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EL PROBLEMA
Estados Unidos fue fundado sobre la creencia de que las personas tienen el derecho inalienable a la vida, a la libertad, al autogobierno y que el primer deber del gobierno es proteger nuestra libertad y seguridad. La historia de América promoviendo la libertad y los derechos tanto en casa como en el extranjero es sin igual. Nuestros líderes no deberían pedir disculpas por esta historia; ni tampoco deberían negarnos estos derechos ni dejar de hablar de ellos. América es una nación excepcional concebida en libertad. Su política exterior y de defensa deben reflejar esa verdad.
LOS HECHOS
- Nuestras libertades, seguridad y soberanía están en riesgo. Las actuales políticas americanas socavan las libertades, seguridad y soberanía que nos han servido tan bien. Importar opiniones y leyes extranjeras a nuestras cortes de justicia, firmar tratados que van en contra de nuestros intereses y dar legitimidad moral a instituciones supranacionales por encima de la Constitución de Estados Unidos amenazan la libertad misma.
- El acercamiento no es una estrategia; La política de la administración asume que debemos apaciguar las ansiedades de estados dictatoriales e instituciones internacionales así como de naciones amigas. Esto no ha funcionado. Irán, Rusia, China, Corea del Norte y Venezuela se han vuelto cada vez más agresivas desde que el presidente Obama tomó posesión de su cargo.
- El poder militar americano se debilita. Una comisión del Congreso que examinó la Revisión Cuadrienal de Defensa (QDR) de 2010 ha llegado a la conclusión que el ejército americano está al borde del declive y debe modernizarse.
- La debilidad militar socava nuestros intereses. Restringir el gasto en defensa, no frenar los derechos a beneficios y ampliar masivamente el papel del gobierno priva a nuestro ejército de lo que necesita para proteger nuestra patria, ganar la guerra de Afganistán, convencer a Corea del Norte y a Irán a renunciar a las armas nucleares y hacer más eficaz nuestra diplomacia.
- El poderío económico americano está decayendo. Como el Índice de Libertad Económica muestra, Estados Unidos se ha caído de las filas de las economías “libres” y sufre el mayor declive general en libertad económica de entre las 20 economías libres más importantes del mundo.
- Las disculpas no ganan amigos e influyen en los enemigos. El trabajo del presidente es defender los intereses de Estados Unidos. Sus disculpas han sido contraproducentes, alentando a otros a presionar a Estados Unidos aún más para que adopte políticas contra nuestros intereses.
LAS SOLUCIONES:
- Poner la libertad en primer lugar. Defender la libertad debería ser el objetivo fundamental de la política exterior y el principio organizador para alianzas, instituciones internacionales y tratados que firmemos. Nuestro papel como líder del mundo libre no será duradero a menos que otros sepan que Estados Unidos aún representa la libertad y la justicia para todos.
- Invertir en la paz a través de la fortaleza. Un ejército sólido es la forma más segura para disuadir la agresión y reforzar la diplomacia. Debemos modernizar nuestras fuerzas, desplegar defensas antimisiles y fortalecer nuestras alianzas.
- Ganar en Afganistán. Debemos ganar la guerra en Afganistán a fin de asegurarnos de que nunca más se convierta en refugio terrorista y motivar a Pakistán para que se ocupe de los grupos terroristas y talibanes en su territorio. Para ganar será necesario renunciar a un plazo de tiempo predeterminado y dotar por completo de los medios a la estrategia contrainsurgente.
- Impedir que Irán obtenga armas nucleares. Debemos liderar el esfuerzo para hacer cumplir las sanciones sobre el régimen de Irán y los órganos de seguridad; prohibir la inversión extranjera, préstamos, créditos, comercio subvencionado y exportaciones de petróleo refinado; y denegar visas a sus funcionarios. Nosotros deberíamos poner al descubierto los abusos contra los derechos humanos de Irán y apoyar a los activistas democráticos; deberíamos desplegar una sólida defensa antimisiles para convencer a Teherán que sus armas nucleares no alcanzarán sus objetivos.
- Adoptar una postura más estricta respecto a Corea del Norte. Debemos liderar la iniciativa para que se apliquen al completo las sanciones de las Naciones Unidas y evitar que Corea del Norte obtenga o exporte cualquier componente de armas de destrucción masiva, congelar los activos de cualquier persona, compañía, banco o gobiernos cómplice en esta actividad y hacer cumplir las leyes internacionales contra las actividades ilegales de Corea del Norte, incluyendo la falsificación de moneda y la producción y distribución de narcóticos.
- Fortalecer las alianzas, construir nuevas coaliciones y entidades en base a valores compartidos. Debemos tomar la iniciativa y aumentar la cooperación con naciones afines para promover la libertad en todas sus formas, por ejemplo: un Foro Global de Libertad Económica para promover el libre mercado, un Foro de la Libertad por los Derechos Humanos a fin de promover las libertades individuales y la dignidad humana y una Coalición Global de la Libertad para promover la seguridad mundial.
- Comprometerse a un control responsable de armamentos. En virtud de una estrategia de “proteger y defender”, Estados Unidos debería trabajar con Rusia en el tema de ojivas nucleares estratégicas operativamente desplegadas para reducir su número de forma segura; desplegar una defensa antimisiles contra ataques estratégicos; negociar tratados bilaterales para contrarrestar el terrorismo con armas nucleares y cerrar un tratado de estabilidad global haciendo hincapié en las defensas estratégicas.
Este artículo pertenece a la serie Soluciones para América.
La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.












