años venideros: los enormes y pesados programas de derechos a beneficios del Seguro Social, Medicare y Medicaid.

    En un nuevo documento de la Fundación Heritage, los analistas J.D. Foster, (titular asociado de Norman B. Ture en Economía de Políticas Fiscales) y Alison Acosta Fraser (directora del Instituto Thomas A. Rore de Estudios de Política Económica) señalan que:

    Las subidas de impuestos de Obama reducirían el aumento de la deuda federal en un 15% durante los próximos diez años. El presidente se mantiene en silencio acerca del otro 85%. Las cifras confirman que las exigencias del presidente Obama para unas subidas de impuestos son, en el mejor de los casos, superficiales para poder alcanzar un presupuesto balanceado.

    La verdadera cuestión es el gasto federal y Foster y Fraser describen el resultado final de este modo:

    Cuando los niños que este año van a los jardines de infancia vayan al instituto, dentro de sólo 13 años, el gasto en estos dos programas [el Seguro Social y Medicare] más Medicaid y los intereses de la deuda devorarán toda la recaudación tributaria.

    Para realizar cambios significativos en las insostenibles políticas presupuestarias de la nación, Foster y Fraser exponen cuatro “soluciones sencillas, de sentido común y meticulosamente examinadas” que ya disfrutan de un amplio respaldo en todo el espectro político:

    1. Elevar la edad para tener derecho al Seguro Social con el fin de compensar el aumento de la longevidad. La gente vive cada vez más años y los programas de derechos a beneficios necesitan ser actualizados para reflejar esa realidad. Según los actuarios del Seguro Social, continuar aumentando la edad mínima hasta los 69 años para el año 2034 y permitir que aumente más lentamente a partir de entonces para reflejar el aumento de la longevidad iría muy bien para reducir la falta de financiación del Seguro Social. Aunque esto no reduciría el déficit presupuestario actual, fortalecería las finanzas del Seguro Social y las pondría en el camino de la consolidación en el futuro.

    2. Corregir el ajuste del costo de la vida (COLA) del Seguro Social. El ajuste anual de los beneficios según el COLA lo determina en la actualidad el Índice de Precios al Consumo (IPC) de la Oficina de Estadísticas Laborales. Sin embargo, el IPC es una medición anticuada que generalmente sobreestima la inflación, lo que significa que los beneficios se incrementan en demasía con el fin de compensar dicha inflación. De nuevo y según los actuarios del Seguro Social, usar una medida de la inflación más moderna reduciría sustancialmente el déficit del Seguro Social con el paso del tiempo.

    3. Elevar la edad para tener derecho a Medicare para que concuerde con la del Seguro Social. Medicare tiene un problema con la edad mínima para tener acceso al mismo, pero a diferencia del Seguro Social, la edad mínima de Medicare se mantiene estable en los 65. Una solución obvia es esperar cinco años y entonces elevar la edad mínima para finalmente ponerse a la par con la del Seguro Social. Aunque los ahorros presupuestarios a corto plazo serían insignificantes, los ahorros a largo plazo en Medicare sería enormes.

    4. Reducir el subsidio de Medicare para los beneficiarios con ingresos más altos. En 2012, el beneficiario promedio de Medicare recibió un subsidio de alrededor de $5,000. Subsidiar los beneficios de Medicare para las personas mayores con bajos ingresos (y quizás para algunas personas mayores de clase media) tiene sentido, pero las personas mayores con ingresos elevados no necesitan y no deberían recibir un subsidio de $5,000 para adquirir el seguro médico de Medicare.

    Además de estas reformas, Foster y Fraser incorporan dos propuestas de bonos que no han sido consideradas atentamente por los legisladores, pero que serían sencillas y efectivas:

    5. Eliminar gradualmente los beneficios del Seguro Social para los jubilados con ingresos más altos. Como nación, necesitamos preguntarnos si las familias trabajadoras de hoy en día deberían pagar impuestos sobre la nómina para que los jubilados con ingresos más altos puedan continuar recibiendo sus cheques. Por decirlo brevemente, el Seguro Social debería ser una protección social frente a la pobreza en lugar de un esquema de pensiones operado por el gobierno.

    6. Consolidar los elementos de Medicare y reunirlos en una única prima más elevada. Actualmente Medicare lo componen tres elementos distintos, conocidos generalmente como Partes A, B y D, lo que refleja el hecho de que Medicare se fue creando a lo largo de muchos años. Esta anticuada estructura es confusa e ineficiente. Una reforma obvia sería consolidar las tres partes en un programa unificado de Medicare, con una prima única y luego elevar la prima para cubrir el 35% de los costos relacionados con el programa.

    Continuar subiendo el límite de deuda de Estados Unidos cada pocos meses es irresponsable y peligroso. Y no abordar los déficits presupuestarios que dan pie a esta presión para subir cada pocos meses el límite de deuda es igualmente irresponsable y peligroso. Pero subir los impuestos debilitaría la economía, eliminaría puestos de trabajo y mantendría bajos los sueldos de la gente. Por tanto, esa no es la “solución”.

    Por el contrario, el presidente y el Congreso deberían considerar estas importantes correcciones sobre los causantes de que el gasto gubernamental esté fuera de control. Lo único que falta es que el presidente tome las riendas, que es lo que se supone que hacen los presidentes.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

    Posted in Actualidad, Adminstración Obama, Análisis, Campana de Heritage, Derecho a beneficios, Economía, Elecciones EE.UU. 2012, Gobierno de Estados Unidos, Impuestos, Opinión, Sistema de Salud