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Técnicamente, el distrito de Columbia ofrece la opción escolar. Sin embargo, como precisaba un artículo del Washington Post este fin de semana, hay diferencia entre opción escolar y verdadera opción escolar – siendo la segunda disponible para muy pocos estudiantes en la capital de la nación.
Los niños de Washington D.C. que asisten a una escuela que rinde menos de lo esperado pueden ser transferidos a otras escuelas públicas – incluso a escuelas charter de su preferencia. No obstante, aunque DC pueda parecer “un escaparate de la opción escolar” – “su ley de la escuela charter con 14 años en su haber se considera una de las más fuerte en la nación” – la mayoría de las escuelas públicas en Washington tiene niveles de competencia académica abismalmente bajos. Y aunque hay escuelas charter, es difícil que los padres encuentren un lugar para su hijo entre el puñado de aquellas escuelas que están en los mejores puestos.
Por tanto, como destaca el Washington Post, solamente el 29% de los estudiantes elegibles para dejar una escuela deficiente termina llegando a una escuela de “mayor competencia académica”. A pesar de haber más de 90 escuelas charter y 100 escuelas públicas en Washington para que, en teoría, las familias puedan escoger, llegado el momento, la opción para la mayoría de alumnos en Washington está entre mala y verdaderamente mala.
Sin embargo, la opción escolar no tiene que ser simplemente un lema y el fracaso no tiene que ser la única opción para los estudiantes en la capital de la nación. De hecho, hay un exitoso programa en Washington que sí funciona y ofrece verdadera opción escolar a los estudiantes, la clase de opción que da acceso a mejores escuelas para los niños y les ofrece una esperanza real de éxito académico. Es el Programa Escolar de Oportunidad de D.C. (DCOSP, en inglés), que ofrece becas a estudiantes de bajos ingresos para asisitir a una escuela privada de su elección. En consecuencia, las familias que nunca soñaron con poder enviar a sus hijos a algunas de las mejores escuelas del distrito tienen esa oportunidad.
Las evaluaciones del programa indican que los estudiantes DCOSP están superando a sus compañeros de la escuela pública. Más del 90% de estudiantes DCOSP se gradúan, comparado con solo el 70% de niños con características similares. Además, los padres de estos estudiantes hablan de sentirse más satisfechos con la escuela de sus hijos y dicen que es segura y ordenada.
Aunque parecería lógico continuar y ampliar un programa tan exitoso – especialmente si consideramos la carencia de oportunidades educativas que se ofrece a los niños de Washington – los que se oponen en el Congreso al programa DCOSP más bien han estado intentando eliminar gradualmente el DCOSP debido mayormente a la presión de los grupos de intereses especiales. Por tanto, se está negando oportunidades educativas a miles de niños para que se sigan quedando en escuelas públicas inseguras y de bajo rendimiento académico.
En un distrito escolar con algunos de los peores resultados de la nación, decir algo de la boca para afuera sobre la opción educativa no solo es desafortunado sino una tragedia para los niños cuyo futuro depende de una educación decente. Los programas como el DCOSP abren las puertas a ese éxito. En vez de mantener el fracasado statu quo y de alentar políticas vacuas, es hora de dar a los padres en la capital de la nación – y en todo el país – la llave que ayude a sus hijos a tener éxito. La verdadera opción para los padres en materia educativa es precisamente esa.










