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  • Una apropiada reforma del sistema de inmigración

    En diciembre, el saliente Senado de Estados Unidos votó a favor de no  proceder con el voto final del anteproyecto de Ley para el Desarrollo, Alivio y Educación de Menores Extranjeros, conocido como la Ley DREAM, previamente aprobada en la Cámara de Representantes.

    Este anteproyecto de ley habría otorgado el estatus de residente legal permanente a inmigrantes ilegales venidos a Estados Unidos antes de cumplir los 16 años de edad, siempre y cuando aceptaran estudiar en la universidad o entrar en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. De esta forma, la ley habría concedido la residencia a unos 2.8 millones de inmigrantes ilegales ya viviendo en Estados Unidos.

    Ahora que el Congreso una vez más ha rechazado la estrategia de la “amnistía”, es hora de que la Administración deje este enfoque poco realista de una vez por todas y dé inicio a un planteamiento serio, práctico y honesto para arreglar las estropeadas fronteras de Estados Unidos y su defectuoso sistema de inmigración. Posponer el asunto para dejárselo a la generación siguiente o usar la inmigración como herramienta para ganar votos apelando a la amnistía no es solo un planteamiento irresponsable sino equivocado en términos de seguridad nacional, del Estado de Derecho y de la prosperidad económica.

    No es un problema nuevo

    La cifra de inmigrantes ilegales dentro de Estados Unidos alcanza aproximadamente los 12 millones de personas. Desde que comenzó la reciente recesión económica, esa cifra ha caido hasta los 10.8 millones. En 1986, Estados Unidos intentó arreglar el problema concediendo una amnistía a 2.7 millones de inmigrantes ilegales dentro del territorio nacional en ese momento. Esta práctica, sin embargo, empeoró el problema de la inmigración ilegal ya que motivó a más personas a cruzar la frontera ilegalmente y a permanecer en Estados Unidos.

    El tema de la inmigración se ha convertido en algo cada vez más politizado y ambos partidos políticos usan la inmigración – y, posteriormente, la idea de la amnistía – como una forma de intentar sacarle ventaja electoral al tema en votaciones futuras.

    Esta técnica ha fracasado reiteradamente porque los americanos entienden que se trata de un problema grave que no se puede solucionar concediendo papeles para todos. En realidad, la falta de acción política inteligente en materia de inmigración tiene un enorme impacto:

    • En la actualidad, la burocracia y las ineficacias en el sistema de inmigración legal – y muy específicamente en el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) – han servido como incentivo para que los empleadores contraten inmigrantes ilegales en lugar de buscar mano de obra legal;
    • La falta de seriedad a la hora de aplicar las leyes de inmigración en Estados Unidos solo ha servido para perpetuar el problema del trabajo ilegal y para propalar la impresión de que el Gobierno de Estados Unidos no se toma en serio sus leyes de inmigración;
    • Mientras tanto, la frontera sur es cada vez más inestable, padece bajo mayor violencia y un flujo continuo de drogas ilegales y otros tipos de contrabando así como de inmigrantes ilegales; y
    • Los estados de la Unión siguen gastando miles de millones de dólares al año en educación y servicios sociales destinados a inmigrantes ilegales mientras que la Administración critica abiertamente a los estados que intentan tomar sus propias medidas y hacer cumplir la ley dentro de sus propias fronteras, como fue el caso de Arizona a principios del año pasado.

    La amnistía no es la única opción

    Sus defensores afirman que la única manera de solucionar el problema de la inmigración es declarar una amnistía total o a niveles más reducidos para secciones específicas de la población, tal y como perseguía la ley DREAM. No obstante, la lección del año 1986 es que, en realidad, eso aumentaría los niveles de la inmigración ilegal, animando a que llegue al país de forma ilegal otra nueva generación de inmigrantes. Entonces, ¿cuál es la solución? Claramente, no se puede hacer caso omiso del problema de la inmigración – no hacer nada no es una estrategia. Sin embargo, este proceso no debe comenzar con una amnistía. La estrategia correcta para la inmigración debe incluir reformas graduales con los objetivos siguientes en mente:

    • Asegurar la frontera: Aunque se ha avanzado sustancialmente en la tarea de asegurar la frontera sur, aún quedan por darse importantes pasos necesarios para cerciorarse de que la tecnología e infraestructura en el terreno pueda servir de apoyo al trabajo de los agentes de la patrulla fronteriza. El despliegue de complementarias tecnologías clave al igual que la sólida cooperación entre las fuerzas del orden de Estados Unidos y México son dos aspectos vitales para ganar el control de la frontera.

    • Aplicación de las leyes de inmigración: La aplicación de las actuales leyes de inmigración dentro de Estados Unidos serviría para desmotivar la inmigración ilegal y la contratación de mano de obra ilegal. Sin embargo, el reciente proceder de la Administración Obama ha conducido a diluir aún más la aplicación de la ley y esto incluye el flamante aviso de la Administración informando que no aplicará la ley contra inmigrantes ilegales “no criminales”. El Congreso debería insistir en que se aplique firmemente las leyes de inmigración.

    • Poner énfasis en la inmigración legal: El proceso por el que las personas entran legalmente en el país debe ser justo, ordenado y eficaz – un sistema que dé la bienvenida a los que respetan las leyes de inmigración y que rechace dar entrada y beneficios a aquellos que violen la ley. La reforma del servicio para obtener visas es parte importante en el logro de esta meta. Estados Unidos debería poner a prueba verdaderos programas de trabajo temporal que permitan acceder a una fuente de mano de obra legal impulsada por las necesidades del mercado.

    El tipo apropiado de reforma

    La viabilidad de opciones adicionales podría ser algo razonable una vez que se permita ver cómo funciona el sistema pasado cierto tiempo; llegados a ese punto, los responsables políticos deberían tomar en consideración esas opciones. Independientemente de ello, el sistema apropiado de inmigración siempre será uno capaz de preservar el Estado de Derecho, fomentar la prosperidad económica y mantener segura a la nación. Los debates futuros sobre la inmigración deberán centrarse en estas metas.

    La versión original de este artículo se publicó en Heritage.org
    Posted in Análisis, Estado de Derecho, Inmigración, Seguridad