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  • Tres simples soluciones para solucionar lo del Seguro Social

     

    A última hora de hoy, la Cámara de Representantes, liderada por los republicanos, votará sobre el “Plan B”, la más reciente e insatisfactoria propuesta presentada por el vocero John Boehner (R-OH) para evitar el abismo fiscal. El plan de Boehner protegería a la mayoría de americanos, excepto a los millonarios, de la subida de impuestos. Pero incluso este es un mal arreglo, pues ignora el problema real: el gasto.

    Mientras los legisladores pertenecientes a ambos partidos se pelean por los tipos impositivos, la crisis fiscal nos sigue acechando. Los programas de derechos a beneficios (hablando claro: el Seguro Social y Medicare) carecen de financiación para afrontar sus obligaciones, que suman $48 billones. En comparación, el abismo fiscal tiene un precio de apenas $650,000 millones. Mientras los legisladores se dedican a hablar de otro aumento del límite de la deuda, lo que tendrían que hacer es pensar seriamente en las obligaciones a largo plazo de Estados Unidos.

    De modo que, ¿qué pueden hacer al respecto nuestros líderes políticos electos?

    El primer paso es reconocer que el problema existe, lo que para algunos demócratas es sumamente difícil. Un artículo publicado en Politico revela que los progresistas están sufriendo “dolor de estómago” y que “se están quebrando la cabeza” por un arreglo relativamente sencillo de los aumentos anuales del costo de la vida que afectan al Seguro Social.

    El analista de la Fundación Heritage David John, investigador titular asociado de instituciones financieras y de seguros para la jubilación, cree que es el momento oportuno para efectuar algunas correcciones al Seguro Social. Cualquier acuerdo relativo al abismo fiscal, comenta John en un nuevo informe de la Fundación Heritage, debería abordar el nefasto futuro financiero del Seguro Social.

    El problema

    Durante los próximos 75 años, se estima que el Seguro Social deberá $11.3 billones más en beneficios de lo que recibirá de los impuestos sobre la nómina. Además, ha estado operando con déficits desde 2010, según la administración del Seguro Social.

    John comenta que para compensar esa diferencia el Seguro Social necesitará de “enormes inyecciones anuales de financiación además de lo que el programa ya recibe de los impuestos sobre la nómina”. Por tanto, no se crea Ud. el mito progresista de que el Seguro Social tiene unos firmes cimientos financieros. Los números no mienten. En gran medida, este es el debate sobre el gasto al que se está enfrentando Washington.

    Y cuanto más tiempo retrase el Congreso su acción, más difícil será resolver el problema.

    La solución

    Dos de las tres ideas recomendadas por John ya cuentan con el respaldo de ambos partidos. Las tres son unos arreglos sencillos que se deberían incluir en cualquier acuerdo sobre el abismo fiscal.

    1) Arreglar el ajuste de la inflación anual. El índice que se usa actualmente para determinar el ajuste anual del impacto del costo de la vida sobre el Seguro Social no sirve para medir la inflación. La mejor solución es un índice “encadenado”, que mida la inflación de forma más precisa. Este cambio tendría como resultado inmediato un ahorro para el Seguro Social. Y además es fácil de realizar: el nuevo índice se puede implementar rápidamente y sin complicaciones.

    2) Aumentar la edad de la jubilación completa. Los americanos viven ahora más tiempo gracias a los avances de la medicina. Y sin embargo el Seguro Social no ha podido mantener ese ritmo. Aquí el dato importante a saber es cuánto tiempo más vivirá la gente que ha cumplido 65 años. Esa cifra tiene una tendencia al alza, de casi un año, según datos recientes del gobierno. El Congreso debería incrementar gradualmente la edad para recibir los beneficios completos hasta los 68 años y luego indexarlo a la esperanza de vida futura.

    3) Centrar los beneficios en aquellos que más los necesitan. Es el momento de devolver el Seguro Social a uno de sus propósitos originales: proteger a las personas mayores que afrontan dificultades económicas. Con el fin de hacer del Seguro Social un verdadero programa de seguros, las personas mayores con ingresos más altos afrontarían una reducción de sus beneficios o incluso la pérdida de todos ellos. Esto fortalecería las finanzas del programa y prevendría de futuras subidas de impuestos a los trabajadores más jóvenes.

    Aún quedan cosas por hacer más allá de estas tres soluciones, pero estas proporcionarían una base firme para futuras reformas. El plan de la Fundación Heritage, Para Salvar el Sueño Americano, rediseña el Seguro Social y otros programas de derechos a beneficios para garantizar la asistencia a quienes la necesitan, así como para mantener vivo el Sueño Americano para las generaciones futuras.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

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