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  • Tristes aniversarios, Presidente Obama

    La administración Obama celebra varios hitos este mes. Ayer se cumplió el primer aniversario de la ley Dodd-Frank para la Reforma y Protección de Wall Street, Obamacare ha cumplido poco más de un año, hace más de 800 días desde que el Senado controlado por los demócratas aprobó un presupuesto y la Oficina de Protección Financiera del Consumidor abrió sus puertas el jueves – la primera agencia federal nueva en casi una década. Notará que nadie está celebrando ninguno de estos hitos.

    Tal vez sea porque esos hitos han llevado a un hito aún más ignominioso que la Casa Blanca alcanzó en junio. Hasta el mes pasado, el 30% de los 14.1 millones de americanos desempleados ha estado sin trabajo durante más de un año. La duración promedio del desempleo es ahora 39.7 semanas, la más larga desde que el Departamento de Trabajo comenzó a mantener un registro de ella.

    Estos americanos sin trabajo hacen parte del índice de desempleo del presidente Obama que ya está en el 9.2% y están sufriendo porque el estancado crecimiento del empleo alcanzó nuevas cotas el mes pasado. El Wall Street Journal informa de lo que la noticia del desempleo a largo plazo significa para los desempleados, la economía y el gobierno:

     

    Es probable que un elevado desempleo de larga duración sea un problema persistente. Los americanos que se quedan al margen [del mercado laboral] durante períodos prolongados a menudo ven que sus aptitudes se deprecian. Cuanto más tiempo estén sin trabajo, más difícil es para ellos encontrar trabajo. Algunos terminan abandonando por completo el mercado de trabajo y, en esos casos, rara vez vuelven a entrar a la fuerza laboral. Para el Estado, eso significa una pérdida de productividad permanente y un aumento de los gastos, si los trabajadores desempleados recurren al Seguro Social por discapacidad para obtener ingresos.

     

    La persistencia del desempleo y el estancamiento en el crecimiento del empleo son el resultado de una economía atascada en punto muerto, obstaculizada por una serie de políticas que han inhibido su crecimiento. Para empezar, mire el proyecto Dodd-Frank de 2,300 páginas, que cumple un año, junto a sus 243 procesos normativos separados (a gestionarse por 11 agencias diferentes), costosas regulaciones, con sus consiguientes auditorías y litigios. En un nuevo artículo, Diane Katz, de Heritage, explica que el proyecto de ley (y su engendro, la Oficina de Protección Financiera al Consumidor) buscaba evitar otra crisis financiera y proteger a los consumidores. Por el contrario, solo ha servido para alimentar la incertidumbre en el mercado, imponer nuevos costos a los consumidores y ahogar el crecimiento económico. Escribe Katz:

     

    Los resultados hasta la fecha de Dodd-Frank han sido poco brillantes, por decirlo suavemente. Con algunas de las reglas ya ultimadas, las empresas financieras ahora viven como en un purgatorio regulador, mientras que miles de millones de dólares se canalizan a la ampliación del tamaño del gobierno.

    Irónicamente, los defensores de Dodd-Frank afirman el monstruoso despliegue regulador buscaba inyectar certidumbre en un mercado nervioso por la crisis de 2008. La incertidumbre es ahora peor que nunca y nada supera a la incertidumbre a la hora de inhibir la inversión y el crecimiento del empleo.

     

    Dodd-Frank, sin embargo, no es la única pieza de legislación que ha limitado el crecimiento económico. Obamacare, en lo que muchos en la izquierda ven como el principal logro del presidente, ha desmotivado la contratación en diversas maneras, según afirma James Sherk, de Heritage. Los pequeñas negocios tienen un incentivo para no crecer (a fin de evitar tener que proporcionar un seguro médico aprobado por el gobierno o pagar una multa), las grandes empresas se enfrentan a mayores costos de atención de la salud y los empleadores se enfrentan a la incertidumbre sobre qué costos de salud entrañará el futuro. Todos estos factores desmotivan el crecimiento. No es de extrañar que, como escribe Sherk, “a los dos meses de la aprobación de Obamacare, el mercado de trabajo dejó de mejorar”.

    Luego está la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo (NLRB) y el Departamento de Trabajo, ambos han tomado medidas y han propuesto regulaciones que fortalecerán y expandirán el trabajo sindicalizado, todo ello a expensas de la economía. Entre ellas se incluye una propuesta para reducir el tiempo necesario que conllevan las elecciones sindicales (conocidas como “elecciones anticipadas”) y otra para permitir la creación de “microsindicatos” dentro de las empresas. Las propuestas negarían a los trabajadores una opción bien informada, los privaría de derechos, impediría la promoción profesional, redistribuiría los salarios a empleados no sindicalizados y sería otra carga para las empresas.

    Y, por último, existe la incertidumbre que ha dominado los titulares durante meses. ¿Cuándo y cómo abordará Washington los problemas de gasto a largo plazo de Estados Unidos? ¿Se llevará a cabo finalmente la reforma de los derechos a beneficios? ¿Podrá el Congreso frenar los gastos? ¿Puede el presidente salirse con la suya y aumentar los impuestos? Nadie parece saber. Mientras tanto, los generadores de empleo se quedan rompiéndose la cabeza, sin saber lo que les depara el futuro.

    En un artículo de opinión en el periódico USA Today, el presidente Obama escribe: “A corto plazo, el centro de mi atención es conseguir que nuestra economía vuelva al lugar donde las empresas puedan crecer y contratar”, al tiempo que dijo que “el pueblo americano se merece que sus líderes le digan la verdad”. Pues la verdad es que el centro de su atención desde que fue elegido presidente estuvo en la implementación de políticas que inmediatamente detuvieron el crecimiento empresarial y asustaron a los empleadores que ya no quisieron ni contratar ni ampliar sus negocios. Esas políticas han dejado la economía dando tumbos a corto plazo, a largo plazo y a todo plazo.

     

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
    Posted in Campana de Heritage, Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Liderazgo Americano, Opinión, Poder Ejecutivo, Sistema de Salud