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  • Soluciones conservadoras para todos

    Esto es lo que oirá en muchas retrospectivas de fin de año: El 2010 surgió como el año del votante conservador.

    Es cierto. Hartos de la “reforma” del sistema de salud, costos fuera de control y persistente desempleo, los americanos a lo largo y ancho del país mostraron la puerta de salida a muchos progres que habían apoyado la agenda del gran Gobierno del presidente Obama.

    Pero esto es lo que no oirá: Esta ola conservadora incluyó a algunos votantes americanos de la comunidad hispana. Este hecho acaba muy inconvenientemente con la ortodoxia que dice que los candidatos progres ya pueden dar por hecho tener el voto hispano en el bolsillo. Lo que sucedió en noviembre impide el flujo de la narrativa de siempre, por tanto se debe ignorar o hay que darle alguna explicación alternativa.

    Miremos el caso del republicano Francisco Canseco que montó un desafío serio al demócrata Ciro D. Rodriguez en su pugna por el Distrito 23 de Texas. Un artículo del 28 de octubre en el New York Times describía a Canseco como “un rico abogado y promotor inmobiliario que se ha aliado con el movimiento antifiscal conocido como el Tea Party”. Ya sabe Ud., esa gente…. Mientras tanto describían a Rodríguez como alguien que pertenecía a “las calles de la clase obrera del sur de San Antonio”. Canseco estaba allí “para dividir el voto latino y ser el estandarte de los conservadores blancos molestos con la política económica y de salud del presidente Obama”.

    Puede que sea un shock para el New York Times, pero los conservadores de todos los colores no son los únicos discrepando de la política del presidente. Las soluciones conservadoras tienen un atractivo universal. Gobierno pequeño, defensa fuerte, libertad individual – son principios que atraen a votantes de toda edad, raza y condición económica.

    Y eso incluye a los hispanos. Estos principios son parte de la razón por la que Canseco le ganó a Rodríguez, que ayudaron a convertir a los republicanos Marco Rubio en senador de Florida, a Brian Sandoval en el primer gobernador hispano de Nevada y a Susana Martínez en la primera gobernadora hispana de Nuevo México”.

    “Son gente conservadora” dijo Rodríguez hablando de los hispanos. La idea de que los candidatos progres, sean republicanos o demócratas, puedan dar por hecho que ese voto es suyo, francamente es un insulto. Muchos hispanos quieren un gobierno que sirva al pueblo y no al revés. Comportarse como si este objetivo fuese propiedad exclusiva de cualquier grupo étnico es absurdo. Los valores conservadores están profundamente arraigados entre los hispanos.

    Después de todo, Canseco no ganó ofreciendo el oro y el moro. Su plataforma electoral abordaba las mismas preocupaciones económicas que le importan a la mayoría de americanos: el fallido paquete de estímulo, el gasto fuera de control y la “reforma” del sistema de salud que anuncia aún más intromisión del Estado.

    Por eso la Fundación Heritage lanzó recientemente esta web Libertad.org, nuestra nueva página en español. Libertad.org ofrece soluciones conservadoras a los hispanos que prefieren leer las noticias en su lengua materna. A diferencia de ciertos políticos, nosotros no actuamos como si hubiera temas “hispanos” y temas “no hispanos”. Libertad.org está allí facilitar acceso a la misma investigación disponible en inglés en la web Heritage.org.

    No obstante, incluso después de las elecciones, muchos progres ya estaban recurriendo a sus trucos de siempre, usando descaradamente la ley DREAM para cortejar a los hispanos. Sin embargo, como Israel Ortega, editor de Libertad.org, indicaba: “Lo irónico es que los hispanos están más preocupados por la economía y el terco índice de desempleo de casi dos dígitos a nivel nacional que por la inmigración ilegal”. Mucha de esa preocupación tiene sus raíces en metas conservadoras.

    Eso no tiene nada de sorprendente. Esas metas, que incluyen la autosuficiencia y el trabajo duro, hacen parte de las raíces del Sueño Americano que todos los inmigrantes han perseguido durante siglos en esta tierra de oportunidad. Ponga en contraste ese mensaje con los que generalmente reciben los hispanos, cargados con gritos de guerra étnica, como por ejemplo el del presidente Obama exhortando a “castigar a nuestros enemigos”. Poco después, el presidente se disculpó pero esa metida de pata reveló una llamativa forma de pensar.

    Los hispanos merecen algo mejor que esa condescendencia. Merecen más que un gueto político. Las mismas preocupaciones, los mismos asuntos que mueven su voto también mueven el voto de los americanos cuyas familias han estado aquí durante generaciones. Es hora que todos los políticos comiencen a actuar en consecuencia.

    La versión original en inglés de este artículo se publicó primero en el Washington Times.  Haga clic aqui para leerla en inglés.
    Posted in Análisis, Estudios, Inmigración, Liderazgo Americano, Pensamiento Político