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Para salvar el Sueño Americano

 

Para Salvar el Sueño Americano es el Plan de Heritage para arreglar la deuda, reducir el gasto y restaurar la prosperidad. Balancea el presupuesto de la nación en el espacio de una década – y lo mantiene balanceado. Reduce la deuda y recorta el gobierno a la mitad. Elimina el seguro médico impuesto por el gobierno y financia por completo la defensa nacional. Le planta cara al Seguro Social, Medicare y Medicaid, los tres llamados programas de derechos a beneficios, que en conjunto representan el 43% del gasto federal en la actualidad.

Para alentar a los americanos a ser más fiscalmente responsables, el Plan de Heritage rediseña nuestro sistema tributario por entero para convertirlo en un impuesto al consumo que será de tipo único. Esta es una estructura que promoverá mayores ahorros, beneficiando por tanto a los americanos, nuestro sistema político y la economía. Al fin y al cabo nuestro plan, aunque es de naturaleza económica, tiene un propósito moral más alto. Si los derechos a beneficios no se reforman, la próxima generación y las futuras tendrán que pagar tasas de impuestos punitivos que pondrán fin a la libertad como la hemos conocido.

 

PRÓLOGO

Queridos compatriotas:

Hemos llegado al momento de tomar una decisión en América. Durante demasiado tiempo. el Congreso ha estado inmerso en una insostenible borrachera de gasto, impuestos y préstamos. Nuestra nación va camino de la quiebra y estamos pasando los costos de esta equivocada política a nuestros hijos y a sus hijos.

Con el transcurrir del tiempo, nuestro gobierno nacional se ha inflado, se ha extralimitado y va sin freno, descuidando sus funciones básicas, operando mucho más allá de sus medios y abrumadoramente fuera de sus límites constitucionales. Si no hacemos nada, el rumbo por el que vamos ahora arruinará nuestra economía, minará nuestra prosperidad y nos llevará a la insolvencia fiscal. Robarle al futuro la oportunidad y la libertad destruirá el Sueño Americano para futuras generaciones.

De hecho, ya estamos viviendo la vergüenza de ser aleccionados públicamente por nuestros comunistas acreedores chinos que desprecian nuestro derroche. El día que se anunció que Standard and Poor’s había rebajado la perspectiva de nuestra economía se pudo oír una exclamación de desasosiego colectivo en la comunidad internacional. Si nuestros líderes electos siguen en este plan, sin duda nos enfrentaremos a crisis financieras como las de Grecia y Portugal.

América está al borde de convertirse en un país en declive — estancado económicamente y permanentemente endeudado, fuertemente regulado y burocrático, con menos autogobierno y menos libre.

Pero ese destino no tiene por qué ser el de nuestro futuro. Podemos poner el gasto bajo control, equilibrar el presupuesto y reducir nuestra deuda. Podemos limitar el tamaño del gobierno y liberar nuevamente el genio ilimitado de los americanos para crear riqueza y empleos. Podemos cambiar la tendencia y alterar el curso de nuestra nación.

Para salvar el Sueño Americano es nuestro plan para arreglar la deuda, recortar el gasto y, sobre todo, restaurar la prosperidad. Equilibra el presupuesto de la nación en una década — y lo mantiene equilibrado. Reduce el tamaño de la deuda y recorta el gobierno a la mitad. Elimina la atención médica hecha obligatoria por el gobierno y financia completamente nuestras necesidades de defensa nacional. Para poner nuestras finanzas en orden, debemos ocuparnos de arreglar el Seguro Social, Medicare y Medicaid, los tres grandes, conocidos como programas de derechos a beneficios, que juntos suponen el 43% del gasto federal actual. Demasiados adultos mayores carecen de suficiente ayuda para evitar la pobreza. Por tanto, Para salvar el Sueño Americano no acaba con estos programas; en su lugar, se concentra en aquellos que los necesitan.

Nuestro plan también anima a los ciudadanos a ser más responsables en lo fiscal. El plan rediseña nuestro sistema tributario por entero para convertirlo en un impuesto al consumo que será de tipo único. Esta es una estructura que promoverá mayores ahorros, beneficiando por tanto a los americanos, nuestro sistema político y la economía. Mayores ahorros quiere decir más sólida formación de capital y una economía más robusta lo que a su vez se traduce en verdaderos trabajos para los americanos.

Este plan reduce sustancialmente el tamaño y alcance del gobierno federal, fundamentalmente incrementa el papel de los estados para que elijan sus propios modelos y lleva la capacidad de decisión más cerca del pueblo que de administradores no elegidos en las urnas. Estos son pasos cruciales para poner a nuestra nación en el camino de la responsabilidad fiscal, política y constitucional. Es parte de nuestra más amplia iniciativa por poner a nuestro país de nuevo en el camino correcto, recuperar sus verdades, conservar sus principios liberadores y forjar una América donde la libertad, la oportunidad, la prosperidad y la sociedad civil florezcan.

Después de todo, nuestro plan, aunque de naturaleza económica, tiene un ulterior propósito moral . Si los derechos a beneficios no se reforman, la siguiente generación, y las futuras, tendrán que pagar impuestos a niveles confiscatorios que terminarán con nuestra libertad tal como la hemos conocido. Nuestra propuesta se dirige a preservar la promesa de América que nos legaron las generaciones pasadas.

Edmund Burke nos recuerda que pensemos de nuestro paso por la tierra no como un suceso individual y temporal, sino como una sociedad “entre aquellos que están vivos, aquellos que están muertos y aquellos que han de nacer”. Lo que intentamos hacer con Para salvar el Sueño Americano es mantener la fe en esa sociedad.

Ya nos hemos visto en las mismas anteriormente y todas las veces el pueblo americano ha estado a la altura de las circunstancias y no dejó para mañana lo que podía hacer en el momento. En 1776 nos dijeron que ningún colono advenedizo podría derrotar a la nación más fuerte del mundo y decidimos cambiar el curso de la historia. En 1860 se nos dijo que la Unión no se aguantaría unida y que América estaba finiquitada, sin embargo alumbramos un nuevo nacimiento de la libertad. En 1980 nos dijeron que el Siglo Americano estaba llegando a su fin y lanzamos una gran expansión económica, reconstruimos nuestros ejércitos y revivimos nuestro espíritu nacional.

Los tiempos difíciles exigen elecciones duras. El futuro de nuestra nación está en juego.

Todo lo que se pide de nosotros, como dijo alguna vez mi héroe Ronald Reagan, es “nuestro mejor esfuerzo y nuestra voluntad de creer en nosotros mismos y creer en nuestra capacidad de hacer cosas grandes; creer que juntos, con la ayuda de Dios, podemos y resolveremos los problemas a los que nos enfrentamos”.

Todos juntos, no dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy, cambiemos el curso de nuestro país y salvemos el Sueño Americano.

 

 

Edwin J. Feulner

Presidente de la Fundación Heritage

INTRODUCCIÓN

Solo hay una opción posible

América debe cambiar de rumbo. Nos enfrentamos a un alarmante problema fiscal que amenaza el mismísimo futuro de nuestra nación. No solo continuaremos luchando con enormes déficits federales en el futuro próximo, sino que el problema se hará cada vez mayor y más peligroso en las décadas venideras. A no ser que actuemos juiciosamente, el masivo gasto gubernamental y la creciente deuda pública destruirán los fundamentos de nuestra economía y ensombrecerán el Sueño Americano para nuestros hijos y nietos.

Pero esto no es inevitable. Podemos de hecho preservar el Sueño Americano. Con medidas firmes y decisivas podemos reducir el gasto y resolver nuestro problema de deuda. Podemos salvaguardar nuestro legado de libertad, oportunidad y prosperidad y podemos hacerlo de forma que reduzcamos el gobierno a un tamaño manejable, revigoricemos nuestra economía y aseguremos una seguridad económica básica para los americanos jóvenes y mayores por igual. Podemos salvarnos de un océano de tinta roja a la vez que ofrecemos algo mucho mejor a nuestros adultos mayores y a los pobres de lo que lo hacen los actuales programas que nos han llevado a la presente situación.

La Fundación Heritage ha elaborado tal plan.

El problema fundamental que nuestro plan aborda es simple: el gobierno está haciendo cosas que no debería estar haciendo y gasta mucho más de lo que podemos permitirnos pagar o deberíamos estar pagando. Es hora de empezar a movernos de forma decisiva hacia un gobierno federal limitado y que lleve a cabo sus funciones apropiadas. Como resultado de tener un gobierno que está haciendo demasiado, el gasto desde la Segunda Guerra Mundial ha alcanzado niveles récord como porcentaje de la economía de Estados Unidos (en términos de producto interior bruto, o PIB [1]) y está creciendo. El gobierno federal pide prestados 40 centavos de cada dólar que gasta. La deuda nacional acumulada por estos préstamos y los anteriores ya alcanza el 70% de la producción económica anual del país y está camino de crecer hasta el 100% al final de esta década.

Según algunas comparaciones internacionales, la economía de Estados Unidos ya está en peores circunstancias que las tambaleantes economías de las naciones europeas y es solo cosa de tiempo hasta que nuestras finanzas colapsen. Estamos viviendo de prestado y nos arriesgamos a una catástrofe económica a no ser que alguien en el gobierno ejerza liderazgo real para reducir el gasto y el endeudamiento. Podemos y debemos hacerlo mejor.

¿Qué ocurrirá si no actuamos antes de que los acreedores nacionales y extranjeros pierdan la confianza en que América y los americanos actúen alguna vez de forma responsable? ¿Qué ocurrirá si nos sumimos en una crisis? Para ver nuestro sombrío futuro solo necesitamos ver países como Grecia que están experimentando una rigurosa y perjudicial austeridad, junto con súbitas caídas de los estándares de vida. Sin embargo, podemos evitar tal catástrofe en América con verdadero liderazgo y audacia. Un creciente número de estados están confrontando desafíos similares con soluciones creativas para volver a la disciplina fiscal.

Sin embargo, si no hacemos nada, el gasto se seguirá disparando. Previos congresos hicieron promesas a los americanos que son completamente imposibles de financiar y ahora nos llegan las facturas. Estas promesas hay que seguirlas pagando en las próximas décadas. En concreto, Washington prometió caros beneficios de Medicare y del Seguro Social a la generación baby boom [2], pero el dinero para pagar esos programas se está acabando.

Estos programas prometen beneficios para un grupo de americanos y esos beneficios se están financiando mediante impuestos y emitiendo deuda. Este proceder necesita una aclaración. Muchos ciudadanos creen que los impuestos y cuotas que ellos pagan al Seguro Social y Medicare van a verdaderas cuentas de depósitos y que esos fondos se utilizarán para cubrir los beneficios prometidos cuando les toque su turno de recibirlos. Pues ese no es el caso. En realidad lo que sucede es que el dinero que hoy entra por un lado proveniente de un determinado grupo de americanos sale directamente por el otro lado para pagar los beneficios de otros. En caso de que hubiera algún “superávit”, tampoco se guarda sino que el gobierno se lo gasta inmediatamente en otras cosas y lo reemplaza con un pagaré, conocido como IOU (“I Owe You”, Yo te debo), y que no es más que una retención fiscal sobre los futuros contribuyentes. Y esto significa obligaciones contra los futuros ingresos de americanos que ni se lo sospechan, muchos de ellos ni siquiera han nacido aún.

Los planes tipo “Pague lo que gaste” solo funcionan mientras haya el suficiente número de gente contribuyendo al sistema. Sin embargo, con toda la enorme cantidad de gente de la generación baby boom acercándose a la jubilación, estos programas ya no son los productos altamente rentables que cubrían otros gastos gubernamentales. En vez de eso, se están convirtiendo mares de deuda de profundidad abismal. Hace 50 años, la aportación de cada cinco trabajadores cubría los beneficios que recibía cada jubilado. Ahora, solo hay tres trabajadores por jubilado y en 20 años serán solo dos. Simple matemática basta para demostrar que esto no puede seguir así.

Nos enfrentamos a las consecuencias de generaciones de políticos de ambos partidos que han prometido a millones de americanos ciertos servicios sin ponerse a pensar primero en lo que iba a costar o cómo se iba a pagar. Los tres mayores derechos a beneficios — Seguro Social, Medicare y Medicaid — constituyen el 43% del gasto federal, o un 10.3% del PIB. Estos tres programas crecerán súbitamente y pasarán del 10.3% a casi el 20% de la economía en solo 40 años. Para pagar la totalidad de estos beneficios que se prometieron, y solo para el Seguro Social y Medicare, el gobierno necesitaría apartar e invertir casi $40 billones de nuestros impuestos de hoy para cubrir este déficit a largo plazo.

Ahora que la generación baby boom está llegando a la jubilaicón, las finanzas de estos programas muestran la grave crisis que padecen y están infligiendo una creciente carga sobre los americanos. Estos programas de derechos a beneficios consumen una enorme y disparada proporción de la producción económica nacional.

Los políticos y los responsables de política pública han planteado tres formas de responder a esta situación, pero solo una de esas opciones abordaría la amenaza presupuestaria y económica a la vez que empezaría a devolver al gobierno federal a su apropiado papel limitado y no pasaría a nuestros hijos y nietos una inmensa carga financiera.

Opción #1: Cruzar los dedos y esperar lo mejor

Muchos politicos se acobardan a la hora de tomar las acciones necesarias, o bien se engañan a sí mismos al creer que, de alguna forma, los problemas se resolverán solos por arte de magia. Otros parecen creer que el gobierno federal es simplemente “demasiado grande para caer” — algo que muchos griegos solían creer sobre su gobierno — y que los chinos y otros acreedores confiarán en nuestra capacidad de pagarles lo que les debemos y que nunca liquidarán sus carteras de valores del Tesoro. Pero si pierden la confianza, los tipos de interés se dispararán hasta por las nubes. El gobierno federal necesitaría entonces hacer recortes brutales para restaurar la confianza internacional.

Incluso antes de una crisis así, la creciente inquietud entre acreedores extranjeros y nacionales sobre nuestra voluntad para tomar las medidas necesarias a largo plazo elevarían los tipos de interés, perjudicando a empresas, inversionistas, compradores de viviendas y prestatarios americanos. Pero incluso si nunca se diera esa crisis, la única forma en que podríamos continuar pagando los prometidos beneficios es pasarles a nuestros hijos y nietos decenas de billones de dólares de deuda. Según este escenario, ellos pagarían la deuda. Y es una factura gigantesca: Cada trabajador americano y cada uno de sus hijos deben ahora más de $200,000.

Quizás el mayor peligro esté en que cuando Washington vea esta acumulación de deuda, elija la estrategia más peligrosa, la salida fácil: Simplemente imprimir dinero para pagar las cuentas. Esto lleva a una inflación desenfrenada. Estados Unidos y muchos otros países han experimentado altos niveles de inflación anteriormente: Es algo devastador para las economías y devora perniciosamente los duramente ganados ahorros de trabajadores y jubilados.

Esta no es una opción seria. Los mercados globales de capital exigirán medidas en algún momento. Además, no hacer nada es una posibilidad que los americanos rechazaron tajantemente en las elecciones de 2010. No quieren un gobierno federal en perpetua expansión. Quieren un gobierno federal que sea limitado y que opere en línea con sus funciones constitucionales. Y tampoco quieren que el Congreso continúe gastando y haciendo promesas que no puede cumplir sin minar nuestra prosperidad y sin abrumar a futuras generaciones con deudas.

Opción #2: Subir los impuestos

Hay gente que opina que el planteamiento adecuado es continuar adelante con nuestro despilfarro de gasto y beneficios sociales y que simplemente se suban los impuestos hasta balancear las cuentas. Pero si hiciéramos eso, el gasto y los impuestos aumentarían en las próximas décadas a niveles más parecidos a los sufridos en Europa que a los que esperamos en América.

Por ejemplo, financiar el prometido gasto de los derechos a beneficios con basándose solo en aumentos de impuestos exigiría duplicar los tipos impositivos marginales para todos los tramos fiscales durante los próximos 30 años, algo que nos llevaría a una tipo federal del 66% para muchos americanos de clase media y a eso al que sumarle los impuestos sobre la nómina o los impuestos sobre ingresos a nivel estatal y local. El impuesto sobre sociedades — ya entre los más altos del mundo industrializado — también tendrían que duplicarse. América no puede competir económicamente con esos niveles de gasto y presión fiscal.

 

¿Y quién pagaría el grueso de estos impuestos? Los ya jubilados o los que ahora están por jubilarse no lo harían, incluso si se aumentasen los tipos inmediatamente. Los ciudadanos que pagarían la mayor parte son justamente los que ahora están empezando su vida. Ellos soportarían la tremenda carga fiscal durante décadas mientras intentan cubrir sus propias necesidades. De hecho, esta segunda opción simplemente sustituiría los impuestos sobre los jóvenes por préstamos sobre los mismos jóvenes.

Algunos dicen que incluso si los compromisos de gasto se recortan, se necesitarán aumentos de impuestos porque los americanos no van a querer reducir el gasto lo suficiente. Sin embargo, los ciudadanos ya se están dando cuenta del problema del gasto, por tanto están exigiendo que este se disminuya y no que les pongan más impuestos. También se dan cuenta por experiencia que si se envían más dinero a Washington para “manejar el déficit”, el Congreso probablemente se lo gastará en lugar de usarlo para reducir la deuda a largo plazo. Además, aumentar los impuestos será un golpe para las jóvenes generaciones durante más tiempo y mucha de esa carga se pondrá sobre personas que no originaron el problema.

Esta tampoco es una posibilidad real. Nuevos impuestos o aumentos de los ya existentes — por ejemplo, una subida de los tipos impositivos — erosionaría la competitividad americana y desmotivaría la iniciativa y la inversión, ralentizaría el crecimiento así como la creación de empleo y reduciría la futura prosperidad. Más importante aún, nos ataría a una visión de gobierno que refleja más la tradición europea más que la americana. Daría alas a un gobierno federal en constante crecimiento que continuaría metiéndose en actividades que deberían llevar a cabo los estados o la gente misma y estableciendo programas de financiación poco sólida y que haría que los americanos se convirtieran en más dependientes del gobierno.

Opción #3: Arreglar realmente el problema del gasto y la deuda y empezar a regresar al gobierno federal a sus funciones apropiadas

La tercera opción es reconocer que el gobierno de Estados Unidos ha ido mucho más allá de sus funciones apropiadas. Ha vivido más allá de los medios del pueblo americano y Congreso tras Congreso se ha hecho promesas nada juiciosas e imposibles de pagar. Los americanos deben volver a verdades y valores básicos de nuestra visión de gobierno limitado y, acorde con eso, reestructurar el gobierno federal.

Para asegurar la prosperidad y el crecimiento tanto para nosotros como para nuestros hijos, deberemos reducir el gobierno federal de forma que esté más cerca de su tamaño apropiado y se centre en desempeñar sus responsabilidades fundamentales. Esto significará recortes profundos y sostenidos del gasto federal.  También debemos frenar la presión fiscal y reformar nuestro innecesariamente complejo, costoso y muy injusto sistema tributario para así acentuar los incentivos y recompensar el ahorro si queremos que una vez más América sea próspera. Deberemos revitalizar el sector de los emprendedores y trabajadores para restaurar la fuente generadora de la prosperidad de Estados Unidos. Podemos resolver nuestro problema del gasto y la deuda a través del crecimiento, la oportunidad y la prosperidad que vienen de la mano de bajos impuestos y  gobierno limitado.

Esta opción requiere que vayamos a la raíz del problema de gasto confrontando decisivamente las insostenibles promesas de los derechos a beneficios que nos están abrumando. Si actuamos pronto en vez de esperar hasta que el problema sea demasiado urgente y grande para arreglarlo prudentemente, podemos solucionar los problemas de forma que en realidad fortalezca la seguridad económica.

Para abordar el asunto de los derechos a beneficios debemos pedir a padres y abuelos que piensen no sólo en las promesas que pasados Congresos les hicieron sino también en las consecuencias que sus hijos y nietos van a sufrir si esos beneficios prometidos permanecen inalterados. Repitámoslo, el dinero que los americanos han pagado a esos programas ya se gastó. Ya no está disponible para pagar los beneficios prometidos. Esto es una imputación sobre Washington pero es también un hecho que debemos enfrentar.

Hoy debemos hacernos serias preguntas acerca de cómo podemos asignar fondos públicos de la forma más eficaz. Debemos reconocer que todos necesitan poner su granito de arena para resolver el problema.

La buena noticia es que podemos hacerlo. Podemos garantizar la seguridad económica de los americanos de edad media y adultos mayores a la vez que reducimos la agobiante deuda que hemos cargado sobre las espaldas de nuestros jóvenes.

No obstante, arreglar estos programas es solo la mitad de la ecuación económica. La otra mitad es promover el florecimiento del espíritu americano de la autoconfianza y rechazar la creciente y paralizadora dependencia del gobierno que ha sido la característica de las recientes décadas. Mayor crecimiento mediante la libertad económica permitirá que más y más americanos construyan tanto una vida sólida y segura y que cuenten con una jubilación y los medios, como comunidad, para ayudar a aquellos que trabajaron duro pero que no pueden mantenerse a sí mismos en la jubilación.

Esta tercera opción es la única que mantiene la visión de gobierno compartida por la vasta mayoría de americanos. Es la única opción real. Es por ello que en la Fundación Heritage hemos hecho de esta visión la base de nuestro plan para solucionar la crisis de gasto y deuda de América.

Lo que conseguirá el Plan de Heritage

El Plan de Heritage resolverá las crisis gemelas de deuda y gasto con reformas que son consistentes con los principios del gobierno democrático y valores americanos profundamente arraigados.

Nuestro plan consigue esto reduciendo el tamaño del gobierno, revigorizando la empresa americana mediante fundamentales reformas fiscales y transformando los programas de derechos a beneficios para proveer verdadera seguridad económica sin pasar una carga financiera aplastante a las jóvenes generaciones. En concreto, el Plan de Heritage:

  • Balancea el presupuesto federal en una década y lo mantiene balanceado permanentemente en no más del 18.5% del PIB. Los americanos le han dicho muy claramente a Washington durante muchos decenios los límites de cuánto están dispuestos a pagar por el gobierno. Ese promedio histórico es de aproximadamente un 18.5% del PIB, por tanto, equilibramos gasto e ingresos en ese nivel.
  • Reduce la deuda al 30% del PIB en 25 años y la pone en la senda para que posteriormente siga bajando. Nuestra deuda nacional ahora constituye aproximadamente el 70% del PIB y va camino de llegar al 185% en 25 años [3]. Una deuda menor eliminará la amenaza de crisis financiera y devoverá la confianza a inversionistas y acreedores. También reducirá la carga de la deuda sobre las futuras generaciones, aliviará la presión sobre los tipos de interés y ayudará a asegurar nuestra prosperidad.
  • Recorta el tamaño del gobierno federal a aproximadamente la mitad en 25 años. Mediante el equilibrio en este nivel, impedimos que el gobierno federal siga creciendo hasta convertirse en  más de un tercio de toda la economía de Estados Unidos. Si se deja sin control, llegaría a ese tamaño en el espacio de tiempo que un niño nacido hoy se gradúa en la universidad.
  • Frena programados incrementos fiscales y reemplaza el complejo e injusto código tributario con un sistema completamente nuevo. Además de mantener los ingresos a no más de su promedio histórico, reemplazamos el bizantino sistema actual con uno mucho más simple que minimiza distorsiones y perversos incentivos fiscales.
  • Protege a América y sus intereses en todo el globo asegurando la financiación total de la defensa nacional. La defensa es una responsabilidad constitucional básica, un deber fundamental del gobierno federal y es esencial para preservar la libertad y prosperidad americanas. Se debería eliminar de raíz el derroche y la ineficiencia del gasto de defensa y nosotros reinvertimos los ahorros conseguidos en necesidades de la defensa.
  • Elimina Obamacare y crea un sistema de atención médica que es asequible tanto para la nación como para personas y familias. Este sistema promueve la elección individual, la competencia y la innovación a nivel estatal necesarios para controlar los costos subyacentes de la atención médica a la vez que se asegura la cobertura continua y su portabilidad. Mediante la revisión general de los subsidios y las exenciones fiscales para la atención médica, nos aseguramos de que los americanos pueden permitirse una cobertura adecuada.
  • Rediseña el Seguro Social y Medicare como programas sostenibles que verdaderamente protegen a los mayores y estarán a la disposición de nuestros hijos y nietos. El actual sistema está a punto de producir déficits gigantescos y no podrá pagar completamente los beneficios prometidos. Es por ello que rediseñamos estos programas de derechos a beneficios definidos como programas de “seguro real” en los presupuestos que se centran en aquellos que verdaderamente los necesitan y se elimina paulatinamente del sistema a aquellos que no los necesitan en realidad. Contrario a quienes defienden las subidas de impuestos a americanos actuales y futuros, el Plan de Heritage elimina la necesidad de subir los impuestos.
  • Provee potentes incentivos para que los trabajadores ahorren e inviertan de forma que sean menos dependientes de esos programas. Nuestras reformas de los impuestos y el Seguro Social proporcionan nuevas formas para que los americanos ahorren para su seguridad futura y para crear capital para las empresas.

 

Seguro Social

Resumen

El Seguro Social es el programa federal más grande y paga unos $700,000 millones anualmente a unos 60 millones de americanos. Es la principal fuente de ingresos de jubilaicón para millones de ciudadanos. Sin embargo, el Seguro Social entró en déficit en 2010, pagando más beneficios de lo que la gente pagó en impuestos sobre la nómina. La Oficina de Presupuesto del Congreso dice que estos déficits continuarán al menos durante los próximos 75 años y probablemente sea así de forma indefinida.

¿Qué es el Seguro Social?

El Seguro Social, en la actualidad el mayor programa federal, proporciona: (1) ingresos de jubilación para trabajadores y sus cónyuges, (2) beneficios a los familiares supervivientes de trabajadores fallecidos y (3) subsidios de incapacidad a trabajadores lesionados que no pueden trabajar y a las familias de esos trabajadores. El programa se financia con un impuesto sobre la nómina que es del 12.4% y se paga a partes iguales por el trabajador (6.2%) y su empleador (6.2%). Los empresarios ven su parte de la contribución, correctamente, como parte de la compensación total del empleado.

En 2009, el año más reciente del que se dispone datos, el Seguro Social gastó un total de $685,800 millones para proporcionar estos beneficios. Fue también el último año en que el Seguro Social recaudó más en impuestos que lo que pagó en beneficios. Desde 2010, el programa ha entrado en déficits de flujo de caja que la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) dice que probablemente no tendrán fin. El déficit anual del Seguro Social aumentará cada año hasta más o menos 2030, cuando llegará a unos $350,000 millones en dólares de 2010 (sin incluir ninguna inflación), y estará aproximadamente en ese nivel permanentemente.

El Seguro Social tiene un fondo fiduciario de $2.5 billones de los superávits por lo que recaudó de más entre 1983 y 2009 — pero ese dinero no está ahí. En vez de crear activos de verdad en un fondo de verdad, el Congreso en realidad se gastó ese dinero en toda clase de cosas, desde carreteras a beneficencia corporativa. Ese fondo contiene unos bonos del Tesoro especialmente emitidos que el Tesoro de Estados Unidos está obligado a financiar cuando sean necesarios para cubrir los déficits del Seguro Social. Como esos bonos no están respaldados por activos reales, el gobierno tendrá que pedir prestado o aumentar los impuestos para pagar por ellos.

En esencia, por tanto, estos bonos son realmente una exigencia sobre futuras recaudaciones de impuestos — una retención fiscal. En 2010, el Tesoro empezó a canjear estos bonos, o retenciones fiscales, tirando de otras fuentes de impuestos para poder cubrir los déficits del Seguro Social. Alrededor del año 2037, incluso esos bonos especiales se agotarán. Desde ese momento, bajo las provisiones de la ley vigente, todo jubilado, no importa cuán rico o pobre, tendrá sus beneficios del Seguro Social reducidos en un 22%.

 

En los próximos 75 años, el programa ha prometido pagar beneficios por $7.8 billones más de lo que recibirá por impuestos sobre la nómina. La única forma en que los futuros jubilados puedan recoger todos los beneficios prometidos es hacer que sus hijos y nietos paguen inmensas sumas en impuestos adicionales.

La Fundación Heritage propone resolver estos problemas y fortalecer el sistema de Seguro Social haciendo más estrictas las normas de los beneficios y devolviéndolo a su propósito original: una garantía de que los adultos mayores de Estados Unidos no caerán en la pobreza. Heritage propone hacer del Seguro Social un “verdadero seguro” para los ciudadanos cuando se jubilen. Esta reforma significa que las promesas del Seguro Social para el futuro cambiarán de varias formas:

  • El Seguro Social se transformará gradualmente de un sistema de “sustitución de fuente de ingresos” a su propósito original de garantizar a los adultos mayores que se verán libres del miedo a la pobreza y asegurarles unos ingresos decentes por jubilación. Esto significa que los beneficios del Seguro Social evolucionarán con el tiempo a un sistema de una suma fija mensual para aquellos que trabajan más de 35 años — uno suficiente para mantenerlos fuera de la pobreza a lo largo de su jubilación.
  • Debido a que el nuevo Seguro Social es un verdadero sistema de seguros, diseñado para proteger de la pobreza a los adultos mayores, los jubilados con altos ingresos de fuentes externas al Seguro Social recibirán un cheque menor y los muy adinerados no recibirán ninguno. Esta forma transparente de cheques de beneficios según ingresos sustituirá el método utilizado hoy en el que incluso los cheques de jubilación de sumas modestas están sujetos a impuestos y,  por tanto, lo recibido se reduce aún más.
  • Para ayudar a cubrir la diferencia entre los beneficios del nuevo Seguro Social y lo que los trabajadores podrían desear para tener una jubilación más cómoda, nuestro plan crea mayores incentivos para trabajadores a todos los niveles de ingresos para que ahorren más para la jubilación. Estos ahorros complementarán su Seguro Social y crearán una jubilación más segura.
  • Los americanos viven mucho más de lo que solían. Y aunque son buenas noticias, eso significa que pasan jubilados una mucho mayor proporción de sus vidas. Lamentablemente, eso juega un papel principal en los problemas financieros del Seguro Social. Por esta razón, la edad de jubilación del Seguro Social se elevará gradualmente para luego indexarse a la expectativa de vida. Eso creará un equilibrio más razonable entre el número de años que una persona trabaje y el número de años que reciba beneficios del Seguro Social.
  • Para estimular a que la gente permanezca en la fuerza laboral por más tiempo, aquellos que trabajen más allá de la edad de jubilación recibirán mayores ingresos después de impuestos durante el periodo en que no soliciten beneficios.

Este nuevo sistema de Seguro Social es razonable, predecible y asequible. Centra los recursos en los que más ayuda necesitan a la vez que proporciona total protección contra la pobreza para todos los adultos mayores aptos para recibir beneficios completos.

Los detalles

Un beneficio predecible que proporciona seguridad económica. El elemento central del nuevo sistema de Seguro Social conlleva una transición gradual a un beneficio de suma fija que da a los jubilados aptos un cheque con todos los beneficios del Seguro Social. Esta cantidad está muy por encima del nivel de ingresos que la Oficina del Censo dice que un americano mayor de 65 años de edad necesita para evitar la pobreza.

Así, el nuevo sistema garantizará que ningún jubilado caiga en la pobreza por tener ingresos insuficientes. Bajo el sistema actual, los jubilados pueden pagar los impuestos del Seguro Social durante 35 años y sin embargo acabar recibiendo un beneficio que está por debajo del nivel de pobreza. Algunos de estos mayores se ven obligados a buscar asistencia social. El nuevo sistema corrige ese grave fallo.

El beneficio fijo será de unos $1,200 por mes (en dólares de 2010) cuando se complete la reforma. Esto es más que el promedio de hoy del pago de beneficios por jubilación del Seguro Social ($1,164 mensuales) y muy por encima del nivel de pobreza de 2009 para un adulto soltero de 65 años ($857 mensuales). Para asegurarse de que los futuros jubilados no caigan subrepticiamente en la pobreza, el nivel del beneficio fijo se indexará con el crecimiento de los salarios.

Transición lenta al nuevo beneficio fijo. El nuevo beneficio entrará lentamente en vigor. Los actuales jubilados y aquellos a punto de jubilarse notarán sólo un mínimo cambio en el diseño básico de sus beneficios. Aquellos con un tiempo considerablemente largo para llegar a la jubilación, que tienen más flexibilidad para planificar su futuro, verán mayores cambios en sus beneficios. Los trabajadores nacidos después de 1985 entrarán de lleno en el nuevo sistema de beneficio fijo del Seguro Social cuando se jubilen.

Limitar el Seguro Social a aquellos que realmente lo necesitan. Además de cambiar gradualmente a un beneficio fijo, el plan hace del Seguro Social un verdadero programa de seguro, financiado apropiadamente. Y lo hace de inmediato. Esto significa que el programa se centrará en proteger la seguridad económica de los jubilados en vez de seguir el procedimiento actual de prometer a todo el mundo beneficios que no se pueden pagar y sin tomar en consideración la verdadera necesidad de los beneficiarios.

Este nuevo enfoque significa que los jubilados con ingresos sustanciales al margen del Seguro Social empezarán a recibir un beneficio menor en una escala graduada que paulatinamente reducirá los cheques del Seguro Social a cero para aquellos con los mayores ingresos externos. Este mecanismo transparente se aplicará a los beneficios recibidos por los americanos adinerados tanto en el actual sistema como en el de beneficio fijo. Este enfoque transparente, de escala graduada, es una mejora fundamental al régimen impositivo aplicado hoy día a los beneficios del Seguro Social.

Con el nuevo plan, los beneficios ajustados a los ingresos empezarán a ver pequeñas reducciones de los pagos ya en 2012 para los jubilados con ingresos externos al Seguro Social por encima de $55,000. Aquellos con mayores ingresos externos al Seguro Social verán mayores reducciones de sus cheques. Las personas con ingresos externos al Seguro Social por encima de los $110,000 ya no recibirán pagos del Seguro Social. Las parejas casadas que presenten sus impuestos conjuntamente estarán sujetas a mayores umbrales: los beneficios empezarán a desaparecer para un ingreso conjunto externo al Seguro Social de $110,000 y se terminarán para ingresos que alcancen $165,000. Las parejas casadas pueden decidir si quieren presentarse para recibir sus beneficios como individuos o conjuntamente. Los umbrales de ingresos se indexarán a la inflación.

El ajuste de los beneficios a los ingresos no es algo nuevo.  Ya se da en el sistema actual del Seguro Social. Pero en gran medida está oculto y afecta no solo a los adinerados, sino también a los jubilados de menores ingresos. Los adultos mayores con ingresos externos al Seguro Social de tan solo $15,000, o incluso menos en algunos casos, deben pagar impuestos en partes de sus beneficios. Los jubilados con ingresos mayores a $15,000 pagan periódicamente más impuestos en mayores partes de sus beneficios del Seguro Social. La solución de Heritage, cuando esté totalmente en vigor, ajustaría estos a los ingresos de forma clara y no gravaría los beneficios que recibe un jubilado. También empezaría el ajuste por ingresos en niveles mucho más altos. Hoy, cerca de la mitad de los mayores ven menguados sus cheques debido a los impuestos. Bajo el plan de Heritage, solo cerca del 9% de los mayores verían sus cheques reducidos y el 3.5% de los jubilados no recibiría ningún cheque.

El verdadero seguro también protege a los mayores de la pobreza si su situación financiera cambia. Los jubilados que sufran una caída súbita y permanente de sus ingresos externos al Seguro Social verían rápidamente restaurados sus beneficios.

Protección más certera contra la inflación. El ajuste anual del costo de vida (COLA) del Seguro Social, que protege a los jubilados contra la inflación, se basará en el Índice Encadenado de Precios de Consumo (C-CPI-U), una medida de la inflación más exacta que el índice utilizado actualmente. La Oficina de Estadísticas Laborales diseñó específicamente esta herramienta para medir la inflación y que refleje mejor la forma en la que los consumidores compran diversos artículos ya que los precios de los productos fluctúan.

Una edad de jubilación más razonable. El plan ajusta las edades de jubilación para que reflejen los aumentos de expectativa de vida y los anticipados en el futuro. Bajo el plan, estos cambios se introducirán paulatinamente. Aquellos cerca de la jubilación se verán levemente afectados. En los próximos 10 años, la edad para tener beneficios completos aumentará a los 68 años para trabajadores nacidos en 1959 o después. En los próximos 18 años, la edad de jubilación anticipada aumenta a los 65 años para trabajadores nacidos en 1964 o posteriormente. Después de eso, ambas edades de jubilación, la anticipada y la normal, se indexarán a la longevidad, lo que añadirá cerca de un mes cada dos años según las actuales proyecciones.

El plan reconoce que una pequeña proporción de trabajadores no serán físicamente capaces de trabajar pasadas estas edades. Por tanto, incluye un sistema mejorado de incapacidad para protegerlos. El sistema reformado de incapacidad asegura que aquellos que no puedan trabajar más tiempo recibirán una decisión rápida y precisa sobre su solicitud de beneficios en lugar de enfrentarse a los retrasos de hoy en día y mejora el generalmente arbitrario proceso de decisión actual.

Incentivos para trabajar más tiempo. Empezando inmediatamente, aquellos que trabajen más allá de la edad necesaria para tener beneficios completos recibirán una deducción anual especial sobre sus impuestos de $10,000, al margen del nivel de ingresos. Por ejemplo, una vez que el nuevo sistema esté plenamente en vigor, un trabajador que gane $50,000 anuales y que retrase sus ingresos del Seguro Social tendrá un incremento de $200 mensuales en ingresos disponibles para el consumo.

Un plan mejorado para complementar el Seguro Social. Según vayamos transformando el Seguro Social en un verdadero sistema de seguro que centre los escasos recursos en aquellos que los necesitan más, el plan también crea mejores formas para que los trabajadores acumulen ahorros para su jubilación.

Desde 2014, se introducirá un nuevo plan de ahorro a desarrollar en un plazo de dos años. Bajo este plan, el 6% de los ingresos de cada trabajador se depositará en un plan de ahorros de jubilación que será de su propiedad y que controlará a no ser que explícitamente rechace tener tal cuenta. (Este planteamiento se conoce como suscripción automática).

Este sistema adicional de seguridad de la jubilación da a los americanos otra herramienta con la que asegurar su nivel de vida tras la jubilación.  Los ahorros se invierten a través de una versión realzada del sistema de ahorros de jubilación IRA/401(k), que está basado en el empleo y que ya es conocido para los americanos. El dinero depositado en estas cuentas de ahorro no será gravado dos veces como ocurre hoy con los pagos del Seguro Social y muchos otros mecanismos de ahorro.

Además de este nuevo plan de ahorro, los trabajadores tienen otras dos formas importantes de ahorrar para la jubilación:

Primera, bajo el sistema impositivo reformado que se detalla después, ya no se gravará dos veces el ahorro (sin límite). Los ahorros estarán libres de impuestos hasta que realmente se usen.

Segundo, a medida que las reformas de beneficios vayan bajando los costos del Seguro Social por debajo del nivel de los impuestos recaudados, estos ahorros irán a las cuentas de los trabajadores.


Conclusión

El Plan de Heritage transforma el Seguro Social y crea un sistema de seguridad para la jubilación que estará disponible para las futuras generaciones. Será un sistema que provee beneficios sociales razonables, predecibles y asequibles que aseguran que ningún jubilado que haya trabajado 35 años o más se tenga que enfrentar a la pobreza o la inseguridad económica. A la vez, este nuevo sistema protege a nuestros hijos y nietos del aumento masivo de impuestos que sería necesario para pagar todos los beneficios del Seguro Social que Washington tan irresponsablemente ha prometido.

 

Medicare

Resumen

El programa Medicare se enfrenta a unas obligaciones de pago de 75 años que carecen de financiación y en exceso de $30 billones cuando, a la vez que está plagado de serias carencias de cobertura, tiene un número creciente de médicos desmoralizados que rehúsan aceptar nuevos pacientes con cobertura Medicare, tiene un lento sistema desfasado e inflexible de administración y decenas de miles de millones en pérdidas anuales debidos al derroche, el fraude y el abuso.

 

¿Qué es Medicare?

Medicare es el programa del gobierno federal que ofrece un seguro médico a todos los americanos de 65 años o más de edad y para los discapacitados. En 2010, el programa cubrió a 47 millones de usuarios. Casi la mitad (el 47%) tienen ingresos por debajo de 200% del nivel federal de pobreza ($21,660 en dólares de 2010 para individuos y $29,140 para parejas). Aproximadamente un 45% tienen tres o más condiciones médicas crónicas y el 17% son personas no ancianas con discapacidad. Se proyecta que Medicare gaste $549,000 millones en 2011, creciendo a $891,000 millones por año en 2019. Medicare tiene cuatro partes.

  • La parte A cubre hospitalización, centros de cuidados paliativos y cierta atención médica a domicilio. Se financia con un impuesto del 2.9% sobre la nómina, pero el gasto estimado excederá largamente los futuros ingresos fiscales.
  • La parte B es voluntaria y cubre los servicios de médicos, servicios hospitalarios externos, cuidado preventivo y ciertos servicios médicos a domicilio. Las primas de los beneficiarios solo cubren el 25% de los costos de la parte B. Los contribuyentes pagan el otro 75%. Los impuestos sobre la nómina que prescribe la Ley de Contribuciones del Seguro Federal (FICA) no aportan nada a la parte B. Las primas son según ingresos.
  • La parte C, el programa Medicare Advantage, es también voluntario. Consiste en planes privados que ya compiten en el programa Medicare. Se financian con una combinación de primas de afiliados y subsidios del contribuyente, incluyendo fondos de la parte A.
  • La parte D es el programa voluntario de medicamentos de Medicare. Los impuestos FICA no financian esta parte de Medicare. Los afiliados al programa pagan primas según ingresos, pero los costos de todos los beneficiarios están subsidiados por los contribuyentes, con mayores ayudas para los afiliados de bajos ingresos. Aunque las primas de los beneficiarios suponen aproximadamente el 10% de la financiación de la parte D, el 82% proviene de ingresos federales generales y aproximadamente el 8% proviene de los estados y otras fuentes. Como con la parte B de Medicare, los jubilados adinerados pagan mayores primas, hasta el 80% del costo de los beneficios de medicamentos.

Las partes A y B, conjuntamente, se conocen como Medicare tradicional o Medicare de pago por servicio prestado (FFS). Esto significa que se paga a médicos, hospitales y otros profesionales de la salud por servicios individuales a los pacientes en vez de que se les retribuya con un sueldo o pagarles “per cápita” como compensación por todos los cuidados prestados a un adulto mayor. Los honorarios se rigen por tablas de cuotas o fórmulas de pago gubernamentales para servicios médicos concretos.

 

Se debe reformar Medicare para resolver este grandísimo problema de financiación, mejorar el acceso a cuidados de calidad y asegurar que el sistema de salud esté disponible para los jóvenes cuando se jubilen. El Plan de Heritage lo consigue transformando Medicare que pasa de ser un ilimitado derecho a beneficios definidos pero insostenibles a ser un programa apropiadamente presupuestado que se centra en subsidios Medicare para aquellos que lo necesitan más. El nuevo programa Medicare se parecería mucho al Programa de Beneficios de Salud para Empleados Federales (FEHBP) que es el sistema de salud de los miembros del Congreso y los empleados federales. En un periodo de cinco años, el plan transforma Medicare en un sistema de contribución definida, con una protección más sólida en programas de salud para los pobres y los menos sanos; también garantiza nuevas protecciones contra costos catastróficos para todos los afiliados. El actual programa Medicare de pago por servicio prestado no proporciona tales protecciones. Debido a esta carencia, nueve de cada diez jubilados se ven obligados a comprar seguros privados complementarios, incluyendo Medigap, para protegerse ante la ruina económica de una enfermendad catastrófica. Esto significa que los adultos mayores pagan primas extra y a menudo incurren en altos costos a pagar de su propio bolsillo para cubrir los gastos médicos con primas y sin primas. Y por último, el plan establece un verdadero presupuesto a largo plazo para Medicare.

 

 

El sistema reformado. Cuando entren completamente en vigor los cambios, los adultos mayores se inscribirán en los planes de salud de su elección y recibirán una contribución definida (conocida como subsidio de prima) que cubra el costo de sus planes, al estilo de como lo hacen los miembros del Congreso y millones de empleados y jubilados federales a través de FEHBP. A diferencia de lo se hace actualmente, todos los planes incluirán protección anticatástrofes. Gracias a la estructura y las reglas propias de un seguro del nuevo Medicre, el subsidio de prima será suficiente para que los jubilados se puedan permitir un nivel adecuado de beneficios, al margen de la edad o la condición de salud.

El rango de posibles elecciones en el transformado sistema incluye seguro Medicare con subsidio de prima, pago por servicio prestado así como otros planes de pago por servicio prestado, planes Medicare Advantage, planes de salud administrados, planes de asociaciones y planes de la Ley Taft–Hartley o planes financiados por el empleador. Las cuentas de ahorros para gastos medicos (HSA) ya existentes también se pueden llevar a la jubilación.

Se conservan las reglas básicas para estar asegurado por Medicare, junto con un mecanismo mejorado de ajuste de riesgos para compensar el efecto de la selección adversa. Bajo el sistema reformado, el Centro para la Elección de Planes de Medicamentos y Salud de Medicare, cuya misión es identificar abusos y supervisar las reglas de marketing para los planes de medicamentos de Medicare Advantage y Medicare, ampliará tal función para todos los planes.

Más allá de retener las reglas del seguro Medicare, la reforma provee solvencia fiscal y los requisitos de reservas de fondos para todos los planes de salud, de forma que se asegure que los planes tienen recursos financieros para pagar reclamaciones al seguro. También ofrece reglas de marketing para proteger a los consumidores contra el fraude y el requisito de que los beneficios se describan en un inglés sencillo, sin las sorpresas o denegaciones de las cláusulas en letra chica. Al incrementar la elección y la competencia, el programa reformado Medicare proporcionará mejor atención y verdadera seguridad en la atención médica por menos dinero que las actuales estimaciones.

El valor monetario del subsidio de prima se reduce para jubilados de mayores ingresos y paulatinamente desaparece para aquellos con los más altos ingresos. Sin embargo, todos los jubilados tendrán acceso al mismo sistema Medicare sin necesidad de comprar un plan separado para cubrir gastos de eventos catastróficos. Los adultos mayores pobres siguen siendo elegibles para asistencia de Medicaid. Al igual que los ajustes del Seguro Social para la edad de jubilación, la edad de elegibilidad para Medicare pasa a ser a los 68 años dentro de diez años y se indexa con la longevidad a partir de entonces.

Durante el periodo de transición de cinco años, el sistema tradicional de pago por servicio prestado también cambia. Los costos de la parte A de Medicare se compensan con un nuevo sistema de pago de primas para jubilados de mayores ingresos. Las primas para las partes B y D aumentan según ingresos. Los adultos mayores con más altos ingresos pagan una prima no subsidiada para las partes B y D durante esta transición.


Los detalles

Contribución definida ajustada según ingresos. Cinco años después de ponerse en marcha, todos los nuevos jubilados reciben una contribución del gobierno (el subsidio de prima), igual que los empleados y jubilados federales hacen ahora. Pueden usar esa contribución para elegir el plan FFS de Medicare o uno de los otros planes de salud. Después de un año de funcionamiento, los afiliados al programa FFS del Medicare tradicional serán libres de unirse al nuevo programa Medicare de subsidios de prima. Podrán elegir un plan FFS u otra opción.

 

Durante los primeros cinco años del programa de subsidios de prima, la contribución del gobierno se basará en la prima de promedio ponderado de las ofertas regionales de planes que compiten entre sí. Tras los primeros cinco años, la contribución gubernamental se basará en la menor oferta de planes competidores en una región. El sistema de oferta entrará en vigor escalonadamente e incluirá las ofertas de planes de salud administrados en competencia, otros planes privados y los planes FFS de Medicare ofreciendo una aprobada variedad y calidad de servicios.

Bajo el Plan de Heritage, los afiliados de menores ingresos recibirán la contribución definida de Medicare en su totalidad. El montante de la contribución definida se irá eliminando paulatinamente de Medicare a partir de ingresos anuales externos al Seguro Social de entre $55,000 y $110,000 y para parejas con ingresos entre $110,000 y $165,000. Los afiliados con ingresos por encima de $110,000 y parejas por encima de $165,000 no recibirán la contribución del gobierno y pagarán primas completas, no subsidiadas. Al igual que con el Seguro Social, las parejas casadas pueden decidir si quieren presentarse como de forma individual o conjuntamente como pareja. Los niveles de ingresos para la desaparición gradual de beneficios estará indexada a la inflación. Sin embargo, Medicare seguirá siendo un valioso programa para los mayores de altos ingresos porque ellos retienen el acceso a seguros de aceptación obligatoria y en consideración a su área geográfica para establecer los precios.

Bajo el Plan de Heritage, más del 90% de los jubilados gozarán del plan de contribución definida. Poco menos del 3.5% tienen tan altos ingresos que pagarían la prima completa sin aportación del gobierno.

Este ajuste de Medicare según ingresos no es nuevo. Actualmente, por poner un ejemplo, las primas de parte B y parte D de Medicare cambian notablemente según ingresos. Para jubilados solos, las primas de parte B pueden variar mucho, yendo desde $96.40 hasta $369.10 mensuales, dependiendo de los ingresos. Los jubilados de mayores ingresos pueden pagar tanto como $69.10 mensuales más que otra persona de menores ingresos por la misma cobertura de la parte D. Lo que hace el Plan de Heritage es racionalizar el ajuste de Medicare por ingresos de forma que se materialice el verdadero propósito de hacer un seguro a la vez que el programa quedará operativo y a la disposición de futuras generaciones.

 

Un presupuesto y sistema de financiación para Medicare. Durante los primeros cinco años del nuevo programa Medicare, las contribuciones gubernamentales anuales a los planes de los afiliados se basarán en una prima de promedios ponderados de todas las ofertas de los planes de salud partícipes en cada región. Los planes concursan por proveer de beneficios y cobertura catastrófica a Medicare y, justo como el FEHBP, se ponderan según la afiliación al plan. Luego, las contribuciones gubernamentales se basarán en el concurso de primas del plan de menor costo que cumpla los niveles requeridos de calidad y proporcione una oferta adecuada de beneficios. En ambos casos, la contribución gubernamental “per cápita” al plan sobre la base de las ofertas se fija al 88% de las ofertas. En comparación, la contribución al FEHBP se fija al 72% de la prima promedio ponderada nacionalmente y la contribución original a la prima de la parte B de Medicare se fijó en el 50% en 1965.

El Plan de Heritage también pone un techo al gasto total de Medicare. El techo se indexa anualmente según la inflación mediante el Índice de Precios de Consumo más un uno por ciento y el crecimiento de la población afiliada a Medicare. Si el gasto de Medicare supera el techo, la contribución del gobierno baja desde el 88% al porcentaje que cumpla con el techo de gasto, presionando por tanto a planes y proveedores compitiendo para que controlen los costos más estrechamente.

Asistencia adicional para los elegibles duales. Medicaid, el programa federal y estatal para los pobres e indigentes, provee cobertura complementaria para unos ocho millones de beneficiarios de Medicare. Se trata de gente pobre y la mayoría es apta para recibir plenos beneficios de Medicaid, incluidos servicios de cuidado extendido en centros geriátricos. Reciben subsidios para las primas de Medicare y compartición de costos para la cobertura de la parte D de Medicare.

 

Cinco años después de entrar en vigor, los estados tienen la opción de mejorar la contribución definida de Medicare para los elegibles duales que decidan suscribir un plan privado de salud. Los elegibles duales que permanezcan en el plan FFS mejorado continuarán recibiendo cobertura Medicaid como lo hacen hoy.

Integración del Medicare tradicional con el nuevo sistema y adición de protección para gastos catastróficos. Bajo el Plan de Heritage, todos los jubilados tienen la opción de mantener sus actuales planes de salud o elegir planes mejores. Cinco años después de su entrada en funcionamiento, los planes FFS del Medicare tradicional empiezan a competir directamente con los planes privados en un entorno de competencia justa. Los mayores pueden permanecer en el Medicare FFS si lo desean. Sin embargo, las distinciones previas entre organizaciones y beneficios del Medicare FFS (partes A, B, C y D) desaparecen porque Medicare se convierte en un solo programa, unificado, con un fondo fiduciario único que se financia con contribuciones definidas..

Una prima única incorporaría las múltiples primas del actual sistema FFS, además del costo del nuevo beneficio de cobertura catastrófica. Los parámetros de la compartición de costos se ajustan para asegurar que el paquete de beneficios de Medicare es equivalente, actuarialmente hablando, al paquete proporcionado por la ley vigente. En el primer año compitiendo con planes privados de salud, el valor inicial del beneficio catastrófico necesitará ser igual al promedio de tales beneficios que actualmente ofrece el programa Medicare Advantage, pero el secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) podría ajustarlo con posteridad.

Cambios en el FFS del Medicare tradicional durante la transición

Durante esa fase, el Plan de Heritage:

  • Reduce los subsidios y se los elimina paulatinamente a los afiliados con mayores ingresos. Para los adultos mayores de más altos ingresos, los subsidios para primas de las partes B y D irán desapareciendo pero se introduce paulatinamente una nueva prima para la parte A. Para estos jubilados, el subsidio implícito en sus primas irá desapareciendo en los mismos tramos que para el Seguro Social (de $55,000 a $110,000 para individuos y de $110,000 a $165,000 para parejas). Con estos cambios al Medicare tradicional, estas reducciones de subsidios y eliminaciones paulatinas se aplican también a los subsidios gubernamentales para aquellos afiliados a los planes Medicare Advantage. Se introduce gradualmente una nueva prima ligada a los ingresos para la Parte A para jubilados de forma que se cubra el costo completo de los servicios de dicha parte durante la transición y para también cubrir cualquier déficit en el fondo fiduciario del Seguro Hospitalario. Las primas se introducen escalonadamente para individuos con ingresos anuales entre $55,000 y $110,000 y para parejas con ingresos anuales entre $110,000 y $165,000. Los individuos con unos ingresos anuales de $110,000 y las parejas con unos de $165,000 pagan primas completas, sin subsidiar.
  • Cambios en los copagos. La parte A de Medicare, que cubre la hospitalización, tiene una franquicia. Durante la transición, la franquicia se indexa anualmente a un promedio del Índice de Precios de Consumo (IPC) y del IPC médico. Se añade un copago del 10% para el costo total de cada caso de cuidado domiciliario (que se define como 60 días de servicio). Ahora, no hay tal copago a pesar de la gran utilización de esta costosa prestación.
  • Se aumentan las primas de las partes B y D. Se aumentará gradualmente el porcentaje de la prima de las partes B y D para la mayoría de los beneficiarios desde el 25% al 35% en incrementos del 2% por año durante la transición de cinco años. Se retendrán las existentes cláusulas de exención de responsabilidad para los jubilados de menores ingresos.

Otros cambios clave en Medicare

El Plan de Heritage prevé otros importantes cambios y reglamentos en el actual programa Medicare:

  • Eliminación de las restricciones de los contratos médico–paciente. Con efecto inmediato, el plan elimina las restricciones legales y reglamentarias sobre la contratación privada fuera de Medicare que se promulgaron con la Ley del Presupuesto Balanceado de 1997. No había tales restricciones legales antes de esa fecha. Esto significa que los afiliados a Medicare pueden entrar en acuerdos privados de servicios médicos con otros especialistas de su elección sin restricciones legales o reglamentarias. Por razones de privacidad, o por cualquier otra razón de su incumbencia, pueden salir del programa para un servicio médico sin que sea obligatorio remitir una solicitud a la burocracia de Medicare. Devolver este derecho de contratación privada también motivará a que más médicos acepten pacientes Medicare ya que de otra forma no aceptarían participar en el programa.
  • Conservar dentro de Medicare los ahorros conseguidos en Medicare. Con efecto inmediato, se prohibirá que cualquier ahorro conseguido en Medicare se asigne al costo de actuales o futuras provisiones de “reforma de salud” alguna que financie beneficios Medicare o subsidie a aquellos no afiliados al programa. Cinco años tras la puesta en funcionamiento, cualquier ahorro del Medicare tradicional se depositará en el nuevo fondo fiduciario unificado de Medicare.
  • Promulgar un “doc fix” permanente y hacer plenamente transparentes los precios de la consulta médica. Con efecto inmediato, se pone en marcha un permanente “doc fix” (mayor compensación para profesionales de Medicare pero actualmente sin presupuesto en la ley de salud) que se logra con los ahorros Medicare de la legislación, incluyendo los ahorros en esta propuesta. Desde este punto, los pagos a los médicos se ajustarán según la inflación, se medirá con el IPC (no el IPC médico). Sin embargo, se cambia la ley para permitir una facturación equilibrada en combinación con el requisito de revelar los precios de los servicios Medicare de los médicos. Así, para el FFS del Medicare tradicional, el gobierno determinará durante la transición los reembolsos de Medicare, mientras que los médicos determinarán el precio de la consulta de los pacientes. Este cambio promoverá que los médicos, que de otro modo abandonarían Medicare, continúen atendiendo a pacientes del programa. Sin embargo, el requisito de transparencia en el precio de las consultas garantizará la competencia de precios para los servicios médicos, ayudando así a bajar los costos de Medicare.
  • Permitir a los nuevos jubilados que conserven sus planes existentes. Las encuestas muestran que la abrumadora mayoría de los trabajadores están satisfechos con sus planes y, si fuera posible, querrían conservarlos. El Plan de Heritage amplía las oportunidades para que los americanos conserven sus planes al jubilarse. Incluso antes de la transición de cinco años hasta convertirse en un completo programa de subsidios de prima, Medicare proporciona una contribución definida, ajustada a riesgos, para aquellos jubilados que quieran seguir con sus preexistentes planes de salud, incluyendo la cobertura patrocinada por los empleadores. Los subsidios también se ajustarán a los nuevos reglamentos sobre ingresos (ingresos no de Medicare).

Conclusión

Al pasar a un programa de subsidio de prima, el Congreso puede introducir en el programa Medicare las poderosas fuerzas de la opción del consumidor y la competencia, obligando a planes y proveedores a que haya una relaciión calidad-precio para los beneficiarios y con el dinero de los contribuyentes. Se han usado soluciones similares para la financiación y prestación de servicios de salud en la parte D de Medicare y en el programa FEHBP que cubre a los miembros del Congreso. La experiencia muestra que este enfoque al problema puede controlar con éxito el crecimiento de los costos a la vez que incrementa la satisfacción del paciente.

Medicare tiene hoy poco del seguro tradicional en el que los beneficiarios pagan por sus beneficios y se está convirtiendo más en un programa de transferencia de ingresos. Los actuales afiliados en realidad no están “pagando” por sus beneficios Medicare, ya que es realmente un sistema de pago por servicio prestado pero en el que los trabajadores actuales pagan por los beneficiarios actuales. Incluso así, el impuesto sobre la nómina solo cubre una parte de Medicare y las primas que los jubilados pagan por otras partes cubren menos de un cuarto de estos costos.

Los subsidios del contribuyente constituyen el 85% del total de costos de Medicare. Si no se reforma este programa, nuestros hijos y nietos tendrán que pagar mayores impuestos a la vez que trabajan y ahorran para mantener a sus propias familias.

Mediante la reducción de subsidios fiscales para jubilados de mayores ingresos, el Plan de Heritage reduce tanto la carga sobre los futuros contribuyentes como la dependencia del gobierno. Al añadir protección anticatástrofes para enfermedades graves y mediante la financiación cuidadosamente dirigida a aquellos que más lo necesitan, el plan fortalece Medicare como un seguro de la red de protección para todos los americanos y les garantiza mejor salud y seguridad económica. Finalmente, al reducir el papel de la burocracia y las trabas administrativas a la hora de prestar atención médica, el Plan de Heritage hace más atractiva la práctica de la medicina, motivando a que personas con vocación y talento hagan parte de las profesiones médicas.

Atención médica para las familias

 

Resumen

Los costos de la atención médica están creciendo a una velocidad alarmante, mientras que personas y familias tienen menos control sobre el dinero o las decisiones de su atención médica. Aun peor, la recientemente promulgada Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible (PPACA u Obamacare) está agudizando estos problemas. En fuerte contraste con un centralizado enfoque en el gobierno que ofrece la legislación de Obama, el Plan de Heritage usa un enfoque centrado en el consumidor y con soluciones de mercado para reducir costos médicos y ofrecer a pacientes y sus familias más poder de decisión en los gastos de la atención médica y en las resoluciones que afectan sus vidas.

Y esto comienza con la derogación de Obamacare.

La Fundación Heritage ya ha propuesto una reforma importante de la ley de salud para crear en América un asequible sistema de salud. La reforma se fundamenta en la opción del consumidor y la propiedad de la cobertura médica, combinada con una infraestructura de planes privados en competencia e innovación impulsada por los estados. El Plan de Heritage incluye elementos clave tanto presupuestarios como fiscales que son parte de la propuesta general ofrecida por Heritage para reformar el sistema de salud, tales como los cambios en el tratamiento fiscal de los gastos médicos y en la asistencia al seguro de salud para familias de menores ingresos. Otras características de la reforma del sistema de salud se detallan en otros estudios e informes.

 

 

La propuesta de la Fundación Heritage para el sistema de salud asume otras muchas iniciativas que acompañan al diseño presupuestario del Plan de Heritage. Estas incluyen:
  • La eliminación de barreras para la compra de seguros médicos, tales como los límites actuales a la compra interestatal;
  • El desarrollo de mecanismos, tales como ajuste por riesgos y consorcios de personas de alto riesgo, para resolver los problemas de acceso de las personas con dificultades para conseguir un seguro;
  • Hacer disponibles nuevas soluciones de agrupación de pacientes, como planes individuales de asociación; y
  • Apoyar fuertes iniciativas a cargo de los estados para promover la innovación y experimentación con reformas centradas en el consumidor y el mercado.

Estas y otras reformas de seguros buscan ampliar el Plan de Heritage para promover la competencia, bajar los costos y fomentar la estabilidad, la portabilidad y la propiedad personal.

 

Conjuntamente con las reformas fiscales del plan, la actual exención de los impuestos personales aplicable a los seguros de salud patrocinados por el empleador y otros mecanismos fiscales se reeemplazan con un crédito fiscal fijo no reembolsable para que las familias compren cobertura médica. El crédito desaparecerá escalonadamente según aumenten los ingresos y se eliminará para hogares de más altos ingresos. El cambio de la exención al sistema de créditos es neutral para la recaudación del gobierno federal.

Este cambio es necesario porque bajo el sistema actual, las leyes proporcionan ilimitados descuentos fiscales solo para los trabajadores que tienen cobertura a través de la empresa. Los empleados no pueden utilizar esos descuentos si los empresarios no ofrecen ningún plan o si prefieren un plan distinto al de la empresa. Además, mientras que los trabajadores de mayores ingresos consiguen un descuento fiscal muy amplio, la exención provee poca o ninguna ayuda para empleados de menores ingresos que luchan por conseguir cobertura para sus familias.

A través de la reforma fiscal y otras medidas, el Plan de Heritage garantiza que todos, al margen de su situación laboral, sean elegibles para un crédito fiscal u otra ayuda para la compra de seguros médicos. Esto significa que la gente puede comprar, poseer y mantener planes de su elección.

Para los americanos pobres, el plan proporciona asistencia para la cobertura médica, pagada con reducciones en otros gastos federales. Con esta reforma, los adultos de bajos ingresos que pueden trabajar y sus hijos, que actualmente estén en Medicaid, ya no participarían más en este costoso y fracasado programa; en vez de eso, podrían suscribir cobertura privada.

Además, bajo el Plan de Heritage, los individuos de bajos ingresos, actualmente no elegibles para Medicaid, podrían recibir asistencia financiera para un plan. Esto asegura que todos los que necesitan asistencia la reciban para comprar seguros de salud. Como aquellos que reciben el crédito fiscal, los individuos y familias que reciban asistencia tendrán las mismas posibilidades de elegir planes y podrán comprar, poseer y conservar su seguro de salud.

El Plan de Heritage transforma lo que resta del actual Medicaid —para mayores delicados de salud y discapacitados — en un programa de salud de la red de protección social. en lugar del fragmentado programa actual que vale para todo. Además, el Plan de Heritage sustituye el acuerdo carente de límites de la financiación federal- estatal que está arruinando los presupuestos de los estados y del gobierno federal, Heritage lo hace con una asignación que impone un tope y que es más sostenible y congruente. A cambio de la asignación limitada, se confiere a los estados mucha más flexibilidad para rediseñar los servicios médicos para incapacitados y ancianos pobres de forma que puedan proporcionar servicios mejores y más integrados por menor coste. Este nuevo diseño empodera a los estados no solo a proveer mejores cuidados para los más necesitados en nuestra sociedad, sino que también les permitirá mantener sus presupuestos sin recortar otras prioridades o aumentar los impuestos.

Los detalles

 

Un nuevo crédito fiscal de salud. El Plan de Heritage acaba con la actual exclusión de la compensación al empleado en la forma de seguro médico patrocinado por su empleador. Esto significa que el valor de las primas de estos seguros pagados por la empresa se incluye en el salario total computable a efectos fiscales. El actual sistema excluye esta compensación de los impuestos sobre renta y nómina, en efecto dando a los empleados de mayores ingresos en los tramos superiores un gran descuento fiscal.

A cambio de terminar con esta exención, el plan introduce un nuevo crédito fiscal federal uniforme y no reembolsable con objeto de asistir a las familias en la compra de seguros médicos. Empleadores y empleados podrían decidir si hacer que el empleado continúe comprando su cobertura de salud o convertir la cobertura existente en mayor sueldo. De cualquier forma, la exención de la cobertura cambiaría de exención a crédito.

El valor neto del crédito es de $2,000 para una persona y $3,500 para una pareja o familia. Con el Plan de Heritage, este crédito se podría usar para compensar el costo de la cobertura ofrecida a través del lugar de trabajo o para comprar un seguro fuera de ese lugar. Para la mayoría de las familias de ingresos medios, el valor del crédito es similar a las deducciones fiscales que reciben actualmente. Para hogares de altos ingresos, el nuevo crédito es menor en general y se reduce a medida que aumentan los ingresos. La paulatina desaparición del mismo empieza a los $50,000 para una persona y en los $100,000 para una familia. El crédito desaparece al llegar los ingresos a $90,000 para una persona y al llegar a $170,000 en el caso de una familia.

El crédito es anticipable, asignable y estará disponible de forma prorrateada. Esto significa que el crédito estará disponible cuando haya que pagar las primas, lo que permitirá a las familias que utilicen el crédito para primas ya pagadas antes del final del ejercicio fiscal. Un crédito asignable permite a una familia asignar su crédito fiscal a un plan médico a cambio una prima más baja, dólar a dólar, eliminando la necesidad de usar tal crédito en las solicitudes de impuestos.

Es importante señalar que los beneficios de salud en forma de compensación que la empresa hace al trabajador no son “pagados” por la empresa de forma caritativa. Por tanto, en el mercado laboral, las empresas probablemente se adaptarán a la reforma fiscal bien aumentando los salarios de sus empleados en lugar de ofrecerles seguros médicos, o bien continuarán ofreciéndoles cobertura. De cualquier forma, sabemos por las investigaciones realizadas que la compensación total del empleado debe seguir sin cambios en la mayoría de los casos.

No hay obligación de que las personas consigan seguros, pero si no lo hacen tendrán que renunciar al crédito o cualquier asistencia para obtener seguro. Es importante mencionar que el Plan de Heritage prevé un uso mucho mayor por parte de las empresas de los mecanismos de afiliación automática en el futuro, donde los empleados se afiliarán a un plan como opción por defecto. Las investigaciones sugieren que tal forma de afiliación automática, junto con incentivos fiscales o subsidios, resultará probablemente en mayores tasas de afiliación de seguros con el nuevo sistema de créditos.

Asistencia para familias trabajadoras de menores ingresos. La asistencia financiera para comprar seguros, equivalente al crédito fiscal, estará disponible para familias sin cargas fiscales y se prorrateará para aquellos hogares en los que las cargas fiscales sean menores que el valor del crédito disponible. Este dinero se puede usar solo para comprar seguros de salud y típicamente se usaría directamente en el plan elegido en forma de reducción de la prima dólar a dólar para la familia. Esta es la forma en que la contribución gubernamental al seguro FEHBP de un empleado federal reduce la prima del empleado.

Así pues, si la carga fiscal sobre una familia es menor que el valor del crédito, la familia recibe ayuda parcial en forma de crédito hasta el montante de su obligación fiscal y el resto en forma de asistencia directa con el seguro. Si los ingresos de esta familia aumentan en años subsiguientes, la cantidad que recibe como ayuda se reducirá escalonadamente y el montante del crédito aumentará de igual forma, manteniendo el importe total crédito-ayuda durante el cambio de sus ingresos. En contraste con el fragmentado modelo actual de salud, el Plan de Heritage hace más eficiente la ayuda federal para asegurar que ninguna familia se quede sin protección.

Para familias de muy bajos ingresos con hijos y que ganen menos del 200% del nivel federal de pobreza (FPL), el Plan de Heritage provee una subsidio federal adicional de $5,500. Este subsidio estará disponible en su totalidad para familias con ingresos entre el 133% y el 200% del FPL. Este subsidio mejorado está pensado para los grupos tradicionalmente obligados a usar Medicaid — los grupos que los estados, por ley federal, están obligados a incluir en Medicaid — y la eligibilidad para la gradual desaparición está diseñada para minimizar la desincentivación del trabajo, al contrario que la ley vigente, en la que Medicaid tiene un corte de eligibilidad muy brusco. En 2011, una familia de tres miembros con unos ingresos por debajo de $37,000 ya se encontraría en este umbral. De nuevo, esto se paga con futuras reducciones del gasto federal. Por supuesto, los estados pueden proporcionar asistencia adicional a las familias e individuos de bajos ingresos.

Las cuentas de ahorros de salud (HSA). Estas cuentas se sustituyen con el nuevo sistema de ahorros “Roth IRA”, según las reformas fiscales del Plan de Heritage. Los depósitos HSA existentes no se gravan con impuestos cuando se retiran, pero los propietarios de estas cuentas no podrán hacer más depósitos en ellas.

Sin embargo, bajo la reforma fiscal de Heritage, el dinero ahorrado para futuras necesidades médicas o para cualquier otro propósito ya no será gravado dos veces. Además, cualquier cantidad de crédito o ayuda médica que no se use en primas y cualquier subsidio complementario que sea utilizado podrá depositarse en cuentas de ahorro del estilo Roth IRA y se podrá usar para cualquiera gasto que deba salir del bolsillo del afiliado, incluyendo franquicias, copagos y otros gastos médicos. Con este plan, lo que se retire de estas cuentas no será gravado. (Véase la propuesta de reforma fiscal.)

Nueva red de protección Medicaid. En el Plan de Heritage, las personas no incapacitadas y las familias de bajos ingresos actualmente en Medicaid estarán cubiertas mediante créditos o asistencia. Los discapacitados y adultos mayores de bajos ingresos continuarán recibiendo cuidados y asistencia a través de Medicaid.

Para los ancianos y discapacitados elegibles para Medicaid, el actual gasto federal para atención urgente y cuidado extendido se convierte en una asignación federal para los estados, pero con un tope. El total de gasto federal en Medicaid se fijará en sus niveles de 2007 a comienzos de 2014, tras una recuperación sólida y con el desempleo en niveles normales, y se ajustará a la inflación médica después de ese año.

A cambio de la asignación federal con tope, a los estados se les concederá una apreciable nueva flexibilidad para gestionar y administrar el reestructurado programa Medicaid para cumplir con sus objetivos federales y estatales. Esto significa que a los estados se les da amplia capacidad y autoridad para cumplir los objetivos generales y las medidas esperadas de los resultados. Los estados que deseen probar diferentes métodos para servir mejor y mejorar la calidad de la atención médica para estas poblaciones clave tendrían autoridad adicional además del proceso normal de dispensas.

Aunque los estados reciben una asignación del gobierno federal, aún  necesitan usar sus propios fondos para alcanzar los objetivos acordados y proveer cuidados y servicios para ancianos e incapacitados que están en Medicaid. Sin embargo, si los estados utilizan métodos innovadores que requieran menos gasto estatal del que es ahora el caso bajo la vigente fórmula que determina la participación estatal (conocida como FMAP), podrán guardarse los ahorros conseguidos y gastarlos en prioridades del estado o en deducciones fiscales para sus ciudadanos.


Conclusión

La atención médica es un gran costo para varios importantes programas federales así como para hogares y empresas. Por tanto, además de rediseñar los programas, la reforma del sistema de salud es necesaria para frenar los crecientes costos de los sectores público y privado. La respuesta de Heritage a este desafío de los costos en aumento y la incertidumbre de la cobertura de los seguros es la transformación de los actuales modelos centrados en el gobierno y los empledeadores hacia un sistema centrado en el consumidor y orientado al mercado en el que las personas posean y controlen el dinero y las decisiones médicas y donde la industria compite.

Principales reformas adicionales del gasto

Resumen

En la pasada década, congresos y presidentes se dedicaron a gastar a manos llenas en una borrachera de gasto que ha acelerado el viaje de América a la ruina económica. Desde el año 2000, los gastos discrecionales no de defensa han aumentado un 50% más rápido que la inflación. El gasto antipobreza creció un 83% más rápido que la inflación y otros programas también han crecido rápidamente. A pesar de múltiples auditorías han mostrado que muchos programas están duplicados o son ineficaces, ningún programa federal importante ha sido eliminado en más de una década. El gobierno continúa creciendo, financiado con los impuestos de los americanos y una explosión de deuda soberana que está imponiendo enormes cargas adicionales sobre las futuras generaciones.

Así, aunque los principales programas de derechos a beneficios son el primer causante del gasto a largo plazo y de la deuda, el Congreso debe actuar con firmeza y tomar cartas en el asunto de los programas discrecionales y los derechos a beneficios de menor tamaño para alcanzar un presupuesto equilibrado y garantizar que el gasto federal sea menor, más efectivo y eficaz.

Bajo el Plan de Heritage, el gasto discrecional no de defensa — programas apropiados como ayuda exterior, educación K-12, transporte, investigación médica, vivienda, desarrollo comunitario y atención al veterano, que constituyen el 4.5% del PIB — se reduce al 2% del PIB en 2021. Estas reformas reducirán la carga del gobierno, dando por tanto más control a las familias y emprendedores y promoviendo la prosperidad económica.

Además, se reforma el gasto antipobreza. Se deroga Obamacare, como mencionamos anteriormente, y se reemplaza con una solución diferente a la falta de seguro y los altos costos. La agricultura y los programas educativos serán reformados estructuralmente. El objetivo central de la defensa es garantizar la seguridad nacional tan prudente y económicamente como sea posible. Mediante mejoras de la eficacia, estimamos que las necesidades de defensa necesitarán un gasto de aproximadamente el 4% del PIB en el futuro previsible.

En vez de reducciones del gasto generalizadas que no fijaría verdaderas prioridades para el gobierno, el Plan de Heritage sigue seis directrices para diseñar las reformas:

  • El gobierno federal debería centrarse en ejecutar bien un número limitado de deberes gubernamentales apropiados y a la vez empoderar  a los gobiernos estatales y locales, que están más próximos a la gente, para que atiendan las necesidades locales de forma creativa en áreas tales como transporte, justicia, formación laboral, medio ambiente y desarrollo económico.
  • Las funciones que el sector privado puede desarrollar más eficazmente que deberían serle transferidas.
  • Los programas repetidos deberían consolidarse tanto para ahorrar dinero como para mejorar la asistencia gubernamental.
  • Los programas federales deberían concentrarse más precisamente en aquellos que realmente tienen necesidad, lo que significa reducir las ayudas a las grandes empresas y personas de ingresos altos que no necesitan la ayuda del contribuyente; y hacer cumplir mejor las reglas de elegibilidad.
  • Los programas obsoletos e ineficaces deberían eliminarse.
  • Hayque acabar con el despilfarro, el fraude y el abuso allí donde se hallare.

Siguiendo esas seis directrices, el Plan de Heritage produce un gobierno más eficaz y efectivo y promueve un crecimiento económico más fuerte.

Los detalles

Regresar la mayor parte del gasto discrecional no de defensa a los niveles de 2008. Este gasto creció un 21% más rápido que la inflación en los pasados tres años. Volver a los niveles de 2008 todavía deja al programa típico casi un tercio más grande de lo que era en 2000 (ya ajustado a la inflación). Congelar este gasto en los niveles de 2008 hasta 2015 y después añadir como techo a su crecimiento la tasa de inflación ahorraría más de $2 billones en la primera década e incluso más posteriormente.

Muchos de estos ahorros se consiguen mediante la reducción del tamaño de la burocracia federal, reformando profundamente el sistema federal de pagos, eliminando permantemente muchas de las asignaciones presupuestarias clientelistas y consolidando funciones duplicadas. Sin embargo, no todos los programas se ven afectados por igual. Por ejemplo, la Guardia Costera y otros importantes gastos de seguridad aumentan con el plan, mientras que el gasto de baja prioridad como los subsidios a la radiodifusión pública, AmeriCorps, la Fundación Nacional para las Artes y la Fundación Nacional para las Humanidades se dejan al sector privado.

Devolución o privatización de la mayor parte del gasto de transporte. Bajo el programa federal de carreteras, Washington recauda de los estados un impuesto de 18.3 centavos por galón, carga una sustancial cuota administrativa y devuelve los fondos remanentes a los estados con numerosas condiciones, como múltiples requerimientos para gastar el dinero en programas clientelistas del Congreso y para usos concretos que pueden no coincidir con las necesidades locales. El Plan de Heritage reforma este sistema, inherentemente despilfarrador, devolviendo a los estados el programa de carreteras y el impuesto sobre la gasolina, eliminando al intermediario federal y permitiendo a los estados que conserven esos ingresos del impuesto y que los gasten en sus propias prioridades de carreteras, siempre y cuando mantengan un mínimo estándar de mantenimiento de las carreteras interestatales.

El Plan de Heritage suprime la financiación del ferrocarril de pasajeros, ahorrando dinero en proyectos que invariablemente tienen un uso muy por debajo de las previsiones y costos que exceden en mucho los presupuestos iniciales. Gradualmente desaparecerán los subsidios a Amtrak en el plazo de tres años y se finiquitará el costoso programa del presidente del tren de alta velocidad y los subsidios al tráfico comercial de mercancías por tren. Esto libera a los estados de las cargas del mantenimiento y conservación asociados a los programas ferroviarios que acometen por las actuales presiones de Washington. El sector privado y los gobiernos estatales pueden hacerse con esos programas o abandonarlos según su criterio.

Finalmente, todas las funciones no de seguridad de la Agencia Federal de Aviación (FAA) serán transferidas al sector privado y se eliminarán la mayor parte de las tasas de la FAA. Se transferirá el sistema de control del tráfico aéreo al sector privado, al que pertenece, y se financiará con tasas de usuario en los billetes de avión. También se eliminará el programa de mejoras aeroportuarias para que compañías aéreas, gobiernos estatales y la inversión privada tomen el lugar del contribuyente federal.

Reducción del gasto educativo K–12 y reforma del gasto en educación superior. El gasto federal K–12 creció un 192% más rápido que la inflación desde 2000 y, sin embargo, este brusco aumento del gasto federal y de la microgestión federal de los distritos escolares no mejoró el rendimiento estudiantil. Con el Plan de Heritage, el gasto total federal K–12 se reduce a los niveles de 2000 (ajustado a la inflación), en parte eliminando muchos de los numerosos programas educativos que Washington utiliza para microgestionar los distritos escolares. Esto permitirá a estados y distritos administrar y hacer frente a las necesidades de sus estudiantes con mayor eficacia.

 

Las reformas de la educación superior, como la nueva deducción para la matrícula universitaria de la reforma fiscal de Heritage, garantizan que los estudiantes reciban suficiente ayuda financiera para estudiar en la universidad. Cambiar de becas a préstamos estudiantiles asegura que la mayor parte de los costos los financiarán los propios estudiantes, que se benefician en mayor medida de sus títulos, y no por los demás ciudadanos.

Sin embargo, gracias a una medida clave de la reforma impositiva del Plan de Heritage, los costos de la educación superior se sufragan partialmente mediante una deducción simplificada y generosa de los costos universitarios. Las familias cuyos ingresos son demasiado bajos para que se beneficien de esta deducción fiscal son elegibles para una Beca Pell con un valor de hasta la deducción antes mencionada. Se conserva el programa de préstamos directos al estudiante con límites suficientemente altos para garantizar el acceso a la universidad pero con tipos adecuados que aseguren que no hay costos presupuestarios, como los costos asociados con el pago diferido hasta la graduación así como los costos de los programas de condonación de préstamos.

Por tanto, todos los americanos tendrán acceso a la ayuda financiera para asistir a la universidad, pero no será aprovechándose del contribuyente.

Hacer más eficiente el gasto de salud pública. Este gasto creció un 56% más rápido que la inflación desde 2000. Aunque la investigación médica es vital, el Plan de Heritage elimina el derroche y las ineficiencias que se han acumulado con el tiempo. Por ejemplo, mediante la consolidación de instalaciones y laboratorios duplicados, el Plan de Heritage ahorrará a los Institutos Nacionales de Salud $1,000 millones anuales. Los estados se harán cargo de la financiación y operación de los centros de salud, los programas para profesionales de la salud y el subsidio en bloque para programas contra la drogadicción. Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) ahorrarán más de $2,000 millones anuales mediante la reducción de viajes, la eliminación de campañas públicas cuestionables y el enfoque en su papel de coordinación interestatal. Finalmente, convertir las ayudas al Servicio de Salud Indio en un sistema de subsidio de prima (donde sea posible) así como la reforma de la Agencia de Medicamentos y Alimentos (FDA) ahorrarán en conjunto $1,000 millones anuales.

 

Financiación de una defensa adecuada. La función más importante del gobierno federal es garantizar la seguridad nacional de América, pero hace falta que se logre de la forma más económica y eficaz posible. El Departamento de Defensa se centrará en identificar y abordar sus significativos niveles de gasto despilfarrador y en iniciar las sustanciales reformas y búsqueda de eficiencia en logísitca y adquisiciones – con el objetivo de que esos fondos se puedan redirigir a los usos más importantes para proteger a Estados Unidos y a nuestros aliados mediante el mantenimiento de unos ejércitos fuertes, modernos y eficaces.

La guerra contra el terrorismo ha incrementado el gasto en defensa hasta aproximadamente el 5% del PIB y sin embargo está muy por debajo del 9% que se gastaba en los años 60 o el 6% de los años 80. Aunque el Plan de Heritage reconoce que es imposible predecir los requisitos precisos de financiación para operaciones de contingencia en el extranjero, es razonable esperar que la gradual reducción de esas tareas permitirá la reducción del gasto en defensa a aproximadamente el 4% del PIB y mantenerlo en ese nivel. Ultimadamente, por supuesto, este gasto tendrá que ser el que haga falta para proteger a América y sus intereses alrededor del globo.

Aunque esta propuesta para mantener suficientes niveles de fondos para defensa asume que el futuro personal militar estará bajo las amplias propuestas de reformas del sistema de salud y la jubilación que se esbozan en este informe, también se proveen opciones a medida de transición para el actuales personal militar y los retirados. De forma muy importante, las reformas de la paga y los beneficios deben mantener niveles efectivos de reclutamiento y retención de los miembros de las fuerzas armadas, así como cumplir con compromisos razonables que se les hayan hecho.

Derogar Obamacare. Si se implementa plenamente, Obamacare añadirá billones de dólares a largo plazo en gasto gubernamental a un sistema médico que ya es inasequible. También incrementa los controles y obligaciones federales e impondrá grandes costos a estados, empresas y hogares. Como se señaló anteriormente, el Plan de Heritage deroga Obamacare y lo sustituye con un sistema centrado en el consumidor y orientado al mercado

 

Reemplazar los subsidios agrícolas con cuentas de ahorro para agricultores. Los actuales subsidios agrícolas, pensados para poner remedio a los bajos precios de las cosechas y la pobreza rural, no hacen ninguna de las dos cosas. Estos subsidios promueven que se planten cosechas en exceso, lo que deprime más los precios, algo que a su vez requiere más subsidios. Además, en vez de atender a los agricultores de bajos ingresos, la mayor parte de los subsidios van a parar a manos de agricultores industriales que reportan un ingreso anual promedio de casi $200,000. Las afirmaciones de que la industria agrícola no podría sobrevivir sin grandes subsidios se ve refutada por el hecho de casi todos los subsidios van a cultivadores de solo cinco productos (trigo, algodón, maíz, soya y arroz), mientras que las explotaciones fruteras, de hortalizas y avícolas y ganaderas prosperan sin casi ayuda gubernamental.

El verdadero problema — las fluctuaciones anuales de los ingresos y la impredicibilidad del tiempo— se pueden resolver de forma barata con cuentas de ahorro para agricultores. Con el Plan de Heritage, los agricultores de todo tipo de cultivos, no solo los “cinco grandes”, pueden ahorrar dinero en los años buenos con cuentas desgravables al estilo IRA y retirar esos fondos durante los años malos como ingresos sujetos a impuestos, suavizando así las fluctuaciones anuales. Un sistema de seguro mejorado para cosechas, sin costo neto para el gobierno, ayudará cuando los verdaderos desastres agoten las cuentas de la mayor parte de los agricultores. Todos pueden participar en el nuevo sistema al margen de sus ingresos o a qué cultivo se dediquen y se logrará por una fracción de lo que le cuesta actualmente al contribuyente.

Poner tope al gasto antipobreza. Desde 1990, este capítulo del gasto, incluyendo Medicaid, ha crecido un 236% más rápido que la inflación, pasando de $190,000 millones a $639,000 millones (un incremento del 2.2% del PIB). El gasto antipobreza ha crecido tanto como el total combinado del Seguro Social, Medicare, defensa y educación. En conjunto, el gobierno federal gasta aproximadamente $28,000 por familia con hijos del tercio inferior de las tablas de ingresos sin promover la independencia. Muchos de los programas no incluyen requisitos de trabajo obligatorio y continúan premiando traer al mundo hijos fuera del matrimonio y otros comportamientos destructivos que bloquean el camino a la independencia.

Una vez que la tasa de desempleo baje a niveles normales (previsto para 2014), el Plan de Heritage devuelve el gasto federal antipobreza a su nivel de 2007 (ajustando a la inflación) y después le pone un tope al crecimiento total del gasto según la tasa de inflación (haciendo uso de la tasa de inflación médica para la parte de salud). El Congreso o los estados pueden desviar gasto de entre los programas antipobreza para incrementar la eficacia mientras que el gasto total no exceda el tope. Este límite y la flexibilidad forzarán al legislador, a todos los niveles, a reexaminar el tamaño y objetivos del Estado del Bienestar y a ajustar la ayuda más a la medida de las familias para que escapen de la pobreza y la dependencia logrando alcanzar la independencia.

Otras reformas del gasto. Se deberían devolver múltiples programas federales al nivel estatal o local. Por ejemplo, no hay una razón de peso para que Washington financie la formación laboral, justicia, medio ambiente, o programas comunitarios o de desarrollo económico a nivel local. Por tanto, el plan elimina estos programas de subsidios federales con la expectativa de que los gobiernos estatales y locales determinen si atender estos asuntos locales con fondos locales y que respondan por ello ante los electores locales. La investigación y el desarrollo energéticos que es de naturaleza comercial se van al sector privado. Se espera también que los legisladores recorten los $15,000 millones en costos asociados a errores en los pagos federales de unos $125,000 millones anuales.

Ventas de activos. El gobierno federal actualmente posee y controla enormes activos, incluidas grandes extensiones de tierra comercializable, especialmente en el Oeste; instalaciones de generación de energía; valiosos rangos del espectro electromagnético; edificios infrautilizados; y activos financieros. Dada la enorme deuda del gobierno federal, tiene sentido vender al menos parte de estos activos, especialmente aquellos que están generando ingresos por debajo de los niveles de mercado (en cuyo caso el valor de venta estaría por encima del valor presente de los ingresos actuales de esos activos). Las ventas de activos reducirían inmediatamente el déficit operativo y la deuda gubernamentales, recortando los futuros costos de intereses.

El Plan de Heritage incluye un programa de venta de activos de aproximadamente $260,000 millones en 15 años. Esto incluye ventas parciales de propiedades, haciendas, derechos minerales, espectro electromagnético e instalaciones de generación de energía federales.

Reforma del proceso presupuestario federal. Cuando el Congreso estableció su actual proceso presupuestario en 1974, Estados Unidos tenía una deuda de cerca de medio billón de dólares; la deuda ahora es más de $14 billones. Lamentablemente, sea cual sea la propuesta para tratar los problemas fiscales de la nación, el proceso presupuestario hace poco por ayudar y en muchos casos impide políticas positivas y decididas. Por un lado, su enfoque sobre solamente 10 años no permite a los legisladores centrarse en retos cada vez a más largo plazo, como los programas de jubilación. Por otro lado, la falta de firmes controles del presupuesto y de sólidos procedimientos de cumplimiento hacen de la disciplina fiscal algo muy difícil. Reformar el proceso es por tanto implícito en querer reformar el presupuesto mismo.

En el Plan de Heritage, cambiamos el proceso para imponer topes que puedan hacerse cumplir para reducir el total del gasto federal al 18.5% del PIB para 2021 (incluyendo los derechos a beneficios) y después mantener el gasto en ese nivel. Con esos topes generales también ponemos techo al gasto discrecional no de defensa en el 2.0% del PIB. También se limita el gasto antipobreza, como se ha descrito anteriormente. Estas restricciones por ley sobre el futuro gasto no serán mayores que el nivel histórico moderno de los ingresos federales.

También proponemos cambiar las leyes federales existentes que proveen asignaciones permanentes o indefinidas para las agencias o programas federales (incluyendo los derechos a beneficios, especialmente) o que permitan a las agencias o programas gastar fondos que reciben de cuotas u otras fuentes en vez de depositarlos en el Tesoro federal, de forma que se recupere el control del Congreso sobre el gasto de esos organismos. Junto con nuestras reformas concretas de Medicare y Medicaid también incluimos un montante presupuestario fijo para cada programa.

Para hacer el proceso presupuestario más transparente, comprensible y justificable ante el pueblo americano, requerimos que el Congreso estime y publique el costo proyectado durante 75 años para cualquier política de actuación propuesta o del nivel de financiación de cada programa federal importante. Cualquier cambio sustancial de política debería también estimarse sobre este horizonte a largo plazo.

Finalmente, además de calcular los costos de las iniciativas propuestas por el legislador sin considerar la respuesta de la economía a esas acciones (lo que se conoce como evaluación estática), requerimos un cálculo paralelo que tenga en cuenta esa respuesta (lo que se conoce como evaluación dinámica) para hacer más práctica y útil la información de costos disponible para el Congreso en caso decida tomar en cuenta esas iniciativas.


Conclusión

El desbocado gasto federal amenaza con ahogar la nación en impuestos y deuda durante generaciones. Promover la prosperidad económica requiere que se simplifique el gobierno, que se reduzca el gasto y que se empodere a las familias y emprendedores.

El Plan de Heritage alcanza estos objetivos al hacer que Washington fije su atención en la correcta ejecución de un limitado número de deberes apropiados en vez de que se centre en un amplio abanico de deberes cuestionables y mal hechos. El plan transfiere más poder a estados y gobiernos locales ya que están más cerca de la gente y les responden mejor; transfiere al sector privado funciones que el mercado puede hacer mejor; focaliza el gasto federal más precisamente en quienes lo necesitan; y elimina el gasto derrochador, innecesario y duplicado.

Estos pasos liberarán el poder del sector privado para satisfacer las exigencias del mercado, crear empleos y aumentar el estándar de vida. Tomar estos pasos, junto con la reforma fiscal y la de derechos a beneficios, significa que los americanos pueden mirar con ganas a un futuro de oportunidad y prosperidad en lugar de a un futuro de deuda y declive económico.

La reforma fiscal

Resumen

El actual sistema impositivo es manifiestamente indefendible, especialmente por su complejidad y por drenar la vitalidad económica. La complejidad del sistema fiscal afecta sobremanera a los contribuyentes de todo tipo. Los ciudadanos de menores ingresos deben tratar de abrirse paso por el enormemente complejo Crédito fiscal por ingreso devengado (EITC). Las personas que ahorran deben sortear múltiples tasas de impuestos y regímenes fiscales para diferentes tipos de ingresos a partir de esos ahorros, y hay una multitud de escalas para los varios créditos, exenciones y deducciones. Por si esto no fuera suficientemente malo, el Congreso creó un impuesto paralelo sobre la renta, el Impuesto Mínimo Alternativo (AMT), de forma que millones de contribuyentes deben calcular sus impuestos de dos formas diferentes para saber cuánto han de pagar. Sin embargo, todas estas dificultades son relativamente menores comparadas con las tortuosas reglas y excepciones infligidas a las empresas, grandes y pequeñas.

El desgaste que afecta la vitalidad económica es incluso peor que la complejidad de las leyes fiscales. Las altas tasas marginales desaniman toda clase de actividad productiva. El impuesto de sociedades de Estados Unidos es el segundo mayor en el mundo industrializado y mucho mayor que la tasa promedio de nuestros competidores internacionales.

El actual sistema fiscal desanima activamente a los ciudadanos que quieren ahorrar los suficiente para el retiro, emergencias o las grandes compras de la vida, dirigiéndoles a hacer uso de la deuda de consumo. Esto, a su vez, hunde artificialmente el nivel de ahorros nacionales y hace la inversión interior más dependiente de la inversión exterior.

Durante décadas, el Congreso ha toqueteado y retorcido un sistema fundamentalmente erróneo, creado en cada ocasión dos nuevos problemas cuando intententaba resolver uno anterior. El impuesto sobre la renta fue una mala elección desde el principio y Congreso tras Congreso lo ha empeorado constantemente. El sistema fiscal federal no necesita ser tan complejo o dañino para nuestra economía, ni debería serlo.

Una economía más fuerte significa mayores salarios para los trabajadores americanos y mayores retornos para los ahorrodores. Una economía más fuerte significa mejores oportunidades para estudiantes universitarios y más seguridad económica para las familias. Significa que las compañías y trabajadores americanos pueden competir más efectivamente en la economía global. Y una economía más fuerte es una economía más resiliente, capaz de soportar y superar los inevitables shocks del mañana.

Una economía más fuerte también juega un papel vital para mejorar las cuentas federales. Significa  niveles normales, sostenidos, de ingresos fiscales y un menor nivel de gasto para atender las necesidades de aquellos que temporalmente están necesitados debido al desempleo. Una economía más fuerte que ofrezca mejores salarios y mejores oportunidades de trabajo es un muy poderoso antídoto para la pobreza crónica, y menos probreza reduce la demanda de gasto antipobreza.

Sin una economía vibrante, no resolveremos nuestros problemas de largo plazo con el exceso de gasto federal y exceso de crédito. Por tanto, la reforma fiscal para estimular el crecimiento económico es un componente crítico del Plan de Heritage.

En términos amplios, para promover el crecimiento, el sistema impositivo federal debe ser:

  • Un sistema de una sola y reducida tasa de impuestos para recaudar ingresos sin distorsionar innecesariamente la toma de decisiones económicas.
  • Simple y mucho más transparente. Se necesitan unos impuestos simples, transparentes para que los contribuyentes puedan anticipar y planificar para las consecuencias fiscales de sus actos y compredan fácilmente el efecto completo de su carga fiscal. También proporciona más confianza en que otros contribuyentes no están explotando las complejidades para pagar menos impuestos.
  • Neutral entre ahorros e inversión. Al revés que el sistema actual, no debe sobreimponer varios niveles de fiscalidad en los ingresos ahorrados. Tratar los ahorros de forma neutral da a los individuos mayor control de su futuro económico mientras que se asegura que la economía tiene la materia prima financera para crecer y que anima a los americanos a invertir sus ahorros en las empresas más productivas.
  • De recaudación en tal forma que se minimicen las distorsiones e incentivos perversos. Esto permite a los precios y fuerzas del mercado —no a la intromisión intencional o no del gobierno— decidir cómo hacer crecer la economía. También ayuda a mantener la simplicidad del sistema impositivo.
  • Capaz de recaudar ingresos equivalentes al 18.5% de la economía. Los ingresos promedio vía impuestos en condiciones normales es aproximadamente el  18.5% del PIB. Este es el límite superior que los americanos han indicado a los políticos que están preparados a aceptar durante muchas décadas. Por tanto, el sistema tributario debe tener un límite de recaudación de no más que este porcentaje para asegurar una economía fuerte y frenar el crecimiento del gobierno.

Utilizando estos elementos esenciales, el Plan de Heritage transformará el actual sistema fiscal en un moderno sistema de tasa plana que grava los ingresos individuales solo una vez y sustituye todos los impuestos federales sobre las rentas, todos los impuestos sobre las nóminas, el impuesto de la muerte y prácticamente todos otros gravámenes. Específicamente, para individuos, el actual sistema se reemplazará por un nuevo impuesto de tasa plana aplicado a las rentas tras deducir los ahorros. Los ingresos imponibles se reducirán por el montante neto que se contribuya a los ahorros y los ahorros solo se gravarán cuando se gasten. Esto elimina el sesgo de la ley vigente contra el ahorro y garantiza que los individuos paguen impuestos solo por lo que retiran de la economía, no por los ahorros que hacen disponibles para que otros los inviertan en la economía.

Las actuales leyes fiscales se sustituirán por un impuesto de sociedades de tasa plana sobre las ventas nacionales de bienes y servicios con deducciones por los costes laborales y compras a otros negocios, incluyendo la depreciación de las compras de capital. Toda actividad empresarial, incluyendo la actividad corporativa, será sujeta a gravamen con el nuevo tributo plano.

 

Los detalles

Una sola tasa impositiva unificada. El plan de reforma fiscal de Heritage es mucho más exhaustivo que las bien conocidas reformas previas. Como en muchas propuestas de reforma fiscal, nuestro plan sustituye los sistemas personal y de sociedades actuales y elimina el impuesto de la muerte. En lugar del actual abigarrado conjunto de impuestos, este plan instituye un simple impuesto de una sola tasa sobre individuos y empresas. También reúne los actuales impuestos federales sobre las nóminas que financian el Seguro Social y Meidcare en un nuevo sistema, estableciendo una sola tasa impositiva para todos los contribuyentes. Además, reemplaza los demás gravámenes, excepción hecha de aquellos dedicados a fondos fiduciarios como el impuesto sobre gasolinas, que se conservaría hasta que tal impuesto y el programa asociado de autopistas se devolviera a los estados.

Tasa del impuesto. El sistema impositivo está diseñado para que recaude un flujo permanente de ingresos de hasta el 18.5% de la economía, medida esta por el PIB. Con las características del diseño de este nuevo sistema, estimamos que las tasas impositivas para individuos y empresas estarían entre el 25% y el 28% según métodos de cálculo tradicional. Esto es comparable o significativamente menor que la tasa típica que hoy enfrenta un individuo o familia hoy. La mayor parte de las familias trabajadoras están sujetas a un impuesto del 15.3% sobre los salarios más un 10, 15, 25 o 28% de tasa de renta personal para sumar una tasa del 25.3, 30.3, 40.3 o 43.3%.

Un sistema simplificado. La estructura básica de este plan fiscal es simple. Con su tasa única, grava de forma uniforma todos los ingresos que se gastan en consumo. Esto significa que los ingresos imponibles incluyen toda compensación laboral y el neto de todo préstamo que se haya tomado. El montante neto separado para ahorro es entonces sustraido para determinar los ingresos netos imponibles. Así, cuanto más ahorren los individuos o familias, menores serán sus impuestos: los impuestos sobre el ahorro sólo los pagarán cuando se utilicen los mismos para pagar por bienes o servicios.

Sin embargo, el nuevo sistema impositivo no grava las transferencias gubernamentales explícitamente asociadas a ciudadanos de menores ingresos, como la beneficencia, la ayuda para asistencia médica y programas similares. En último término, cuando sean reformados enteramente el Seguro Social y Medicare, los cheques del Seguro Social y el apoyo a las primas que recibirán los mayores no estarán sujetos a impuestos tampoco. En los periodos de transición del Seguro Social y Medicare, parte de los beneficios de algunos jubilados se gravarán si sus ingresos superan cierta cantidad, igual que el Seguro Social de muchos mayores se ve gravado hoy.

Por tanto, el nuevo sistema fiscal ofrece a los individuos y familias una tasa impositiva comparable o infresos y mejora enormemente los incentivos del ahorro para que se construya la riqueza y aseguren su propia seguridad financiera. Simultáneamente, mejora la capacidad de la economía de aumentar los salarios y de proporcionar más oportunidades de trabajo. Y rellenar las declaraciones de impuestos será mucho más fácil.

Otra opción para los ahorros. Para ciertos propósitos, muchos contribuyentes prefieren hoy día ahorrar el neto después de impuestos como permiten los Roth IRA de la ley vigente en vez de pagar impuestos cuando se retira el dinero en los IRA tradicionales. Esta opción del modelo Roth mantiene el principio de ser sujeto a imposición una sola vez pero puede resultar en un aumento de ahorros al permitir a los particulares una opción adicional. Para permitir estas cuentas a los que creen que las pueden necesitar, el plan permite a los contribuyentes aportar los dólares tras impuestos a una cuenta como elijan hacerlo hasta que se alcancen los $100,000 con un límite de una cuenta por contribuyente adulto. Los ingresos obtenidos en esa cuenta están libres de impuestos y los pagos con cualquier propósito también lo están.

 

Pocas deducciones o créditos. Bajo el Plan de Heritage, el impuesto de la renta personal tiene solo tres deducciones en vez de la legión de ellas con la ley vigente:

 

  • Educación superior. Reconociendo el papel de la educación superior como forma de ahorro e inversión en capital humano, se permite una deducción por matrícula y gastos hasta el promedio del coste anual de una universidad de estudios de cuatro años.
  • Donaciones de caridad y otros regalos. Dado que los impuestos se recaudan sobre el consumo, los regalos no están sujetos a carga hasta que se gasten por el receptor. Así, los regalos a organizaciones sin ánimo de lucro son deducibles si la organización está reconocida como exenta de impuestos. Los regalos a indivicuios y transferencias mediante herencia son deducibles y solo son gravables cuando se emplean en consumo. Y no hay impuesto de la muerte.
  • Intereses de hipotecas. Con la ley vigente, los propietarios de una vivienda pueden deducir los intereses de las hipotecas mientras que el acreedor continúa siendo gravado por los ingresos sobre el interés recibido. A los propietarios también se les da la opción de perdonar la dedución, en cuyo caso al acreedor no se le cobra impuesto sobre el ingreso de los intereses y la presión del mercado animaría al acreedor a ofrecer menores tipos de interés.

Protecciones para hogares trabajadores de menos ingresos. La ley vigente castiga a los trabajadores de bajos ingresos y a otros con el peso completo de los impuestos sobre la nómina, cualesquiera que puedan ser sus salarios. El plan fiscal de Heritage une todas los impuestos sobre la nomina —or FICA— en un solo sistema impositivo. Elimina también todos los impuestos sobre los ingresos de estos trabajadores a través del crédito del seguro de salud descrito antes (un crédito de $3,500 para familias y $2,000 para particulares). Además, se mantiene el Crédito de Ingresos del Trabajo como parte del sistema de ayuda financiera para americanos de bajos ingresos. Además, el cálculo de los ingresos imponibles excluye todos los beneficios federales de programas antipobreza, dinerarios o no, como los cupones de alimentos. El efecto neto es que, comparado con la ley actual, este plan proporciona sustancial alivio fiscal a los trabajadores y familias de bajos ingresos.

 

Proteger a los jubilados de bajos ingresos. Para los mayores elegibles para Medicare, se modifica el montante de ingresos imponibles para asegurar que las cantidades de beneficio único para el Seguro Social y la contribución definida de Medicare están libres de cargas. Por tanto, no se emofertará a la pobreza a los mayores de bajos ingresos mediante el sistema tributario después de que el Seguro Social y Medicare les haya sacado de ella. Como se señaló antes, durante el largo periodo transitorio para la reforma del Seguro Social del Plan de Heritage, algunos jubilados por encima de ciertos ingresos con beneficios relativamente altos pagarán impuestos sobre parte de esos beneficios, pero pagarán menos que muchos pagan hoy.

 

Así, el plan fiscal incluye tres importantes características específicas de los mayores:

 

  • Durante la transición a los nuevos Seguro Social y Medicare, todos los mayores tendrán una “exclusión estándar del jubilado” igual a la suma del beneficio único del Seguro Social más el valor de la contribución definida de Medicare. Esta exención será aproximadamente de $22,500 por jubilado en 2015. Esta cláusula garantiza que los mayores protegidos de la pobreza por las reformas del Seguro Social y Medicare no sean puestos en riesgo de perder algunos de los beneficios por los impuestos. Como se explicó antes, cuando se hayan implementado completamente las reformas de los beneficios, la cantidad recibida por los jubilados no estará sujeta a impuestos.
  • Promove que los mayores permanezcan en la fuerza laboral más tiempo es importante tanto para su propia seguridad financiera como para la salud de la economía. Para lograr esto, los primeros $10,000 de los salarios de un jubilado se excluyen de tributación. Esta medida es especialmente importante para mayores de bajos y medios ingresos.
  • Debido a que estarán en Medicare y tendrán la exclusión estándad de los mayores para proteger a los jubilados de bajos ingresos del fisco, estos no cualifican para el crédito del seguro médico descrito antes.

 

Protección de los fondos fiduciarios del Seguro Social y Medicare. El sistema impositivo dejará los actuales sistemas para rendir cuentas de los ingresos salariales. Incluso aunque se eliminen los actuales impuestos sobre la nómina, los ingresos que hubiesen generado se contabilizan apropiadamente en los fondos fiduciarios del Seguro Social y Medicare según la ley vigente.

 

Fiscalidad de las empresas. Los impuestos de sociedades son simples recaudaciones del flujo neto de caja en el país de forma que se deducen del ingreso bruto toda compensación dada a empleados y todas las compras a otras empresas. Además de esta gran simplificación comparada con el actual impuesto, esto significa que las empresas pueden deducir las compras en nuevo equipo productivo de forma inmediata, eliminando el sesgo fiscal contra la inversión de los negocios.

Todas las otras disposiciones y créditos especiales de la ley vigente son derogados, excepción hecha del crédito simplificado de investigación y desarrollo, que se conserva en su forma actual.

Los negocios familiares, en particular, podrán crecer sin la incertidumbre o carga de tratar con el impuesto de la muerte, que es abolido.

Tras un breve periodo de transición, los gravámenes sobre las empresas igualarán el tipo para personas físicas. Durante el periodo de transición, el tipo impositivo sobre las empresas bajará desde el actual de la ley, el 35%, un punto cada año hasta que el tipo para sociedades coincida con el de individuos. Desde ese momento en adelante, los tipos para individuos y sociedades serán el mismo.

La base fiscal de las empresas incluye solo los ingresos generados por ventas de bienes y servicios en la nación. Excluye todo ingreso de fuentes exteriores, que se grava en las jurisdicciones extranjeras según sus leyes y sistemas. El impuesto es también ajustable a ajustable a las fronteras, lo que significa que la fiscalidad federal de exportaciones e importaciones se ajusta para igualar el terreno de juego entre productos y servicios producidos exterior e interiormente. En concreto, el impuesto interior se quita de lo que se exporta y se cobra a lo que se importa, normalizando los niveles impositivos entre países al modo en que  una serie de esclusas en un canal sube o baja los botes para que puedan pasar de punta a punta.

Disposiciones transitorias. Se tiene especial cuidado en la transición de los contribuyentes del sistema antiguo a este Plan de Heritage. Por ejemplo, es importante que los contribuyentes no esté sujetos a cargas suplementarias debido al cambio. Esta sería una recaudación retroactiva porque la mayor carga fiscal surgiría a partir de acciones anteriores a la reforma. Así, los “activos” conseguidos con la ley vigente —tales como los intereses de la deuda anterior a los cambios, incluyendo las amorizaciones, depreciación y créditos ingresados ya existentes— son aplicables a las categorías de ingreso imponible o deber o carga fiscal bajo el nuevo sistema hasta que los activos tributarios se hayan agotado. Como se ha dicho antes, habrá un periodo durante el cual el tipo para sociedades declinará hasta coincidir con el de personas físicas.

El cambio a gravar solo lo que las empresas ganen en el país es una importante simplificación y un paso importante para mejorar la competitividad internacional. Sin embargo, muchas empresas han acumulado créditos fiscales bajo la ley vigente que no serían aplicables en el nuevo sistema. Para dar un tiempo prudencial para que se adapten, las empresas tendrán la opción de ser gravadas bajo el actual sistema de tributación mundial por hasta diez años tras la promulgación de la reforma.

 

Es importante evitar la fiscalidad retroactiva, pero es igualmente importante evitar los ahorros inesperados de impuestos causados meramente por la transición de un sistema al otro. Esto podría ocurrir especialmente con respecto a los ahorros previos a la reforma (“los viejos ahorros”), que se invierten en varios activos y generan flujos de ingresos y ganancias de capital que están sujetas a gravamen inmediato a las tasas actuales. Estos ahorros fiscales inesperados, que serían similares a una lotería tributaria, tenderían a beneficiar a los contribuyentes más adinerados y erosionaría la base impositiva, lo que haría necesaria una mayor tasa de impuestos. Por tanto, se proporciona un sistema transitorio que impida esos ahorros de impuestos asegurándose de que los viejos ahorros permanecen sujetos a los gravámenes actuales.

En esa transición al nuevo sistema, las empresas entregarán a sus empleados una explicación de cómo gestionarán su parte de la compensación del empleado que actualmente es “la parte de la empresa” de los impuestos sobre las nóminas que se entregan al Tesoro. Las opciones posibles incluyen, entre otras, un ajuste de la compensación dineraria, una contribución a las cuentas de ahorros o jubilación, o la asignación de dinero a las retenciones fiscales sobre los ingresos del empleado. El Departamento de Trabajo haría plantillas disponibles en su página web para que las empresas las utilizasen. Tras el periodo transitorio, cuando se ajusten plenamente las compensaciones y las retenciones, no harán falta más impresos.


Conclusión

El crecimiento económico es uno de los medios fundamentales para solucionar los problemas presupuestarios de América, por lo que cualquier cambio del sistema tributario debe garantizar que el crecimiento es un objetivo primario. El Plan de Heritage pone arreglo en las laberínticas complejidades e inequidades que los contribuyentes deben soportar en el sistema actual sustituyéndolo por un nuevo sistema simple, de una sola tasa y transparente. Promueve mucho mayor crecimiento económico reduciendo los tipos fiscales y eliminando múltiples capas de tributación sobre el mismo ingreso. Una tasa baja reemplazará el rango de impuestos de la renta y sobre las nóminas, tratará a todas las empresas por igual y les permitirá competir mejor globalmente. Terminaremos con los desincentivos actuales a la creación del ahorro —tanto para la jubilación como para comprar una casa— gravando solo los ingresos que se emplean en el consumo, de forma que los americanos puedan conseguir más seguridad económica para ellos y sus familias. Y haremos todo esto sin subir los impuestos, inyectando cada dólar ahorrado de vuelta para bajar las tasas, no para la conocida como reducción del déficit. El Plan de Heritage no recaudará más que el nivel de impuestos que los americanos han estado dispuestos históricamente a pagar: el 18.5% de la economía. Bajo nuestro plan, los ciudadanos tendrán mucha más libertad económica, más oportunidades, más trabajos y mayores salarios.

Resultados económicos y fiscales

Planes fiscales y su evaluación

El  Plan de Heritage consigue fuerte crecimiento económico al reducir las cargas sobre contribuyentes y empresas, reducir la deuda gubernamental, aumentar la inversión y promover la competencia. También equilibra el gasto federal y mantiene ingresos sobre la próxima década en el nivel histórico del 18.5% del PIB, que como se ha dicho antes es el nivel superior que los americanos han indicado están dispuestos a pagar. La economía ha crecido bastante bien con ese nivel promedio de tributación. Los impuestos por encima de ese nivel tienen un impacto negativo en la economía.

Con la ampliación del gobierno federal no solo ralentizada, sino en reversión, la economía crecerá rápidamente, creando nuevos trabajos y aumentando los ingresos de los ciudadanos. Una economía más fuerte fortalece la base fiscal y ayuda a alcanzar los objetivos de recaudación del plan. Cuando se combina con las fuertes reducciones de gasto, los ingresos del Plan de Heritage son suficientes para reducir los déficits y, por tanto, la deuda.

Como parte de su Iniciativa de Soluciones [4], la Fundación  Peter G. Peterson pidió a Heritage y otras cinco organizaciones que preparasen sus propias soluciones para la crisis presupuestaria de largo plazo y que midiesen sus planes usando el mismo escenario base. El Centro de Análisis de Datos de la Fundación Heritage (CDA) modelizó el Plan de Heritage mediante una evaluación estática, modelado sobre un cálculo muy parecido al de el escenario base ampliada de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), realizado por la Fundación Peterson [5].

Una evaluación estática asume algunos cambios de comportamiento de individuos y mercados, pero deja el conjunto de la economía sin cambios. Una evaluación dinámica valora los efectos económicos de los cambios de políticas, y el CDA publicará separadamente una evaluación dinámica del Plan de Heritage, usando el escenario fiscal opcional de la CBO como escenario base [6]. Este otro escenario, muy utilizado en discusiones y comparaciones presupuestarias, asume que el Congreso mantendrá su política actual y por tanto sus prácticas, como ajustar el Impuesto Mínimo Alternativo (AMT), que no está indexado, suspendiendo las reducciones de pagos a los médicos Medicare (el “doc fix”) y ampliando las rebajas fiscales de 2001 y 2003.

Cuando disponible, el CDA utilizó y actualizó las propuestas de reforma analizadas por la CBO, tales como el efecto de algunos cambios de política en Medicare. Para el análisis del impacto de los cambios tributarios, la CDA utilizó sus modelos de impuestos y atención médica.

Se pueden obtener un número de importantes elementos para la comprensión de los efectos fiscales del Plan de Heritage mediante el examen de cambios estáticos, o convencionales, de los ingresos y gastos federales que resulten de la plena implementación del plan bajo este escenario base Peterson/CBO. Sin embargo, la metodología de la evaluación estática no tiene en consideración los cambios macroeconómicos que resultan de los cambios tales como mayores tipos impositivas o menor gasto. Estos cambios económicos pueden afectar significativamente a elementos fiscales, como los ingresos, porque en realidad mayor crecimiento económico incrementará la base fiscal. Así, políticas que crean más crecimiento económico también generan más ingresos tributarios de los que un modelo estático podría calcular. Para mostrar los plenos beneficios del Plan de Heritage, el CDA publicará por separado un análisis dinámico del plan para complementar los análisis estáticos presentados en este informe.

Conclusión: El análisis estático y el escenario base de la CBO con la ley vigente

En el lado de los ingresos [7], el Plan de Heritage reforma las leyes fiscales como se describe en la sección Reforma de los Impuestos mediante la creación de un nuevo sistema tributario laboral y de las empresas. Las estimaciones estáticas de los cambios fiscales se desarrollaron introduciendo estos cambios en los modelos impositivos del CDA. Las estimaciones resultantes muestran que los ingresos alcanzan aproximadamente el 16.9% del PIB en 2013 y se incrementan al 18.5% en 2022, donde permanecen el tiempo restante de la proyección. El escenario base Peterson/CBO, por otro lado, muestra que los ingresos aumentan de 18.8% del PIB en 2013 al 23.3% en 2035.

En el lado de los gastos, los cambios del Plan de Heritage en prácticamente todas las categorías principales de gasto reducirán las estimaciones del mismo. El plan empieza por un gasto del 22.1% del PIB en 2012 —aproximadamente $188,000 millones menos que el escenario base— mediante ciertos recortes de gasto discrecional. Los gastos bajan significativamente después. Para 2021, el gasto estará en el 18.1% del PIB y al final del periodo estudiado, 2035, en el 17.7% del PIB. En contraste, el escenario base proyecta gastos del 24% del PIB en 2021 y el 28.3% en 2035.

Dado este rumbo de gasto mucho menor y el crecimiento constante de los ingresos, el Plan de Heritage consigue bajos déficits y con posterioridad equilibrio fiscal durante el periodo de estudio. En 2021 y 2022 aparecen presupuestos equilibrados y siguen así en cada subsiguiente año fiscal a través de la simulación. El escenario base muestra déficits que empeoran en todo el periodo estudiado. En 2035, el déficit fiscal permanece en el 5% del PIB en el escenario base de la ley actual.

Impuestos. Bajo el Plan de Heritage, se reforma el sistema impositivo y los ingresos se limitan a su nivel histórico del 18.5% del PIB. El plan sustituye los actuales seis tramos y los impuestos sobre la nómina con una simple tasa única que se aplica a todo ingreso corporativo, de pequeña empresa y de particulares, exclusión hecha de los ahorros y pocas deducciones, y produce el nivel necesario de ingresos (18.5% del PIB).

El modelo tributario de Heritage calcula que estas reformas ahorrarán a los contribuyentes una media de casi $280,000 millones anuales durante los próximos diez años, comparado con el escenario base de la ley vigente. Para 2021, los ahorros fiscales totales excederán los $3.1 billones. Muchos contribuyentes verán inmediatamente una reducción significativa de su carga tributaria. Por ejemplo, aquellos con pequeños negocios experimentarán una reducción promedio de impuestos de unos $8,000 en 2012, que subirán a $11,000 para 2014. En ese año, los hogares con declaración conjunta verán una reducción promedio de unos $4,000 en impuestos, mientras que para los estudiantes universitarios será de unos $3,000. En 2014, los jubilados con ingresos del Seguro Social deberán aproximadamente la mitad que ahora ($5,500 desde los actuales $11,000).

Muchas medidas fiscales tienen fuertes efectos en otros elementos del presupuesto. Por ejemplo, los beneficios de atención médica no se excluirán de la tributación, pero se sustituyen por un crédito de salud. Este cambio hará más transparente la compensación total y en muchos casos llevará rápidamente a los empresarios a dar en forma dineraria mayor parte de la compensación, lo que animará a los empleados a hacer compras más eficientes en los seguros médicos. El crédito estará a disposición de todos los contribuyentes, al marge de las ofertas de seguros en su lugar de trabajo, promoviendo por tanto la equidad fiscal y limitando la resistencia a cambiar de trabajo debido al seguro médico [8].

Cuidados de salud. El Plan de Heritage hace importantes cambios a todos los niveles del sistema de salud. El plan promueve la elección del consumidor y el aumento de la competencia para reducir los costos de la salud. Significativamente, algunas de las reformas clave de Heritage afectan al precio de los cuidados, lo que afectará a su vez a las decisiones del consumidor. Esta reforma por el lado de la demanda reducirá algo el gasto al animar a los consumidores a hacer elecciones más eficientes sobre los planes de seguros y los servicios, lo que reducirá los gastos en todas las áreas. Algunas de las propuestas de atención médica, como las reformas de Medicare, también cambiarán la curva de costos.

El Plan de Heritage afectará también al lado del suministro – el de los proveedores de servicios de salud. Con un aumento de la competencia, se promoverá que los proveedores mejoren sus modelos de negocio y reduzcan los costos que pasan al consumidor. Cuando los mercados altamente regulados sean más libres y estén sujetos a las presiones competitivas, los costos podrá reducirse rápida y sustancialmente. Por ejemplo, la desregulación de la industria aérea redujo los boletos en más del 20% en solo 20 años [9]. Los cambios regulatorios y el aumento de la competencia han llevado a fuertes reducciones de precios en otras industrias, como la de comunicaciones.

Se anticipa este cambio fundamental hacia abajo de la curva de costos en atención médica, pero no se modelizó en el análisis estático del Plan de Heritage. Esperamos que los precios de ciertos bienes y servicios de salud caigan. Estos eectos se incluirán en los análisis dinámicos, pero nuestro modelado estático de la propuesta, incluidas las reformas de Medicare, no proyectan un escenario en que los cambios de los precios alteren de forma importante el rumbo del crecimiento de la curva de costos. En lugar de eso, calculamos los cambios de precios como cambios del nivel de gasto. Algunos de los cambios en los precios se transmiten al mercado no Medicare, pero computar estos efectos se sale del alcance del análisis porque el costo del crédito en los impuestos y de Medicaid no están ligados al precio de la atención médica.

Sistema de salud para la población en edad de trabajar. El Plan de Heritage cambia de forma fundamental el sistema de atención médica americano, empezando por un cambio crítico en el tratamiento fiscal de los seguros. El plan sustituye la actual exclusión de la tributación de los seguros patrocinados por empresas por una ayuda a las primas para la mayoría de los hogares americanos. Este cambio de política elimina la actual inequidad de que sólo los individuos con acceso a seguros de empresa reciban un tratamiento fiscal favorable, así como la inequidad añadida que generan los subsidios de la PPACA. Esto reducirá las distorsiones del mercado laboral, como que los empleados estén atados a sus empresas, y eliminará los incentivos que la PPACA crea para que las personas dejen de trabajar para cualificar por un generoso subsidio de su seguro. El modelo de Heritage de apoyo a las primas reducirá el dominio de las empresas para seleccionar uno o dos planes para sus trabajadores y permitirá a los individuos mayor libertad para comprar planes médicos que proporcionen el mejor cuidado y al mejor precio para sus familias.

Para conservar los fondos públicos, el Plan de Heritage empieza la gradual reducción del crédito fiscal en $100,000 de ingresos para familias y $50,000 para particulares. El crédito se elimina completamente a los $170,000 para una familia y los $90,000 para una persona. La estructura actual de elegibilidad para Medicaid, así como el acantilado de subsidios de la PPACA desaniman a que la gente cerca del límite superior de ingresos busquen mejores oportunidades de trabajo por miedo a perder la cobertura de Medicaid para ellos mismos o sus hijos. De forma notable, el Plan de Heritage reduce este desincentivo a la mobilidad hacia arriba. El crédito fiscal estará disponible para personas de clase media-alta. Por ejemplo, individuos y familias que ganen bastante más del 400% del nivel de pobreza federal (unos $90,000 para una familia de cuatro miembros), que es el nivel al que se eliminan los subsidios para seguros médicos de la PPACA, serán elegibles para un crédito fiscal.

Las familias con hijos en ingresos por debajo del 200% del nivel de pobreza cualifican para un subsidio adicional en este plan. Este subsidio se puede utilizar para pagar primas de seguros u otros gastos médicos. Los subsidios adicionales se reducen lentamente para prevenir que las tasas marginales efectivas se hagan demasiado altas para los trabajadores de menores ingresos.

Medicare. El Plan de Heritage cambia Medicare al pasar de contribuciones definidas a apoyos a las primas sujetas a ofertas competitivas. El CDA calcula que el Plan Heritage ahorrará casi $1.6 billones hacia 2021 comparado con el escenario base de la ley vigente y unos $9.4 billones para 2035. En conjunto, el gasto federal en salud es un 40% menor con el Plan de Heritage.

El apoyo a las primas y las ofertas competitivas no son ideas nuevas y se han analizado anteriormente. En diciembre de 2006, la CBO estimó que un programa de apoyo a las primas con subastas competitivas podría reducir los gastos de Medicare entre el 8 y el 11%, aunque no afectaría significativamente al crecimiento subyacente del gasto [10]. Otro estudio sobre los beneficios de la elección del consumidor a través de tales soluciones concluyó que el gasto Medicare caería un 8% como resultado de la elección y la competencia [11]. El CDA asume que cuando el Plan de Heritage está plenamente en vigor, el gasto Medicare bajará en un 5% anual debido a la contribución definida presupuestada y las ofertas competitivas. Sin embargo, hay razones para creer que el crecimiento del costo de Medicare bajaría mucho más si a los jubilados se les diese una razón para que fuesen consumidores muy mirados. Así, el 5% que estimamos de la reforma competitiva es probablemente un límite inferior.

Los mayores más acomodados contribuyen más por su atención médica bajo el Plan de Heritage. El CDA utilizó la Encuesta de Población Actual para estimar cuántos jubilados tienen unos ingresos brutos más allá de los umbrales de eliminación de subsidios. Bajo el plan, el valor de la contribución a la prima se reduce un 1.82% cada $1,000 que se sobrepase el nivel de eliminación gradual El CDA cree que justo algo por encima del 9% de los ancianos tienen ingresos por encima de los umbrales comentados.

Otros cambios en Medicare incluyen el aumento de la edad para ser elegible y requerir mayores primas para la parte B para aquellos que continúen participando en el programa del Medicare tradicional de pago por servicio. El CDA calcula que estos cambios se aproximan mucho a las estimaciones de la CBO para las varias opciones presupuestarias [12].

Medicaid y la población en edad de trabajar. Las reformas Medicaid del Plan de Heritage fortalecerán significativamente la economía al hacer frenar los costos de la atención médica y el gasto federal en el sistema de salud, reduciendo las barreras a la movilidad económica y promoviendo el trabajo y el ahorro.

El Plan de Heritage hace varias reformas de Medicaid, dando nueva forma al programa para centrarlo en los incapacitados y los mayores con ingresos muy bajos y proporcionando a los adultos capaces de trabajar y sus familias con ayuda para comprar seguros privados en vez de seguir en Medicaid. Este es un componente del plan de especial importancia porque reducirá las barreras para que adultos no incapacitados vuelvan al trabajo. Hoy, muchos pierden su cobertura si toman un trabajo donde la empresa no ofrece seguro. Al introducir requisitos más estrictos para ser elegible (con asistencia opcional para ciertos afiliados actuales) y mediante un techo del crecimiento del gasto, el Plan de Heritage pondrá el gasto de Medicaid y su crecimiento bajo control, ahorrando a los contribuyentes $1.1 billones, comparado con el escenario base, durante los diez primeros años, y $8.2 billones para 2035.

El Plan de Heritage reempleza la cobertura Medicaid para adultos no incapacitados y los niños con un crédito y un cheque para la compra de seguros de salud en el mercado privado.

Modernización del Seguro Social. El Plan de Heritage protege a los jubilados de la pobreza, pero también reduce de forma transparente los cheques pagados a los mayores más acomodados. Hoy, los beneficios de estos mayores tributan y los impuestos reducen los cheques a niveles de ingresos mucho menores que el umbral de gradualidad del Plan de Heritage. El plan también ajustará la edad de retiro para tomar en cuenta el aumento de la esperanza de vida.

Al estimar con modelos, con ayuda del American Enterprise Institute, el CDA calcula que las reformas de Heritage reducirán el gasto federal en $1.7 billones desde 2012 a 2021 y $10.9 billones cumulativamente hasta 2035. Esta es una reducción de casi el 4% anual en los gastos del Seguro Social para 2035 a la vez que se garantiza que ningún jubilado elegible caiga debajo de la línea de pobreza.

Conseguir el equilibrio presupuestario

El Plan de Heritage consigue el equilibrio fiscal al asegurar que lo recaudado coincide con los gastos gubernamentales. Si no se actúa, el déficit del escenario base de la ley vigente será 3.2% del PIB en 2021 y el 5% en 2035. El Plan de Heritage equilibra el presupuesto federal en 2021, con gastos e ingresos cada uno del 18.5% del PIB. El presupuesto sigue en equilibrio sin exceder esos niveles durante el resto del tiempo estudiado. Esto lleva a una fuerte reducción de la deuda como porcentaje del PIB. En ampliación del escenario base, la deuda crece al 91.5% del PIB en 2035. El Plan de Heritage reduce la deuda en dos tercios hasta el 30% del PIB. Una deuda nacional menor resultará en ahorros a los contribuyentes al disminuir fuertemente los pagos de intereses desde el 4.6$ del PIB al 1.7% del Plan de Heritage, unos ahorros de más de un billón anual. Los pagos reducidos de intereses sobre la deuda nacional suponen casi un tercio de la reducción del gasto gubernamental, lo que es el resultado de las decididas reformas contenidas en el Plan de Heritage.

Referencias
[1] El producto interior bruto es la medida del valor de la producción total de bienes y servicios en Estados Unidos durante un año.
[2] La generación baby boom es la de los nacidos entre los años 1946 y 1964.
[3] Oficina de Presupuesto del Congreso, “The Long-Term Budget Outlook”, junio de 2010, http://www.cbo.gov/ftpdocs/115xx/doc11579/06-30-LTBO.pdf (3 mayo 2010).
[4] Además de la Fundación Heritage, otras cinco organizaciones participan de la Iniciativa de Soluciones de la Fundación Peter G. Peterson: Fundación Peter G. Peterson, “Peter G. Peterson Foundation Announces Grants to Six Institutions to Develop Solutions to America’s Fiscal Challenges”, 20 de enero de 2011, http://www.pgpf.org/Issues/Fiscal-Outlook/2011/01/20/PGPF-Announces-Grants-to-Six-Institutions-to-Develop-Solutions-to-Americas-Fiscal-Challenges.asPlan de Heritage (2 mayo 2011).
[5] El escenario base ampliado es una extensión del periodo normalmente considerado por la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) de diez años hasta 2035. El escenario base ampliado que usa el CDA fue creada por analistas de la Fundación Peterson. Este escenario base de la CBO se hace sobre la proyección, con base en la ley vigente, de 10 años de la CBO publicada en enero de este año.
[6] Para una descripción de un Escenario Fiscal Alternativo, véase Oficina de Presupuesto del Congreso, “The Long-Term Budget Outlook”, junio de 2010, http://www.cbo.gov/ftpdocs/115xx/doc11579/06-30-LTBO.pdf (29 abril 2011).
[7]  Las estimaciones de esta sección se toman de la Fundación Peter G. Peterson, “PGPF Fiscal Solutions Reporting Template”, 18 de marzo de 2011.
[8]  Esta resistencia se refiere a la habitual dificultad que enfrentan los trabajadores que piensan en cambiar de trabajo o acometer su propia empresa. Si los trabajadores creen que cambiar de trabajo lleva aparejado perder el seguro de desempleo, es menos probable que hagan el cambio. Por tanto, los seguros médicos proporcionados por el empresario tienen el efecto de atar a los trabajadores a sus puestos actuales. Claramente, este bloqueo es económicamente ineficiente. Con frecuencia atrapa a los empleados en trabajos donde sus talentos no se aplican de la mejor manera. Desmotiva la formación de nuevos empleos, reduciendo el carácter emprendedor y la innovación. Las reducciones en actividades innovadoras ralentizan el crecimiento económico por debajo de su potencial.
[9]  Steven A. Morrison y Winston Clifford, “The Remaining Role for Government Policy in the Deregulated Airline Industry”, en Sam Peltzman y Clifford Winston, eds., Deregulation of Network Industries: What’s Next? (Washington, D.C.: American Enterprise Institute Press, 2000).
[10]  Oficina de Presupuesto del Congreso “Designing a Premium Support for Medicare”, diciembre de 2006.
[11]  Robert F. Coulam, Roger Feldman y Bryan E. Dowd, Bring Market Prices to Medicare (Washington, D.C.: American Enterprise Institute Press, 2009).
[12]  Oficina de Presupuesto del Congreso, Opciones presupuestarias, vol. 1, Atención Médica, diciembre de 2008, http://www.cbo.gov/doc.cfm?index=9925 (29 abril 2011).

 


 

Sobre los editores

Stuart M. Butler es investigador y director del Centro de Innovación Política de la Fundación Heritage.

Alison Acosta Fraser es directora del Instituto de Estudios de Política Económica Thomas A. Roe de la Fundación Heritage.

William W. Beach es director del Centro de Análisis de Datos de la Fundación Heritage.

Los editores agradecen a los jefes de equipo que trabajaron con todos los expertos de la Fundación Heritage para hacer este informe: el Dr. J.D. Foster, investigador sénior adscrito a la donación Norman B. Ture con  especialización en Estudios de Economía de la Política Fiscal; Rea S. Hederman, Jr., vicedirectora e investigadora del Centro de Análisis de Datos; David C. John, investigador sénior de Seguridad Financiera e Instituciones Financieras especializadas en la jubilación; el Dr. Robert E. Moffit, investigador sénior del Centro de Innovación Política; Nina Owcharenko, directora del Centro para Estudios de Política de Salud; y Brian M. Riedl, investigador adscrito a la donación Grover M. Hermann con especialización en Asuntos Presupuestarios Federales


 


 

La Fundación Peterson convocó a las siguientes organizaciones con diversas perspectivas para desarrollar planes que aborden los desafíos fiscales de nuestra nación: American Enterprise Institute, Bipartisan Policy Center, Center for American Progress, Economic Policy Institute, Roosevelt Institute Campus Network y la Fundación Heritage. Todos recibieron subvenciones para este proyecto. Todas las organizaciones gozaron de libertad e independencia para buscar sus propios objetivos y proponer soluciones de gran envergadura. La implicación de la Fundación Peterson en este proyecto no constituye apoyo a ningún plan en particular. Los planes finales elaborados por las seis organizaciones antes mencionadas hacen parte de la Segunda Cumbre Fiscal Anual de la Fundación Peterson llevada a cabo en mayo de 2011.

Las estimaciones de ingresos y gastos han sido revisadas detalladamente por un equipo de evaluadores   independientes, dirigidos por Barry Anderson e incluyendo William Menth y el personal del Centro de Política Fiscal de Urban-Brookings. El Centro de Política Fiscal de Urban-Brookings evaluó los efectos de cada plan sobre los ingresos. El Centro de Política Fiscal de Urban-Brookings y los otros miembros del equipo de valoración no aprueban necesariamente ninguna de las estimaciones hechas por los participantes de sus propios planes.

 

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Este informe en inglés está en Heritage.org.

Nada de lo aquí escrito debe interpretarse como que necesariamente refleja la opinión de la Fundación Heritage o como un intento de ayudar o entorpecer la aprobación de ley alguna ante el Congreso.