El año 2010 marcará un antes y un después en cuestiones de regulación. Lo más seguro que el gobierno a todos los niveles haya impuesto más mandatos como nunca antes en más facetas de la vida de los ciudadanos, desde la hora para comprar acciones hasta el tamaño apropiado de los difusores de ducha. Los legisladores y reguladores hacen complejos cálculos de costo-beneficio para justificar sus regulaciones, pero nunca toman en cuenta la inherente erosión de la libertad en cada una de ellas.
Claro que algunas regulaciones son de lejos peores que otras ocasionando desproporcionados costos – fiscales y de otros tipos.
Las 10 regulaciones enumeradas aquí destacan como particularmente atroces y todas merecen pasar a mejor vida rápidamente en el nuevo año.
1. Difícilmente se podría encontrar un nombre más inadecuado para la legislación de Obamacare que “Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible”. Las palabras “protección” y “asequible” no describen que el gobierno federal obliga a los americanos a comprar tipos específicos de cobertura médica de determinados tipos de compañías de seguros. Al ser un absoluto insulto a la Constitución, el mandato individual está entre las peores regulaciones del año 2010.
2. La regulación financiera Dodd-Frank abarcará en última instancia el establecimiento de 243 nuevas elaboraciones formales de reglamentos a manos de 11 agencias federales distintas. La mayoría de sectores financieros sufrirán con reglas que inhibirán la innovación de productos y la disponibilidad del crédito. La creación de la “Oficina de Protección Financiera del Consumidor” para regular todo tipo de productos y servicios financieros – incluyendo hipotecas, tarjetas de crédito e incluso los préstamo estudiantiles – constituye una sobrecarga regulatoria de primera línea. Debido a sus poderes vagamente definidos pero arrasador mandato, la Oficina se merece estar entre los 10 peores calamidades regulatorias del año.
3. La producción regulatoria de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) en los últimos 12 meses podría llenar fácilmente los 10 puestos de esta lista, si no más. Varias de las regulaciones costosas e injustificables de la agencia en 2010, incluyendo los nuevos estándares de emisiones para vehículos, provienen de un “hallazgo” de la administradora de la EPA Lisa Jackson: el dióxido de carbono constituye una amenaza para la salud humana y el medio ambiente. Por su total indiferencia de la ciencia, las restricciones de las emisiones de carbono de la EPA están entre las peores regulaciones del año 2010.
4. Desafiando tanto al Congreso como a una corte federal de apelaciones, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) ha publicado una “orden” para regular cómo los proveedores de servicios de Internet pueden gestionar las transmisiones en sus redes. Aunque los detalles regulatorios han sido escasos, la FCC ha violado el principio de una Internet libre y abierta. Por su “asombrosa caradura intervencionista” según palabras del comisionado de la FCC Robert McDowell, la regulación de la neutralidad de la red está entre lo peor del año 2010.
5. Es apostar sobre seguro decir que cada lugar de nuestro hogar ha sido tocado por la pesada mano del Gobierno. Durante las tres últimas décadas, el Congreso ha impuesto un multitud de estándares energéticos para un sinfin de aparatos como ventiladores de techo, máquinas de aire acondicionado, bombas de calor, lavadoras y secadoras de ropa, cocinas y hornos, refrigeradoras, lavaplatos, deshumidificadores, calderas, focos, calentadores de agua, etc. – eso por nombrar solo unos cuantos. Los consumidores ya no ejercitan su libertad para sopesar entre el funcionamiento de un artefacto y su costo. En muchos casos, el aumento de los estándares de eficiencia eleva el precio de los aparatos por mucho más dinero del que los consumidores recuperarán en el ahorro de energía. Por robarles a los americanos la oportunidad de escoger y por aumentar costos, los decretos energéticos de Washington se merecen un lugar entre los 10 peores de 2010.
6. Como si controlar las ondas no fuera trabajo suficiente, el Congreso ordenó a la FCC a que prepare reglas exigiendo a las escuelas que reciben financiación federal para comprar equipos y servicio de Internet que eduquen a los estudiantes en la “prevención del ciberacoso”. Por intentar microadministrar la urbanidad de la nación, el reglamento del ciberacoso entra en la lista de las peores regulaciones de 2010.
7. Empleando un acrónimo en inglés particularmente irritante, el Congreso adoptó limitar el volumen en los anuncios publicitarios de la televisión al pasar la Ley CALM (Commercial Advertisement Loudness Mitigation o Mitigación de Volumen en la Publicidad Comercial). Por dejar que el Estado niñera campe a sus anchas, las restricciones al volumen pertenecen en la lista de las peores regulaciones de 2010.
8. La incidencia de intoxicaciones por alimentos ha mejorado durante una década y es muchísimo más baja que la estimada previamente. Con todo, el Congreso amplió enormemente los poderes de la Agencia de Medicamentos y Alimentos (FDA) para regular cada aspecto de la producción alimentaria, desde la granja hasta su mesa. Cubriendo unas 150 páginas, la ley autoriza a la FDA para dictaminar cómo los granjeros producirán frutas y verduras y eso incluye reglas que controlan el terreno, el agua, la higiene, el embalaje, las temperaturas e incluso qué animales pueden andar libres, en qué campos y cuándo. Por imponer costos que no se relacionan en nada con el beneficio, las nuevas regulaciones de los alimentos se ganan un lugar en la lista de los peores de 2010.
9. Los municipios y los estados en todo el país podrían enfrentarse a decenas de millones de dólares en costos inesperados para hacer que las señales de tráfico estén en conformidad con la nueva edición del Manual on Uniform Traffic Control Devices (Manual federal de los dispositivos uniformes para el control del tráfico). Según las nuevas regulaciones, “la escritura de los nombres de calles y carreteras en letreros estarán compuestos de una combinación de letras minúsculas con letras mayúsculas iniciales”. Además, las letras mayúsculas deben ser de por lo menos seis pulgadas de altura, mientras que las letras minúsculas deben ser 4.5 pulgadas de altura. Las letras de los letreros en calles con límites de velocidad desde 40 mph en adelante tendrán que ser de ocho pulgadas y de seis pulgadas para mayúsculas y minúsculas respectivamente. Los letreros para caminos locales con límites de velocidad por debajo de las 25 mph solamente necesitarán ponen letras que sean la mitad de altas que en las carreteras. Por gastar indiscriminadamente el dinero del contribuyente, las regulaciones de los nuevos letreros de señalización entran en esta lista.
10. Reservamos el punto número 10 para todos los lugares que han prohibido o restringido poner restaurantes de comida rápida. Estas ordenanzas no solo han servido para ahuyentar empleos y fastidiarle la opción al consumidor, sino que han convertido en blancos fáciles a los McDonald’s y restaurantes similares para aquellos de entre nosotros a los que les encantan los litigios. Por ejemplo, Monet Parham, una empleada del Departamento de Salud Pública de California ha prestado su nombre – y el de su hija Maya de 6 años – para entrar en una absurda demanda judicial colectiva alegando que McDonald’s es “injusto” con los padres. Afirma Parham que el atractivo del juguete incluido en el Happy Meal despierta en Maya el poder de pedir con insistencia a tal punto que desencadena conflictos familiares. Por acelerar la erosión de la responsabilidad personal, estas restricciones en actividades económicas legítimas y beneficiosas completan la lista de las peores regulaciones de 2010.





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