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  • UE: Otra medida inútil de buenismo

     

    Mientras la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS) y la Unión Africana (UA) se preparan para retomar el norte de Mali a los militantes islamistas, la Unión Europea (UE) acordó formalmente el despliegue de una fuerza militar dirigida por la UE para instruir al ejército maliense y que pueda llevar a cabo esa misión.

    No se deberían subestimar los retos que implica la tarea que se ha propuesto la UE. Mali es un país sin salida al mar (con casi dos veces la extensión de Texas) y que mantiene un ejército mal equipado de 7,350 soldados. Las fuerzas rebeldes, incluidos los miembros de la tribu nómada de los tuaregs y los militantes islamistas vinculados con al-Qaeda, controlan una zona del país casi del tamaño de Francia. Está claro que el ejército maliense ni es lo suficientemente grande ni posee las capacidades que se requieren para llevar la seguridad a todo el país.

    Profesionalizar a las fuerzas armadas malienses para que sean capaces de derrotar a unos combatientes islamistas bien pertrechados y diseminados por un vasto territorio no será una tarea fácil. De modo que ¿cuántos miles de soldados necesitará la UE y cuántos cientos de millones de euros le costará? Pues no muchos, según la propia UE.

    La misión acordada antes de ayer por el Consejo de la UE requiere el despliegue de solamente 200 instructores y tendrá un presupuesto operativo de entre €5 millones y €6 millones anuales. Compare esto con la misión de instrucción militar que realiza la OTAN en Afganistán (NTM-A). La misión NTM-A requiere 2,700 instructores y tuvo en 2010 un presupuesto operativo de $11,200 millones.

    Básicamente, cada seis horas, la OTAN gasta la misma cantidad instruyendo a los afganos que lo que gastará la UE en todo un año instruyendo al ejército maliense. Y con sólo el 8% del personal con el que cuenta la misión de instrucción militar de la OTAN en Afganistán, la misión de instrucción militar de la UE en Mali no es una iniciativa seria, es una broma. Considerando la colosal tarea que se ha propuesto la UE y los ínfimos recursos que ha dedicado para llevarla a cabo, la UE y el gobierno maliense van a quedar profundamente decepcionados.

    Las palabras que se escriben en una Declaración del Consejo de la UE pueden sonar bien en París, Bruselas y Berlín, pero apenas tienen importancia para los malienses que luchan por su país sobre el terreno. Si Europa está seriamente preocupada por la seguridad en Mali, desde luego no lo está demostrando. Por desgracia, aunque no suponga ninguna sorpresa, esta misión no es más que una medida de buenismo, sólo para que se sienta bien la clase política europea.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

    Posted in Actualidad, África, Análisis, Asuntos internacionales, Conflictos Internacionales, Estudios, Opinión, OTAN, Temas regionales, Terrorismo, Unión Europea