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Twinkies, Kodak, rescates financieros y el libre mercado

 

¿Es usted un fan de Twinkies, el pastelito amarillo, relleno de crema, atiborrado de azucarada bondad, envuelto en una capa fina de celofán? Si lo es, hay malas noticias para su gusto por las golosinas: Hostess Brands Inc., el fabricante de Twinkies, HoHos y otros manjares de supermercado, se ha declarado en bancarrota justo dos años después de resurgir de su quiebra anterior.

La noticia de la CBS y Associated Press informa de que Hostess (que emplea a 19.000 trabajadores en 49 estados) tiene una deuda de más de 860 millones de dólares, se enfrenta a grandes costes laborales, al incremento del coste de los ingredientes y un descenso en las ventas (a pesar del hecho de que la industria del dulce es monótona). Y todo esto sucede a pesar de los 40 millones de dólares en inversión de capital privado y un préstamo de 20 millones de dólares el año pasado.

Además hay otro gran icono de las corporaciones americanas contra las cuerdas: Eastman Kodak Co. La semana pasada se informó de que la compañía de carretes fotográficos, de 131 años de antigüedad, está preparando una solicitud de quiebra si no consigue vender 1,100 patentes de imagen digital. La Associated Press indica que Kodak está a punto de quedarse sin fondos y que “informaba de unas pérdidas de 222 millones de dólares en el tercer trimestre – su noveno trimestre con pérdidas en tres años”. ¿Sus problemas? La compañía ha perdido el 95% de su valor con el auge de lo digital y la caída de los carretes, junto con el incremento de la competencia.

Ciertamente, si Hostess o Kodak caen, les seguirá la pérdida de empleos, causando una onda expansiva en la economía. Esa pérdida de trabajos es de verdad lamentable, y aquellos con afición por Twinkies, HoHos y los carretes de 35 milímetros podrían sentir un poco de nostalgia por las marcas que se van. Pero en el sistema de libre mercado, las compañías vienen y van, el fuerte sobrevive, y los buenos productos, la administración eficiente y la adecuación a la demanda del consumidor se premian.

Ese sistema se encuentra atacado desde dentro y desde fuera. Desde fuera, el movimiento Ocupar Wall Street ha asediado a la América empresarial y los beneficios, censurando injusticias y crucificando el capitalismo. Los sindicatos están acallando a gritos a los ejecutivos de las corporaciones por no compartir suficientes beneficios con los trabajadores, y las firmas de capital privado son atacadas porque según el sistema de Estados Unidos, las compañías pueden, de hecho, cerrar. Resumiendo, “éxito”, “beneficios” y “capitalismo” se han convertido en peyorativos.

 

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.
Posted in Actualidad, Iniciativa y Libre Mercado, Libre comercio, Opinión