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  • Una buena ley de energía puede hacer asequibles los precios de gas y electricidad

    WebMemo #3126

    Los precios de la gasolina están incrementándose sin parar, camino de los $4 por galón – el precio que dispara el clamor popular y la respuesta del Congreso. En una reciente entrevista, el senator Lindsay Graham (R–SC) dijo que con una gasolina a $4 “todo el mundo se deshace tratando de encontrar una política energética” [1]. Luego, Graham mencionó que empezaría a trabajar en una ley de estándares de energía limpia (CES) que obligaría a que cierto porcentaje de la electricidad de la nación viniese de otras fuentes que no sean el carbón. En un reciente discurso, el presidente del Comité del Senado para Energía y Recursos Naturales, Jeff Bingaman (D–NM), mostró de nuevo su interés en presentar una ley de estándares de energía limpia que por primera vez apoyaba la inclusión de la energía nuclear, siempre que se proveyeran incentivos adicionales para energías renovables [2].

    Hay ideas prudentes para bajar los precios de la gasolina, pero implementar un CES no es una de ellas. Lo único que haría sería incrementar significativamente la factura de la luz de los ciudadanos. Lo que Estados Unidos necesita es una política energética de mercado que abra el suministro y que prudentemente sopese los beneficios económicos y ambientales.

    Un estándar de energía limpia: Sin efecto sobre la gasolina, con efectos reales sobre los precios de la luz

    Implementar un CES en respuesta a los altos precios de la gasolina es una incongruencia ya que el CES afecta a la generación de electricidad. Y ya que sólo cerca del 1% de la electricidad de la nación se generó a partir de petróleo en 2009 [3], es engañoso sugerir que una cosa afectaría a la otra.

    De hecho, un CES no afectaría prácticamente en nada el consumo de petróleo o sus precios. Lo único que podría hacer es subir los precios de la electricidad, lo cual, irónicamente, haría que los vehículos eléctricos fuesen menos atractivos. Un CES forzaría a los ciudadanos a usar fuentes de energía más caras. Si estas fuentes fuesen competitivas en sus costos, no haría falta una cuota del mercado eléctrico garantizada por el gobierno. El mandato puede recompensar a ciertos productores energéticos a corto plazo, pero podría perjudicar tanto a productores como a consumidores a largo plazo porque elimina la competencia, reduce incentivos para abaratar los costes y favorece la dependencia del gobierno.

    Soluciones reales

    Si el Congreso quiere realmente hacerle frente al aumento de precios de la energía, debería centrarse en políticas que incrementen el suministro de petróleo producido en Estados Unidos y viniendo hacia Estados Unidos y abrir el mercado de la electricidad a la competencia, permitiendo a consumidores y productores determinar qué tipo de energía comprar.

    En el surtidor. El precio de la gasolina en Estados Unidos está subiendo paulatinamente y podría aumentar hasta niveles inquietantemente altos, en gran medida por unos precios de crudo inflados debido a una fuerte demanda de gasolina. Los disturbios en Egipto podrían incrementar la presión para que suban los precios del crudo si hay interrupciones en el flujo de transporte en el Canal de Suez. Incrementar el acceso a reservas de petróleo en Estados Unidos, tanto en tierra como en alta mar, no sólo ayudaría a cubrir el aumento de demanda, sino que también incrementaría los empleos y estimularía la economía. Un análisis de la Fundación Heritage encontró que incrementar el suministro nacional en un millón de barriles al día crearía 128,000 empleos adicionales y generaría $7,700 millones de actividad económica [4]. Estados Unidos actualmente produce 5.3 millones de barriles de crudo al día, por lo que producir un millón adicional supondría un incremento de cerca del 20%.

    • Acceso a yacimientos en alta mar. Con 19,000 millones de barriles de petróleo en las costas del Pacífico y el Atlántico y la parte oriental del Golfo de México, actualmente zonas restringidas —y otros 19,000 millones de barriles estimados en el Mar de Chukotsk en la costa de Alaska — incrementar un millón de barriles diarios es un número fácilmente lograble. Sin embargo, la administración Obama rescindió los permisos de perforación ya otorgados en el mar de Chukotsk y, en diciembre, anunció que la parte oriental del Golfo de México y las costas del Atlántico y Pacífico no serán parte del programa gubernamental Plataforma Continental Exterior 2012-2017, prohibiendo de forma efectiva la perforación en esas áreas en  los próximos siete años. No tiene sentido que América sea el único país que restringe el acceso a las reservas de esta manera.
    • Acceso en tierra. El alquiler federal con opción a compra de exploración de petróleo y gas en la zona oeste de Estados Unidos ha bajado significativamente en los pasados dos años. De acuerdo con los datos compilados por Western Energy Alliance, la Oficina de Administración de Tierras (BLM) ofreció un 79% menos de permisos de desarrollo petrolífero y gasístico en el año fiscal 2010 que en 2005 en las áreas de Colorado, Montana, Nuevo México, Dakota del Norte, Utah y Wyoming [5]. Otra restricción obvia y sin sentido en el interior es la Reserva Nacional de Vida Salvaje del Ártico (ANWR, Arctic National Wildlife Reserve), donde se estima que hay unos 10,000 millones de barriles de petróleo bajo unos pocos millares de acres a los que puede accederse con mínimo impacto ambiental.
    • Acceso a importaciones fáciles. El oleoducto Keystone XL es un sistema de tuberías de distribución petrolera de $12,000 millones que podrían incrementar la cantidad de petróleo que Estados Unidos recibe de Canadá en más de un millón de barriles por día. La administración no debería permitir que ecologistas y los motivos de grupos de interés particulares impidan la construcción de esta valiosa fuente de importaciones [6].

    En el enchufe. Si el Congreso quiere una legislación pro energía, debería centrarse en reformas que produzcan una electricidad asequible sin mandatos, excepciones fiscales o subsidios. Esto permitiría a las empresas depender de la innovación y las señales del mercado, no de regalos del gobierno, para seguir siendo competitivos. Ese enfoque para la promoción de nuevas y más limpias fuentes de energía y el incremento de la producción debería incluir:

    • Verdadera reforma de la energía nuclear. Ajustar y reducir el oneroso proceso regulatorio de las plantas de energía nuclear permitiría a las mismas conectarse a la red más rápidamente, creando predictibilidad y abriendo la competencia para nuevas tecnologías [7].
    • Regulación predecible y razonable del carbón. Aunque algunas nuevas plantas de carbón se están conectando a la red, no son ni de lejos el número que debería ser. En lugar de hacer extraordinariamente difícil que nuevas y más eficientes plantas de carbón entren en funcionamiento a la red —lo cual hace que las plantas menos eficientes estén más tiempo en la red — la Agencia de Protección Ambiental (EPA) no debería sobrerregular hasta asfixiar las plantas de carbón existentes y al mismo tiempo impide que se construyan nuevas [8].
    • Retirar la regulación sobre la energía renovable. La innecesaria burocracia reguladora detiene la incursión empresarial en energías renovables, las hace prohibitivamente más caras y desmotiva la inversión. Reducir esta burocracia permitiría al libre mercado desarrollar nuevas tecnologías energéticas más rápidamente.
    • Terminar con los subsidios a la energía. Los subsidios hacen que la industria se duerma en sus laureles y reducen el incentivo para innovar. En la mayoría de los casos, los subsidios transfieren al público parte del costo de una viable inversión de mercado o desvía de proyectos más eficientes la inversión directa.
    • Limitar la litigación. Los activistas medioambientales retrasan los nuevos proyectos energéticos presentando un sinnúmero de apelaciones administrativas y demandas judiciales. Crear un margen de tiempo razonable para que grupos o individuos presenten alegaciones a los planes energéticos podría evitar que iniciativas potencialmente rentables se vean bloqueadas por litigios durante años.

    Los precios de la gasolina como excusa

    El Congreso debería tener cuidado con miembros que usen la subida de los precios de la gasolina como excusa para aprobar legislación energética que no arreglaría el problema, por ejemplo, el CES. Esto sólo causaría más perjuicio a los americanos ya que verían un aumento en los costos de la electricidad. Si el Congreso quiere aprobar una ley de energía que sea económica y ecológicamente razonable, debería abstenerse de incrementar los subisidios y más bien crear un marco regulatorio que permita a la libre empresa incrementar el suministro de energía en Estados Unidos.

    Nicolas D. Loris es investigador asociado del Instituto Thomas A. Roe para los Estudios de Política Económica en la Fundación Heritage.
    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org
    Referencias
    [1] Katherine Ling, “Rising Gasoline Prices Will ‘Reignite’ CES Debate—Graham,” E&E News, 5 de enero de 2011, en http://www.eenews.net/public/eenewspm/2011/01/05/1 (21 enero 2011).
    [2] Frederic J. Frommer, “Key senator backs nuclear in clean energy proposal,” The Washington Post, 30 de enero de 2011, en http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2011/01/31/AR2011013103812.html (31 enero 2011).
    [3] U.S. Energy Information Administration, “Annual Energy Review 2009,” en http://www.eia.doe.gov/aer/pdf/aer.pdf (31 enero 2011).
    [4] David Kreutzer, “The Economic Case for Drilling Oil Reserves,” Fundación Heritage, WebMemo No. 2093, 1 de octubre de 2008, en  http://www.heritage.org/research/reports/2008/10/the-economic-case-for-drilling-oil-reserves.
    [5] Western Energy Alliance, “Western Oil and Natural Gas Dashboard,” 9 de diciembre de 2010, enhttp://westernenergyalliance.org/resources/dashboard (22 enero 2011).
    [6] David W. Kreutzer, “Three Policy Changes to Help with Gasoline Prices,” Fundación Heritage, WebMemo No. 3096, 12 de enero de 2011, en http://www.heritage.org/Research/Reports/2011/01/Three-Policy-Changes-to-Help-with-Gasoline-Prices.
    [7] Jack Spencer, “Pitts Bill Could Be Nuclear Energy Game Changer,” Fundación Heritage, WebMemo No. 2571, 31 de julio de 2009, en http://www.heritage.org/Research/Reports/2009/07/Pitts-Bill-Could-Be-Nuclear-Energy-Game-Changer.
    [8] A todo esto, la regulación pendiente de la EPA -incluyendo la Regulación para Torres de Refrigeración, la Regulación Máxima Tecnología de Control Disponible, la Regla del Transporte para Aire Limpio, y la Regla de los Residuos de la Combustión del Carbón (ceniza de carbón) – podrían aumentar de forma inaceptable los costos de cumplimiento para las plantas de carbón existentes, lo que aumentarían el costo de electricidad y sería otra medida mataempleos. Power-Gen Worldwide, “EPA Rules Could Spark $180bn in Upgrades, 67,000 MW of Coal-Fired Retirements,” 26 de octubre de 2010, en http://www.powergenworldwide.com/index/display/articledisplay.8008682880.articles.powergenworldwide.emissions-and-environment.regulation.2010.10.NERC-EPA-assessment.html (24 enero 2011).
    Posted in Análisis, Congreso, Energía y Medio Ambiente, Estudios, Informes, Iniciativa y Libre Mercado, Poder Ejecutivo, WebMemo