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Poniéndonos a pensar en nuestros días escolares, es probable que hubiera cosas que temíamos: suspender materias, levantarse temprano o el tener que hacer nuevos amigos.
Pero parece que a lo que temen hoy muchos de nuestros niños, queda claro que la teníamos fácil. Y con tantos de nuestros niños empezando clases este otoño, se amerita estudiar el por qué.
Según un reciente estudio de la Fundación Heritage y el Instituto Lexington (Lexington Institute) las escuelas publicas en la ciudad de Washington, D.C., son muy peligrosas. El estudio destaca que en el año escolar 2007-2008, la policía de Washington respondió a más de 900 llamadas telefónicas concernientes a incidentes violentos en sus escuelas públicas.
Esto confirma otro informe previo del Departamento de Educación reportando que las escuelas públicas en el Distrito de Washington son muy peligrosas. Según los estudios del gobierno, “Un 11.3 por ciento de todos los niños en las escuelas publicas de Washington, D.C., reportaron ser amenazados o lastimados con una arma dentro de la propiedad escolar – una cifra mucho mas alto que el promedio nacional.”
Ahora puede que uno descarte esto pensando que solo es un problema de una sola ciudad. Pero desafortunadamente la seguridad en muchas de nuestras escuelas públicas es un real problema. Demasiados de nuestros niños viven con el miedo de ser intimidados, haciéndoles muy difícil poder concentrarse en sus estudios.
Por supuesto que no todos los niños de este país viven con ese miedo. Por ejemplo, para las familias preocupadas por la seguridad en las escuelas públicas asignadas para sus niños, una opción es el elegir enviarlos a una escuela más segura. Puede que algunas familias elijan enviar sus hijos a una escuela privada. Pero para las familias que no tienen los recursos para mandar a sus hijos a una escuela privada, la única opción en muchas ocasiones es el que sus hijos continúen asistiendo a las peligrosas escuelas públicas.
Esto es precisamente lo que esta sucediendo aquí en Washington D.C. – en la capital de este país.
Durante los últimos cinco años, el Programa Escolar de Oportunidad de D.C., o en ingles, “D.C. Opportunity Scholarship Program” ha estado ayudando a familias de pocos recursos con la oportunidad de mandar a sus niños a estudiar a escuelas privadas. Además de ayudar que los niños reciban una buena educación, el programa también ha servido como un salvavidas para que los estudiantes escapen de escuelas peligrosas.
Desafortunadamente el futuro del programa está en peligro.
Los poderosos sindicatos odian este programa porque demuestra como las escuelas públicas están fallando en su deber en proveer a los niños de la ciudad con una buena educación. Para los sindicatos, la prioridad número uno es hacer crecer sus números para abogar para más fondos del gobierno. Bajo esta plan, que nuestros niños reciban una buena educación es de menor importancia.
¡Eso no es justo! Ningún niño en este país debería vivir con el miedo de violencia. Todos sabemos que ya existen demasiadas distracciones cuando uno va a la escuela; el crimen no debería ser otra distracción.
Estas becas (D.C. Opportunity Scholarship Program) ha estado sirviendo como una efectiva forma para ayudar a cientos de familias del escapar de estas escuelas peligrosas. Es hora de que este Congreso le preste atención a estas familias en lugar de los poderosos sindicatos de maestros.










