
El comercio está de nuevo en la agenda del presidente Obama, debido a algunas menciones destacadas incluidas en su discurso sobre el Estado de la Unión. Según el presidente, las propuestas para los Acuerdos de Asociación Transpacíficos y Transatlánticos deberían impulsar las exportaciones y crear empleos en Estados Unidos.
Sin embargo, las exportaciones son sólo una cara de la moneda. El libre comercio también impulsa las importaciones. Estas no sólo proporcionan bienes baratos y productos diferentes a los consumidores americanos, sino que también crean miles de empleos. Los trabajadores americanos contribuyen, de promedio, a alrededor del 78% del valor de las prendas de vestir que se venden en Estados Unidos, según un reciente informe hecho público por la Asociación de Líderes de la Industria Minorista. Y puesto que la mayoría de las prendas de vestir se fabrica en el exterior, eso significa que 78 centavos de cada dólar de las importaciones de ropa que realiza Estados Unidos se destinan a la creación de empleo entre los trabajadores americanos. El valor añadido de dichas importaciones supone el mantenimiento del empleo en un sinfín de ocupaciones e incluye tanto a los trabajadores a tiempo parcial o por horas como a los profesionales asalariados…El total del valor añadido por estos trabajadores americanos excede en mucho al valor añadido por las actividades industriales en el extranjero.
Aunque esto no es ninguna sorpresa. La investigación llevada a cabo por la Fundación Heritage ha hallado que las importaciones de prendas de vestir desde China crearon por sí solas más de 350,000 empleos aquí en Estados Unidos. Estos empleos no sólo incluyen a los puestos en el transporte y el tráfico marítimo, sino también a profesiones con una alta remuneración, como el diseño, la comercialización y los servicios financieros.
En el comercio, son estos empleos con alto valor añadido los que se suelen pasar por alto. Ahí está el ejemplo del iPhone. En 2009, un iPhone adquirido al por mayor a sus fabricantes en China costaba $178.96. Sin embargo, en Estados Unidos el iPhone se vendía en las tiendas a $500, un 64% de incremento en su precio. Este sobreprecio, menos los beneficios, es el valor añadido. Parte del cual corresponde al transporte y a los gastos de envío, que también crean empleos. Pero lo que quizás sea más importante, es que este sobreprecio incluye el trabajo de miles de empleados de Apple en Cupertino, California, así como en toda la red de tiendas de la compañía. El carácter innovador de estos diseñadores, ingenieros, publicistas y vendedores es el verdadero valor añadido a estas importaciones. Es nuestra capacidad para crear empleos en estos sectores lo que debiera ser nuestro verdadero símbolo de progreso, no los empleos en la industria que tenían nuestros abuelos.
Fomentar el libre comercio no debería ceñirse únicamente a las exportaciones, pues las importaciones son una parte vital de la economía de Estados Unidos, ya que crean valiosos empleos en algunos de nuestros sectores más innovadores. Sólo cuando los responsables políticos de ambos partidos se deshagan de su obsesión por las exportaciones y asuman el impacto positivo que tienen las importaciones, tendremos entonces una política comercial balanceada.
La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.




