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Venezuela y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Hay un grupo de Estados populistas latinoamericanos (liderado por Bolivia, Ecuador y Venezuela) que espera reducir el papel de cierta comisión internacional de derechos humanos como supervisor y organismo de control. Estos Estados radicales  pretenden debilitar dicha comisión debido a que esta va en contra de sus ambiciones políticas, puesto que constituye labor de una organización externa el escrutinio y dictámenes sobre violaciones de los derechos humanos cometidas en estos países.

El grupo ventiló sus quejas el pasado 22 de marzo, cuando la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) celebró el tan esperado debate para discutir la reforma de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), cuya misión principal es fomentar y defender los derechos humanos en el Hemisferio Occidental.

El presidente de la Comisión, Jaime Manilla, advirtió en una carta a los jefes de Estado aliados acerca del deterioro de la separación de poderes, de la indiferencia de la opinión pública y del debilitamiento de la independencia de la prensa que podrían causar dichas reformas.

Una de las reformas propuestas habría impedido que los miembros que no fueran Estados fundadores formasen parte de este órgano de vigilancia de los derechos humanos, aislándolo así del respaldo recibido desde Europa. La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, un órgano interno de la comisión dedicado a defender la libertad de prensa, también estaba en la lista de recortes.

Durante décadas, la CIDH desafió a las dictaduras militares, documentó las desapariciones y denunció los abusos de los derechos humanos en la época de los grandes conflictos sociales. Recientemente, la CIDH también ha puesto su atención en las violaciones de los derechos humanos en Venezuela, lo que enfureció al difunto Hugo Chávez, quien  antes de su muerte anunció que iba a retirar de la comisión a su país.

Actualmente, dado el estado de violencia constante en México y Centroamérica, la necesidad de una voz firme que defienda los derechos humanos sigue siendo fundamental.

De un modo acertado, la administración Obama argumenta que la libertad de prensa y el papel de vigilancia de la OEA y la CIDH son claves para el buen funcionamiento del sistema interamericano. William Burns, vicesecretario de Estado de Estados Unidos, dejó claro que “las democracias de nuestro hemisferio deben continuar defendiendo la justicia, la transparencia, el Estado de Derecho y la dignidad humana dentro de nuestra región y fuera de ella”.

Al chocar con la resistencia del resto de Estados miembro de la OEA, los países que tratan de “reformar” la CIDH acordaron posponer el debate hasta 2014, debido a lo que explicaron como falta de consenso. Sin embargo, abogaron por continuar defendiendo el “fortalecimiento de la comisión”, que en realidad no es más que un eufemismo para debilitarla.

 

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

 

 

Posted in Actualidad, América Latina, Análisis, Asuntos internacionales, Destacables, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Opinión, Pensamiento Político, Política Exterior
 
  • billy mendoza

    como va ser acertado lo dicho por la administracion de Estados Unido, si ellos nunca en la existencia de los derechos humanos han firmado ningun tratado ¡ que falacia de la comision interamericana de los derechos humanos !